ARQUEOLOGÍA – UN CÍRCULO GIGANTEZCO FUE CONSTRUIDO ENTRE 6.500 Y 3.500 AÑOS ATRÁS

El misterio se amplía: Investigadores descubren que el «Stonehenge» israelí en los Altos del Golán no es único

La teledetección y la IA ayudan a identificar 28 sitios similares a Rujm el-Hiri, lo que pone en entredicho las teorías sobre el propósito del antiguo círculo de piedra y apunta a un fenómeno regional más amplio.

Por Rossella Tercatin


Fotografía aérea de Rujm el-Hiri, un antiguo sitio monumental en los Altos del Golán, vista hacia el este.
(Y. Shmidov y A. Wiegmann)

Un misterioso y antiguo enclave de piedra artificial hecho por el hombre, en los Altos del Golán, que ha intrigado a los investigadores durante décadas, no es único en la región, según un nuevo estudio publicado en la prestigiosa revista PLOS ONE.

Este enigmático sitio, que consiste en un montículo central rodeado de múltiples anillos concéntricos de piedras de basalto, es conocido a veces como el «Stonehenge de Oriente» o la «Rueda de los Fantasmas». El círculo de piedras de Rujm el-Hiri fue descubierto en 1968 mediante fotografía aérea militar.

Construido entre 6.500 y 3.500 años atrás, el sitio está compuesto por unas 40.000 toneladas de rocas. Ha sido interpretado de diversas maneras: como un monumento funerario, un observatorio astronómico, un lugar para ceremonias y más, principalmente debido a lo que los arqueólogos consideraban su singularidad.

Recientemente, un equipo multidisciplinario de arqueólogos y físicos israelíes e internacionales trabajó en el desarrollo de métodos para utilizar la teledetección — un conjunto de tecnologías que permite a los investigadores obtener información sobre objetos o áreas a distancia — como herramienta para la prospección arqueológica.

Utilizaron imágenes satelitales de alta resolución adquiridas durante dos décadas (2004-2024) por diversas plataformas, como Google Earth Pro y CNES/Airbus. También combinaron imágenes de las mismas áreas provenientes de diferentes fuentes y a lo largo de los años, y las procesaron.

Esta metodología mejoró la visibilidad de las características del paisaje y los vestigios de la antigua intervención humana que, de otro modo, quedarían ocultos por la vegetación estacional, las sombras y otros obstáculos. Las imágenes resultantes muestran formas y estructuras nítidas que habrían sido invisibles a simple vista o en imágenes aéreas convencionales.


Una ortofoto (imagen aérea corregida geométricamente) del sitio de Khirbet Bteha, al norte del Mar de Galilea, ubicado a 16 kilómetros (10 millas) al oeste de Rujm el-Hiri, un antiguo sitio monumental en los Altos del Golán.
(A. Kleiner)

Al examinar los resultados documentados en la zona del Golán, se sorprendieron al identificar varios yacimientos que se parecían notablemente a Rujm el-Hiri, según explicó Michal Birkenfeld, del Departamento de Arqueología de la Universidad Ben-Gurión del Néguev, a The Times of Israel por teléfono.

«La prospección arqueológica y el trabajo de campo en general son muy laboriosos y costosos», señaló Birkenfeld. «En este caso, hemos utilizado fotografía satelital e inteligencia artificial para encontrar yacimientos arqueológicos sin necesidad de realizar trabajo de campo».

«Lo más interesante para mí fue que, durante esta investigación, comenzamos a identificar este fenómeno de grandes estructuras circulares con todo tipo de características repetitivas, que nos recordaban mucho a Rujm el-Hiri», añadió.

¿Un sitio central entre muchos?

En total, se identificaron 28 grandes estructuras circulares, presentadas en el estudio de PLOS ONE, todas dentro de un radio de 25 kilómetros (16 millas) de Rujm el-Hiri.


Michal Birkenfeld, Departamento de Arqueología, Universidad Ben-Gurión del Néguev.
(Cortesía)

“Rujm el-Hiri es, por supuesto, un sitio muy conocido y siempre se lo ha considerado único en la zona”, afirmó Birkenfeld. “La mayoría [de los sitios que descubrimos] no eran tan elaborados y presentaban diferentes tamaños y niveles de conservación, pero aun así comparten la misma lógica”.

“De ser así, esto también influye en cómo podemos interpretar estos sitios”, explicó Birkenfeld, añadiendo que también han encontrado sitios similares más alejados, incluso en Galilea y en el Líbano.

La cuestión está relacionada con cómo entender el sitio original de Rujm el-Hiri, que sigue rodeado de enigmas.

La datación de Rujm el-Hiri ha sido problemática, y los investigadores sugieren el periodo Calcolítico (4500-800 AEC), la Edad del Bronce Temprana (3700-2500 AEC) o incluso la Edad del Bronce Tardía (1500-1200 AEC).

“Creo que, si lo datamos entre 6.000 y 5.000 años atrás, estaríamos en lo cierto”, dijo Birkenfeld.

Dada la duración de ese período, la arqueóloga afirmó que es difícil determinar quiénes habitaban la región y, por lo tanto, quiénes fueron los responsables de la construcción del sitio.

“Hubo cambios a lo largo del tiempo y ha habido mucho debate, porque algunos creen que Rujm el-Hiri pertenece a la cultura de los pastores nómadas, y otros dicen que está relacionado con los asentamientos agrícolas permanentes que vemos en las cercanías”, explicó.


Vistas aéreas de los círculos 11(a) y 12(b) identificados en un estudio realizado mediante teledetección y publicado en la revista PLOS ONE el 18 de marzo de 2026. (Imágenes aéreas proporcionadas por el Servicio Geológico de Israel (MAPI), utilizadas con autorización. Fotografía superior de A. Wiegman.
Elaborado por M. Birkenfeld y U. Berger).

Nunca ha surgido evidencia inequívoca que atestigüe una conexión entre el sitio y un asentamiento en la zona.

En cuanto a su función, un artículo de 2025 de Birkenfeld y dos de los tres coautores del artículo de PLOS ONE — Olga Khabarova de la Universidad de Luxemburgo y Lev V. Eppelbaum de la Universidad de Tel Aviv — ya descartaron la hipótesis de que Rujm el-Hiri sirviera como observatorio.

El estudio anterior utilizó teledetección para demostrar que la ubicación de Rujm el-Hiri se había desplazado y rotado a una tasa promedio de 8 a 15 mm por año — lo que significa que se había movido decenas de metros desde su construcción — y, por lo tanto, la alineación original de los muros y las entradas no correspondía a las observaciones celestes, como se creía anteriormente.

Birkenfeld afirmó que la posibilidad que le resulta más convincente es un propósito más funcional que espiritual, especialmente debido a los resultados del artículo de PLOS ONE.

“Si no se trata de una estructura única, me parece más plausible la idea de que fuera un lugar de encuentro, como por ejemplo en el fenómeno, especialmente común en las sociedades nómadas, de las reuniones estacionales, donde comunidades que de otro modo estarían dispersas se reunían”, afirmó.

Birkenfeld indicó que se necesitará una investigación más exhaustiva para confirmar que todos los nuevos sitios reflejan la misma cultura. Cabe destacar que algunos parecen haber sido utilizados durante un largo período, posiblemente incluso abandonados y reutilizados periódicamente a lo largo de los siglos.

Birkenfeld expresó su confianza en que el trabajo adicional aportará al menos algunas respuestas sobre la datación y la cultura material, afirmando que la unión hace la fuerza para obtener nueva información de las estructuras recién descubiertas, información que Rujm el-Hiri por sí solo no proporcionó.

“Lo que pudimos conocer mediante la teledetección fue la forma, el tamaño y la ubicación [de los sitios]”, concluyó. “Ahora necesitamos la arqueología tradicional para poder hablar de actividades y cronología. Solo cuando sepamos qué hicieron en estas estructuras y cuándo lo hicieron, tendremos toda la información necesaria para empezar a formular hipótesis sobre el significado de esos sitios”.

“Este artículo es solo el comienzo de un proyecto, no su final”, añadió.

 

Traducción: Consulado General H. de Israel en Guayaquil
Fuente: The Times of Israel 



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