12 Ago El rehén liberado Sagui Dekel-Chen interpreta canciones escritas durante su cautiverio en un concierto en el kibutz Nir Oz
El evento del Festival de Israel, titulado «Del cautiverio al césped: historias y canciones», atrajo a 3.000 personas, entre ellos familiares de los fallecidos y otros ex cautivos.
Por Sagi Bin Nun

Idan Raichel (izquierda) y Sagui Dekel-Chen se abrazan en el escenario durante el concierto en el Nor Oz el lunes por la noche. (Foto: AVI ROKACH)
En un emotivo regreso a casa, el ex rehén Sagui Dekel-Chen ofreció un concierto especial el lunes por la noche en el jardín central del kibutz Nir Oz, la comunidad de la que fue secuestrado durante los ataques del 7 de octubre.
El evento del Festival de Israel, titulado «Del cautiverio al jardín: historias y canciones», congregó a 3000 personas, entre ellos familiares de las víctimas y otros ex cautivos. El concierto marcó el estreno público de nueve canciones que Dekel-Chen compuso y que recopiló mentalmente durante sus 498 días de cautiverio en la Franja de Gaza.
Acompañado por una banda en vivo y junto a destacados artistas israelíes, como Idan Raichel, Marina Maximilian y la banda Hatikva 6, Dekel-Chen puntualizó el papel psicológico que la música desempeñó durante su confinamiento.
«Durante el cautiverio, la música que conocía seguía resonando en mi cabeza», dijo Dekel-Chen al público. «Al principio, me servía de sedante. Después, se convirtió en un arma para mantener la cordura».
Dekel-Chen describió sus rutinas nocturnas, en las que mantenía conversaciones imaginarias y sesiones de cuentos con sus hijas. Sus rutinas matutinas consistían en caminar de un lado a otro de su celda mientras visualizaba bailar con su esposa al ritmo de canciones de la cantante israelí Rita.

Sagui Dekel Chen envía un mensaje a los rehenes restantes, 15 de febrero de 2025. (Foto: Unidad de Portavoces de las FDI)
La música del ex rehén yuxtapone el trauma con la esperanza
Su primer trabajo plasma una cruda yuxtaposición entre el trauma y la esperanza en el hogar.
En «Song of Songs (Canción de canciones)», Dekel-Chen canta: «Solíamos cantar a todo pulmón, ahora canto en silencio». Otra pieza, «Don’t Know Your Name Yet (Todavía no sé tu nombre)», está dedicada a su hija menor, nacida durante su cautiverio en Gaza.
En «The Song for Me (La canción para mí)», Dekel-Chen expresa sus luchas psicológicas tras su liberación, señalando que, si bien teme las pesadillas y el trauma persistente, su mayor temor era «regresar a una casa vacía».
Durante la presentación, Dekel-Chen relató los sucesos del 7 de octubre, detallando su interacción con el equipo de respuesta civil del kibutz, su herida y su secuestro. Admitió que, debido a que presenció explosiones y disparos en su residencia durante su cautiverio, pasó casi todo el tiempo creyendo que su familia había muerto.
Para sobrevivir, Dekel-Chen afirmó que deliberadamente mantuvo en su mente la falsedad de que sus hijas estaban vivas. Cuando sus captores le informaron el 12 de febrero de 2025 que su liberación estaba prevista para dentro de tres días, abandonó el autoengaño y comenzó a planificar matemáticamente los funerales de sus hijas, previendo lo peor. Al ser liberado, descubrió que su familia había sobrevivido.
El evento musical no fue una forma de evasión, sino de procesar el trauma, afirma el director
El kibutz Nir Oz sufrió numerosas bajas y secuestros durante el ataque del 7 de octubre. El director artístico del concierto, Itay Mautner, rechazó la idea de que el evento musical fuera una forma de evasión, presentándolo como un proceso público y esencial para procesar el trauma regional que aún persiste.
Tras el evento, el profesor Jonathan Dekel-Chen, padre de Sagui e historiador profesional, describió el concierto como de doble propósito.
«Por un lado, es una plegaria de gratitud por el regreso de Sagui en bues estado», dijo. «Por otro, es una plegaria por todo lo que se perdió aquí en Nir Oz. El dolor, la pérdida y la dificultad del abandono nos acompañarán siempre».
Traducción: Consulado General H. de Israel en Guayaquil
Fuente: The Jerusalem Post
