21 May Científicos israelíes descubrieron que reducir la grasa abdominal profunda puede mejorar la función cerebral
La grasa visceral, más que la obesidad, podría causar atrofia cerebral
Investigadores de la Universidad Ben-Gurion del Néguev, Leipzig y Harvard afirman que la reducción de la grasa visceral, incluso durante 18 meses, puede disminuir el deterioro cognitivo entre 5 y 10 años después.
Por Diana Bletter

La profesora Iris Shai, de la Universidad Ben-Gurion del Néguev, decana de la Facultad de Sostenibilidad de la Universidad Reichman y profesora adjunta de la Universidad de Harvard (imagen cortesía de Nir Slakman), y la Dra. Dafna Pachter, de la Universidad Ben-Gurion del Néguev (imagen cortesía de Nir Slakman).
En un estudio pionero, investigadores de la Universidad Ben-Gurion del Néguev, junto con científicos de la Universidad de Leipzig y la Universidad de Harvard, descubrieron que la grasa abdominal interna, más que la obesidad general, puede provocar atrofia cerebral y deterioro cognitivo.
Los hallazgos, revisados por pares, representan el estudio más extenso y prolongado realizado hasta la fecha mediante resonancia magnética sobre la relación entre la grasa abdominal y el cerebro.
El estudio se centra en el tejido adiposo ectópico, el tipo de grasa corporal que rodea los órganos en el estómago. Este se diferencia de la grasa subcutánea, la que se puede pellizcar bajo la piel.
“Ahora sabemos que la grasa visceral abdominal es muy peligrosa”, declaró la Dra. Dafna Pachter, autora principal del estudio, a The Times of Israel en una videollamada. Añadió que este tipo de grasa es más importante para la salud cerebral que el índice de masa corporal o el peso corporal.
La Dra. Iris Shai, profesora de la Universidad Ben-Gurion, profesora adjunta de la Escuela de Salud Pública de Harvard y decana de la Escuela de Sostenibilidad de la Universidad Reichman, dirigió la investigación, publicada recientemente en Nature Communications.
Pachter explicó que el estudio siguió a 533 adultos de mediana edad y mayores durante un período de cinco a dieciséis años, mientras seguían una dieta mediterránea rica en verduras, frutas, pescado y pollo, sin carne roja.
Los participantes también consumieron té verde, nueces y una pequeña planta marina llamada Mankai o lenteja de agua.
“La investigación demostró que una reducción de la grasa visceral, incluso durante 18 meses, podría disminuir la atrofia cerebral cinco y diez años después”, afirmó Pachter, independientemente de la cantidad de peso que perdieran los participantes.
También recalcó que, dado que las resonancias magnéticas no están “disponibles de forma rutinaria, medir la circunferencia de la cintura es una herramienta clínica sencilla y accesible para evaluar la grasa abdominal.”

Ilustración: Un hombre se mide la barriga. (Ljupco/ iStock vía Getty Images)
Menor grasa visceral se asoció con mejores resultados cognitivos
El estudio se inició en 2010 con una cohorte de más de 500 participantes que trabajaban en el Centro de Investigación Nuclear Shimon Peres Negev en Dimona.
«Es un entorno laboral cerrado», explicó Pachter. «Se puede ser muy estricto con la alimentación. Les llevábamos las comidas por la mañana, por la tarde y por la noche».
Las comidas saludables de los participantes estaban enriquecidas con mankai, una verdura de hoja verde rica en nutrientes que crece de forma silvestre en el sudeste asiático y se cultiva en el kibutz Be’eri. Israel es el único país del mundo que cultiva este alimento comercialmente. Shai ha actuado como asesora de la empresa que comercializa el producto.

Ilustración: Un batido verde, como los que forman parte de la dieta desarrollada por la profesora Iris Shai. (id-art vía iStock by Getty Images)
Prachter explicó que los investigadores sometieron a los participantes a resonancias magnéticas, análisis de sangre y evaluaciones de su función cognitiva.
«Fue muy difícil» realizar este trabajo con más de 500 participantes, comentó. «Pero fue asombroso».
Los científicos descubrieron que los participantes con los niveles más altos de grasa abdominal interna presentaban una dilatación de los ventrículos cerebrales, los espacios llenos de líquido dentro del cerebro, lo cual es característico del envejecimiento acelerado y un precursor de la demencia.
Una menor acumulación de grasa visceral a lo largo de los años también se asoció con puntuaciones más altas en la Evaluación Cognitiva de Montreal, una herramienta de detección estandarizada que evalúa la memoria, la atención y el lenguaje para detectar el deterioro cognitivo leve y la demencia temprana.

Dr. Amir Bashkin, director de la Unidad de Endocrinología y Diabetes del Centro Médico Galilea. (Cortesía)
“El estudio reveló que una disminución en el volumen de tejido adiposo abdominal profundo ralentizó la pérdida de volumen cerebral y mejoró la función cognitiva”, declaró a The Times of Israel, el Dr. Amir Bashkin, director de la Unidad de Endocrinología y Diabetes del Centro Médico de Galilea.
Bashkin no participó en la investigación.
“El deterioro cognitivo en la vejez es un problema común con consecuencias generalizadas”, afirmó. “Reducir el volumen de tejido adiposo abdominal profundo mediante cambios en el estilo de vida se asocia con una ralentización del deterioro cognitivo”.
La importancia de la dieta y el ejercicio
Según Pachter, una disminución en la circunferencia de la cintura puede indicar una disminución de la grasa abdominal, incluida la grasa visceral medida en el estudio mediante resonancia magnética.
Por lo tanto, recomendó varias estrategias de estilo de vida que pueden ayudar a reducir la grasa visceral, como el ejercicio aeróbico moderado, la reducción del consumo de carbohidratos simples y la adopción de una dieta mediterránea rica en vegetales.

Personas mayores hacen ejercicio con pesas de madera en los terrenos de un templo en Tokio, Japón, el 17 de septiembre de 2012, para celebrar el Día del Respeto a los Ancianos en Japón. (YOSHIKAZU TSUNO / AFP)
Una circunferencia de cintura saludable generalmente es inferior a 88 centímetros (35 pulgadas) para las mujeres y a 102 centímetros (40 pulgadas) para los hombres.
Otra sugerencia es realizar entrenamiento de intervalos de alta intensidad (HIIT por sus siglas en inglés), que alterna breves periodos de ejercicio de máxima intensidad, de 30 segundos a tres minutos, con un periodo de recuperación de baja intensidad.
Además del ejercicio, “nuestro hígado, nuestro corazón y todo nuestro organismo estarán mejor si nos alimentamos correctamente”, afirmó Pachter. “Y esa es la mejor manera de proteger nuestro cerebro”.
Traducción: Consulado General H. de Israel en Guayaquil
Fuente: The Times of Israel
