20 Ago Hombres y mujeres caminan de forma diferente – se debe a esto
Un estudio dirigido por la Universidad de Tel Aviv ofrece una explicación evolutiva para las diferencias pélvicas, al descubrir que los hombres modernos desarrollaron un mecanismo similar a un resorte que absorbe los impactos, almacena energía y hace que caminar largas distancias sea más eficiente, mientras que las mujeres evolucionaron de manera diferente.

Hombres y mujeres caminan de forma diferente (Foto: Gorgev/Shutterstock)
Durante muchos años, la ciencia ha intentado comprender por qué las pelvis de hombres y mujeres evolucionaron hacia estructuras diferentes. Ahora, un nuevo estudio sugiere un cambio radical en esta perspectiva: No es la pelvis neandertal la que constituye la anomalía, sino más bien la del hombre moderno.
Los investigadores proponen que, durante la evolución, los hombres desarrollaron un mecanismo biomecánico único que funciona como un resorte natural – absorbe los impactos, almacena energía y la libera con cada paso – lo que podría hacer que caminar largas distancias sea más eficiente. El estudio se publicó en la revista Scientific Reports (Informes científicos).
El estudio, dirigido por el profesor Yoel Rak del Departamento de Anatomía y Antropología de la Universidad de Tel Aviv, se realizó en colaboración con investigadores de España, el Technion, la Universidad Bar-Ilan y el Colegio Académico Ono. Se basó en la comparación de dos pelvis masculinas de neandertal casi completas, descubiertas en la cueva de Kebara (Israel) y en el yacimiento de Sima de los Huesos (España), con decenas de pelvis de humanos modernos. Sorprendentemente, a pesar de sus grandes dimensiones y complexión robusta, las pelvis neandertales resultaron ser, en la mayoría de los casos, más similares a las de las mujeres actuales que a las de los hombres actuales.
Según los investigadores, la pelvis neandertal se ha considerado durante mucho tiempo una estructura anatómica inusual que requiere una explicación funcional propia. Sin embargo, los nuevos hallazgos invierten esta perspectiva: es posible que la antigua estructura se conservara en los neandertales y en las mujeres, mientras que la pelvis del hombre moderno fue la que experimentó un cambio significativo y se convirtió en una estructura única.
El hallazgo principal del estudio es que las articulaciones de la cadera del hombre moderno se encuentran más adelantadas en el anillo pélvico que las de la mujer y el hombre neandertal. Este cambio creó un nuevo sistema mecánico en el que los músculos de la parte anterior del muslo, unidos a la parte frontal de la pelvis, funcionan como un resorte, mientras que el peso corporal actúa sobre la parte posterior de la pelvis.
Rak explicó que con cada paso que da un bípedo, el centro de gravedad del cuerpo “desciende” ligeramente. Este descenso genera un impacto en las articulaciones y requiere un gasto de energía para elevar el cuerpo nuevamente para el siguiente paso. Según el nuevo modelo, la estructura única de la pelvis masculina permite que los músculos del muslo absorban el descenso del centro de gravedad, almacenen energía elástica durante el paso y la liberen inmediatamente para “impulsar” el cuerpo hacia el siguiente paso.

(Ilustración: Universidad de Tel Aviv) Figura 1 (izquierda): Descripción esquemática de dos configuraciones. Una, con la cadera adelantada, representa la pelvis del Homo sapiens masculino; la otra, la pelvis de la mujer y del neandertal masculino. Figura 2 (derecha): Dos configuraciones. Una, con una pelvis profunda, representa la pelvis del Homo sapiens masculino; la otra, con una pelvis poco profunda, representa la pelvis de la mujer y del neandertal masculino.
Así, según los investigadores, la pelvis se convierte en una especie de sistema natural de absorción de impactos que ahorra energía, mejora la eficiencia al caminar y, por lo tanto, proporciona una ventaja significativa en largas caminatas. El cambio en la posición de las articulaciones de la cadera también requirió adaptaciones adicionales en la estructura pélvica, incluyendo el engrosamiento del hueso púbico y la profundización de la parte anterior de la pelvis para soportar las nuevas cargas.
La mujer, en cambio, no puede adoptar todo este conjunto de cambios. Según los investigadores, las exigencias del parto requieren mantener una pelvis relativamente poco profunda — y un canal de parto ancho — y, por lo tanto, la pelvis femenina se mantuvo más cercana a la estructura ancestral, la misma que se encuentra también en los neandertales varones.

Prof. Yoel Rak Foto: Tel Aviv University
“Este estudio demuestra que las preguntas relacionadas con la evolución humana no se limitan al pasado remoto”, añadió la profesora Ella Been, del Ono Academic College, quien también participó en la redacción del estudio. “Comprender la evolución de nuestro mecanismo de caminata contribuye a la investigación contemporánea en biomecánica, medicina musculo-esquelética, rehabilitación y prevención de lesiones. La perspectiva que nos brindan los neandertales nos ayuda a comprender mejor el cuerpo humano moderno”.
Rak concluyó que “los hallazgos del estudio cambian nuestra manera de entender la evolución de la pelvis humana. No es la pelvis neandertal la que constituye la estructura inusual que requiere explicación, sino la pelvis del hombre moderno. El mecanismo que evolucionó en ella es la innovación evolutiva”.
Los investigadores enfatizan que se trata de un nuevo modelo biomecánico que podría explicar una parte significativa del dimorfismo sexual — las diferencias anatómicas — entre mujeres y hombres en la estructura pélvica, e ilustran que incluso en la anatomía humana a nivel macroscópico, un campo que podría parecer completamente explorado, aún es posible descubrir estructuras únicas y nuevas geometrías con implicaciones significativas.
Traducción: Consulado General H. de Israel en Guayaquil
Fuente: YnetNews
