12 Oct Fe, maternidad y rock & roll: tres músicas israelíes se unen para formar The Mothers
En su día formaron parte de la escena musical independiente de Tel Aviv antes de emprender caminos distintos. Ahora, tres músicas israelíes redescubren su voz a través de un rock inspirado en la fe.Fe, maternidad y rock & roll: tres músicas israelíes se unen para formar The Mothers
Por Sharon Ben David

Integrantes de THE MOTHERS (de izquierda a derecha): Noa Gino, Shiri Hadar y Sharon Rotter (Foto: cortesía).
«Bueno, has tirado la toalla», comentó con naturalidad la cantante Sharon Rotter a su colega música Shiri Hadar durante una conversación sobre sus vidas.
A primera vista, la acusación era cierta: Rotter y Hadar formaban parte de una generación de destacadas artistas que parecieron alejarse de la escena independiente de Tel Aviv en la cima de su éxito, entre principios y mediados de la década de los 2000, intercambiando los contratos con grandes discográficas y la fama masiva por la vida familiar y la observancia religiosa.
El comentario de Rotter tocó una fibra sensible y sacó a la luz una verdad más profunda: aunque estas mujeres habían renunciado a la búsqueda de la fama comercial, no estaban dispuestas a renunciar a la música en sí.
Sin embargo, el remezón que provocó aquel comentario actuó como el catalizador repentino que llevó a Hadar — ex tecladista de la banda de rock independiente Izabo— a tomar el teléfono de inmediato. «Dije: «¿Qué?», e inmediatamente llamé a Noa», recuerda Hadar.
La amiga al otro lado de la línea era Noa Gino, una vocalista de gran potencia que llevaba años buscando la manera de regresar a un estudio de grabación.

Rotter: Hago música porque es parte de quien soy. Intento no centrarme tanto en el resultado; lo que me impulsa es la alegría del camino en sí. (Foto: MIRI TZACHI)
Gino había firmado anteriormente con el importante sello discográfico Hed Arzi y fue la voz destacada en el proyecto Toldot HaMayim de Danny Sanderson, antes de que su carrera se viera interrumpida.
La llamada de Hadar fue la pieza que faltaba en el rompecabezas. «Llevaba años queriendo formar un grupo exclusivamente femenino», cuenta Gino. «Mi marido Ron y yo pensamos primero en Shiri. Él conocía a Sharon, y yo la había conocido durante unas clases en un centro de cultura judía de Tel Aviv».
Con aquella llamada, las tres antiguas figuras de lo independiente se reunieron oficialmente, transformando un sacrificio compartido en una nueva banda de rock inspirada en la fe. «Nos pusimos manos a la obra con toda intensidad», afirma Hadar.
De la escena del rock independiente de Tel Aviv a la fe y la familia
A pesar de su giro hacia estilos de vida religiosos, las tres mujeres conservan la profunda memoria de su pasado en el rock & roll.
Ya no son los iconos de lo independiente laico que alguna vez dominaron las ondas radiofónicas de Tel Aviv; hoy en día, se desenvuelven en realidades personales muy distintas:
Rotter vive en un moshav como jasid de Breslov; Gino, por su parte, eligió un estilo de vida religioso y rural junto a su familia; mientras que Hadar permanece en la zona laica del centro de Tel Aviv, donde educa a sus hijos en una escuela antroposófica – una corriente filosófica y spiritual – y estudia las dimensiones internas de la Torá y la Cábala.
Sin embargo, el vínculo creativo con sus raíces permanece intacto, como lo demuestran el regreso de Rotter al escenario el año pasado en el Enav Center para interpretar su éxito clásico «Arutz Elecha» («Corriendo hacia ti») junto a Berry Sakharof, la composición de canciones de Hadar en su estudio casero y la creación de nueva música por parte de Gino desde su propia casa.
Inicialmente, el trío bautizó su nuevo proyecto como Ha’Imahot («Las Madres»), ya que sus primeras sesiones de ensayo estaban totalmente condicionadas por los horarios del cuidado de sus hijos.
«Programábamos sesiones que luego terminaban cancelándose», comenta Hadar.
Cuando finalmente decidieron publicar su música, cambiaron el nombre por su versión en inglés, The Mothers, con el objetivo de llegar a un público judío más amplio a nivel mundial.
Desde entonces, han lanzado un sencillo de debut, «100%», seguido de su segundo tema, «Adon HaNiflaot», que adapta la bendición tradicional de la oración matutina Yotzer Or a un ritmo indie (o independiente) moderno y elegante.
El proceso creativo de The Mothers
La banda opera actualmente desde dos estudios caseros en el centro de Tel Aviv, espacios compartidos por Hadar y su pareja, Ran Shem-Tov (productor y líder de la banda Izabo). Dentro del estudio, sus roles se definieron de forma natural según sus personalidades.
«Shiri tiene un gusto excelente y una visión original», explica Rotter. «Siempre sabe cómo hacer que las cosas luzcan únicas; ella es quien manda en ese aspecto.
Noa es una escritora con gran talento; ella compuso la mayoría de las canciones sobre la maternidad. Es el alma del grupo y aporta una dimensión profundamente espiritual.
Yo soy el motor: rápida, eficiente y una fuerza impulsora; sé cómo gestionar la producción y mantener un ambiente distendido».
Hadar se encarga de la grabación de las pistas musicales principales en casa, aprovechando los espacios que les dejan sus familias.
«Estamos esperando a que los niños crezcan», comenta Rotter entre risas.
«Cuando eran pequeños, era una etapa de supervivencia y la música ocupaba el último lugar en la lista de prioridades, ya que se estaba gestando un tipo de creación más importante. Hoy en día, mis hijos ya no me necesitan a cada instante ni en el día a día, así que puedo sacar tiempo para retomar aquello que amaba – cosas que habían quedado en pausa durante veinte años».
El camino de Hadar hacia la fe pasó por el yoga kundalini antes de evolucionar hacia el estudio de la Cábala y las enseñanzas de Rav Kook. Como resultado, su hogar se mantiene en un delicado equilibrio entre lo secular y lo religioso.
«Sabemos cómo gestionar esta situación dentro de nuestra compleja realidad», comenta Hadar. «Ran no se ha vuelto religioso, pero respeta profundamente mi decisión y la de mi hija. Ella tiene 15 años y me acompañó durante todo el proceso de acercamiento a la religión. Por ejemplo, en Sabbat yo no enciendo las luces, pero él sí. Cada uno hace lo que quiere, aunque hay cosas que él no haría; por ejemplo, no encendería un fuego en la cocina».
Este cambio en el estilo de vida ha reescrito fundamentalmente sus letras.
«Hubo una época en que solo quería escribir sobre aquello que consideraba «correcto» plasmar», dice Gino. «Cuando trabajaba con Danny Sanderson, escribía únicamente sobre las relaciones y la búsqueda del amor. Más tarde, pasé por una etapa en la que escribía solo sobre el Todopoderoso. Hoy en día, mis letras se centran en los procesos internos del alma y del mundo».
Rotter contempla sus respectivas decisiones teológicas desde una perspectiva literaria: «Empezamos en el mismo punto y seguimos caminos distintos, muy al estilo del poema de Frost «El camino no elegido». La Torá tiene setenta facetas; cada una de nosotras tomó una decisión basada en su situación particular… pero, en última instancia, todo se reduce a lo mismo».
Diferentes caminos hacia la espiritualidad judía
Actuar como una banda de rock religiosa compuesta exclusivamente por mujeres plantea desafíos halájicos particulares, especialmente en lo que respecta a kol isha – la prohibición ortodoxa de que los hombres escuchen a mujeres cantar. Para poder avanzar, Gino buscó asesoramiento espiritual antes de publicar su música en línea.
«El rabino me dio su aprobación porque, en esencia, los hombres pueden elegir si ver y escuchar o no», explica Gino. «Aquellos que observan la práctica de no escuchar a mujeres simplemente no escucharán. Esta aprobación nos permite trabajar y lanzar canciones, ya que antes de eso estábamos realmente estancadas».
Si bien sus sencillos digitales se difunden públicamente, sus próximos conciertos — financiados mediante una subvención de la lotería nacional Mifal Hapayis — estarán abiertos únicamente a un público femenino.
Esta configuración poco habitual suscita a veces comparaciones con HaMechashefot («Las Brujas»), la banda de rock femenina más famosa de Israel; una conexión que evoca recuerdos personales en Rotter. «Me movía en los mismos círculos que la fallecida Inbal Perlmuter, pero, lamentablemente, nunca llegamos a conocernos en persona. Vi la película sobre ella y lloré durante la mayor parte. Es una historia muy triste».
Buscando equilibrio entre la observancia religiosa y la música rock
La realidad de empezar de cero tras renunciar al respaldo de una gran discográfica es un tema de conversación frecuente entre ellas.
«Sí, definitivamente duele», dice Gino abiertamente. «Hoy en día hago música y tengo que salir a buscar un público; un público que podría haber sido mío desde hace tiempo.
«Mi gran oportunidad surgió más o menos al mismo tiempo que la de Eviatar Banai; ambos teníamos contrato con Hed Arzi. Los representantes del sello venían a verme y luego viajaban al sur para visitarlo a él. Así que sí, duele — dolió durante años y me revolvía el estómago — pero he llegado a aceptar mi propio camino».
Rotter evalúa el resultado de otra manera. «En el fondo queda una ligera sensación de oportunidad perdida, aunque no siempre me sentí así… Hago música porque forma parte de quién soy. Intento no centrarme tanto en el resultado; lo que me mueve es la alegría del camino en sí. Basta con que el corazón de una sola persona se abra, o con lograr brindar un momento de felicidad a alguien cuando escucha nuestra música».
Las décadas alejadas del ritmo frenético de la industria han transformado su perspectiva sobre lo que define una carrera musical exitosa. En lugar de obsesionarse con las métricas del sector o la validación masiva, ellas cultivan activamente el crecimiento personal y la resiliencia emocional a través de su música. Para ellas, el criterio de éxito ya no responde a los estándares de la industria, sino a valores personales.
«Llevamos años trabajando en nuestra propia forma de ser y nos hemos dado cuenta de que nada es realmente crucial», señala Rotter. «Lo principal es simplemente divertirnos juntas».
Traducción: El Consulado General H. de Israel en Guayaquil
Fuente: The Jerusalem Post
