Un nuevo frente para “Los chicos de la seguridad”: combatir el antisemitismo y defender el futuro de Israel

Los «Bitchonistim» trasladan la mentalidad de seguridad del campo de batalla a las aulas, las oficinas gubernamentales y el escenario mundial, centrándose en educar a la próxima generación.

Por Elliot Heller, en colaboración con ISDF


Líderes de Habithonistim se reúnen con el ministro de Defensa, Israel Katz (Foto: ISDF)

El director del Instituto de Política de Seguridad del Foro de Defensa y Seguridad de Israel (ISDF por sus siglas en inglés) considera que combatir el antisemitismo requiere algo más parecido a una campaña de seguridad organizada: identificar el origen de las narrativas, exponer lo que la organización califica como desinformación, desarrollar relatos que sirvan para contrarrestar, y movilizar a partidarios en todo el mundo.

«Del mismo modo que Israel aprendió a combatir de forma ofensiva en Gaza, Líbano, Siria e Irán en lugar de esperar dentro de sus fronteras, necesitamos una estrategia ofensiva contra el antisemitismo», afirmó Medina.

Se trata de un enfoque que refleja la evolución general del ISDF, conocido en hebreo como Habitchonistim o «los chicos de la seguridad». Fundada hace seis años por el general de división (en la reserva) Amir Avivi, la organización reúne a antiguos altos cargos del estamento militar y de seguridad de Israel y busca aplicar su experiencia a los que considera los desafíos de seguridad más apremiantes del país.


Reunión con estudiantes estadounidenses sobre proyectos de investigación en temas de seguridad nacional (Foto: ISDF)

«El ISDF fue fundado por personas que comprendieron que el sistema de seguridad de Israel necesitaba un mecanismo adicional de supervisión, corrección e identificación de desviaciones en la política de seguridad nacional», explicó Medina. Sin embargo, la organización no pretende servir como alternativa al propio aparato de seguridad. Más bien, busca ofrecer un organismo profesional experimentado capaz de analizar cuestiones de seguridad desde una perspectiva que él describe como «nacional, sionista y orientada a la seguridad».

Hoy en día, el movimiento cuenta con 60 000 miembros israelíes y aproximadamente 8 000 miembros fuera del país (principalmente en Estados Unidos). Entre sus integrantes figuran cientos de exmiembros de los cuerpos de seguridad — incluidas decenas de altos cargos, generales y generales de división, así como antiguos jefes del Mossad, del Shin Bet (Agencia de Seguridad de Israel), de la policía y de las fuerzas armadas.

«Seguridad por generaciones»

Medina señaló dos aspectos que, a su juicio, la ISDF ha consolidado en los últimos seis años: credibilidad profesional, gracias a la gran cantidad de expertos militares en sus filas, y un enfoque centrado en la seguridad para la política y la estrategia de defensa.

«Nos escuchan», afirmó. «Nos reunimos con quienes toman las decisiones – el primer ministro, el ministro de Seguridad, el jefe de la Policía Fronteriza y el jefe del Estado Mayor. Elaboramos documentos de política y estrategia sobre cuestiones fundamentales. También nos reunimos con responsables políticos a nivel internacional».

Sin embargo, a los Bitchonistim no les interesa alardear de su experiencia ni felicitarse a sí mismos. El objetivo de la ISDF es muy claro: transformar lo que considera aspectos estructurales del aparato de seguridad; es decir, «despertar al sistema y presentar una realidad distinta».

Para Medina, el lema de la organización — «La seguridad de Israel por generaciones» — plasmaba a la perfección esa filosofía. La palabra «generaciones», señaló, vincula la seguridad con la historia, la identidad y el futuro. «No somos un movimiento religioso», afirmó Medina. «Pero lo que nos trae aquí, lo que nos mantiene en esta tierra, es reconectar el vínculo que nos une a todos con el espíritu que trajo al pueblo judío hasta aquí para forjar este milagro. No podemos aprender estrategia militar únicamente en Harvard, Oxford o Singapur; nuestro entorno es completamente distinto».

Un fuerte enfoque en la educación constituye un elemento clave de la estrategia de ISDF para desenvolverse en ese entorno. La organización imparte formación a miles de jóvenes en escuelas secundarias y mechinot (academias premilitares) de todo el país. Su propia mechina en el Néguev enseña seguridad y liderazgo militar, combinándolos con el activismo sionista y la comprensión de lo que la organización considera los «intereses de seguridad únicos» de Israel.

Entre las iniciativas más recientes figuran una mechina para jóvenes que aspiran a ingresar en la policía o en la guardia fronteriza, así como una mechina para haredim (judíos ultraortodoxos) diseñada para fomentar su participación en la seguridad nacional y abordar los desafíos específicos que afrontan al incorporarse al ejército. Asimismo, los miembros de ISDF imparten conferencias en cursos militares avanzados, academias de policía y centros de estudios sobre seguridad nacional.

Del campo de batalla a la mesa de formulación de políticas

Representantes de ISDF se reúnen periódicamente con importantes responsables de la toma de decisiones, incluidos el primer ministro, el ministro de Seguridad, la cúpula de la Policía de Fronteras y el jefe del Estado Mayor de las FDI. La organización elabora documentos de política y estrategia que abordan las operaciones actuales de las FDI — tales como maniobras terrestres, zonas de amortiguamiento y estrategias para la evacuación de poblaciones hostiles en el sur del Líbano o en Gaza — como parte de una estrategia de combate eficaz contra Hamás y Hezbolá en zonas densamente pobladas.

Sus actividades también trascienden las fronteras de Israel. Los representantes de ISDF se reúnen habitualmente con agregados militares, embajadores extranjeros, senadores estadounidenses, miembros del Parlamento Europeo y representantes de la Unión Europea. Los Bitchonistim buscan ofrecer lo que Medina describió como un análisis israelí «limpio, profesional e independiente».

En el ámbito financiero, ISDF opera como una organización sin fines de lucro. Medina afirmó que la organización no depende de un único donante que dicte su agenda; por el contrario, se pronuncia en función de lo que considera los intereses profesionales de la seguridad de Israel y del pueblo judío.


Delegación de la ISDF en Washington D. C., Departamento de Estado. (Foto: ISDF)

Dos nuevos frentes

Si bien Gaza, Hezbolá, la amenaza nuclear de Irán y el terrorismo palestino en Judea y Samaria siguen formando parte de la labor habitual de seguridad de la ISDF, Medina señaló que la organización está centrando cada vez más su atención en dos frentes adicionales. El primero es lo que él denominó la «guerra por el frente interno».

Esta iniciativa se centra en la seguridad y la soberanía internas, abarcando cuestiones como la financiación del terrorismo, el contrabando de armas, el armamento ilegal y lo que la organización percibe como una pérdida de gobernanza en el Néguev, Galilea y las comunidades mixtas dentro de Israel.

El segundo es el «frente contra el antisemitismo global y la deslegitimación». Según Medina, la ISDF observa una convergencia entre los movimientos islamistas radicales y sectores de la extrema izquierda — lo que describe como una «alianza rojo-verde» — que, a su juicio, tienen a Israel y a los judíos de todo el mundo en la mira. «Esto no ocurre solo en Europa», afirmó Medina, aludiendo a lo que describió como financiación en el ámbito académico, los centros de estudios (think tanks) y medios de comunicación de Estados Unidos. «La consecuencia inmediata es que los judíos de todas partes pagan las consecuencias».

Para ISDF, responder al antisemitismo requiere más que documentar su prevalencia. Medina contrastó el enfoque propuesto por la organización con organizaciones que, según su caracterización, producen principalmente informes que documentan aumentos en incidentes antisemitas o se centran en medidas defensivas de seguridad física como guardias, cámaras y vallas.

En cambio, ISDF quiere identificar lo que considera los centros que generan libelos de sangre, narrativas falsas y campañas de desinformación. “Necesitamos exponer las mentiras, desmantelar las narrativas maliciosas y contraatacar utilizando herramientas digitales, acciones legales, campañas de concientización/influencia y alcance estratégico”, dijo.

Esto implica la creación de un centro operativo que pueda identificar tendencias, desarrollar narrativas que contrarresten y equipar con información a quienes nos apoyan en todo el mundo. Entre esos partidarios, dijo, podrían incluirse judíos, sionistas, evangélicos y aliados en África y Asia. El objetivo es construir un sistema que pueda identificar narrativas emergentes y responder a ellas, en lugar de esperar hasta que ya se hayan extendido.

El enfoque en el antisemitismo refleja lo que Medina ve como una conexión directa entre Israel y las comunidades judías en el extranjero. Señaló que el antisemitismo combinado con el islamismo radical es una amenaza para las comunidades judías en Estados Unidos, Australia, Europa y el Reino Unido. Para ISDF, la seguridad de Israel y la seguridad de la diáspora están íntimamente conectadas.

Seguridad, no política

La dirección de la ISDF considera que su declaración de misión y sus valores fundamentales son tan esenciales y universales que, para ellos, resulta inconcebible que la organización se identifique — o sea percibida — como una entidad política. «No somos un organismo político; no tenemos afiliación política alguna. Los altos mandos de las FDI que se formaron en nuestras filas o que forman parte de nosotros provienen de todo el espectro político: ya sea [Gadi] Eisenkot, Yair Golan u otros.

«Cuando digo: «El Estado de Israel necesita fronteras seguras», o cuando afirmo: «Debemos abordar el problema de las armas ilegales en la sociedad árabe», la gente responde: «Ah, eres de derechas, eres racista, eres esto o aquello». Disculpen, ¿qué tiene que ver retirar armas ilegales de las calles con la derecha o la izquierda? ¿Qué relación tiene querer fronteras seguras para que nuestros hijos vivan tranquilos con la derecha o la izquierda? … En las décadas de 1930 y 1940, ¿acaso Ben-Gurión, Jabotinsky o cualquier otro discutían si este debía ser un Estado judío o si necesitaba fronteras seguras? Todos estaban de acuerdo en eso».

El énfasis de la organización en la identidad judía, la seguridad fronteriza y la seguridad nacional se etiqueta a veces como de derechas, señaló Medina, quien sin embargo cuestionó el fundamento de tal clasificación. «Israel se fundó como un Estado judío para el pueblo judío, basado en principios de defensa sionistas», afirmó. Para una organización cuyo nombre en hebreo se traduce simplemente como «los chicos de la seguridad», el concepto de seguridad es, por consiguiente, amplio.

Abarca desde la estrategia militar y la soberanía interna, la educación y la política gubernamental, hasta la relación de Israel con la diáspora y — cada vez más — la batalla por la imagen de Israel y de los judíos en todo el mundo. Para Medina y el ISDF, todos estos esfuerzos remiten en última instancia a la misma idea que lo llevó a unirse a la organización: «La seguridad de Israel por generaciones».

Este artículo se ha redactado en colaboración con el ISDF.

 

Traducción por: El Consulado General H. de Israel en Guayaquil

Fuente: The Jerusalem Post



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