14 Nov La incendiaria reinterpretación del sionismo por parte de anti-israelíes
En un partido de fútbol ya olvidado en Inglaterra la semana pasada, se cruzó otra línea roja en la batalla por demonizar, deslegitimar y, en última instancia, destruir al Estado de Israel.
Por David Horovitz

Pancartas antiisraelíes vistas antes de un partido de fútbol entre el Aston Villa y el Maccabi Tel Aviv en Birmingham, Reino Unido, el 6 de noviembre de 2025. (Capturas de pantalla vía X, vía Deen1fied en Instagram)
Alrededor del estadio de Birmingham, Inglaterra, donde el Aston Villa disputó un partido europeo de fútbol contra el Maccabi Tel Aviv la semana pasada, activistas anti-israelíes empapelaron el lugar con carteles que tildaban al sionismo de ilícito, asesino y terrorista por naturaleza y esencia.
Varias pancartas proclamaban «Sionistas no bienvenidos», acusaban a Israel de «disparar a bebés en Gaza», exigían «¡Tarjeta roja al sionismo!» — en idioma futbolístico, expulsión del terreno de juego por conducta ilícita — y, quizás lo más pernicioso de todo, instruían: «Si ve a un sionista, llame a la línea directa antiterrorista».
Los aficionados del Maccabi no estuvieron presentes. Se les había prohibido el acceso al partido por supuestas razones de seguridad (lo cual hace preguntarse por qué se necesitaron 700 policías para garantizar la seguridad de un evento del que se había excluido a la presencia, supuestamente amenazante, de los aficionados). Ahora, los que odian a Israel estaban intensificando su campaña de larga data para demonizar, deslegitimar y, en última instancia, negar al único estado del mundo con mayoría judía los medios para defenderse de los agresores en Oriente Medio que abiertamente buscaban aniquilarlo.
«Si ve a un sionista, llame a la línea directa antiterrorista», rezaba una pancarta redactada con el tono de los comunicados oficiales de seguridad destinados a proteger a la población de asesinos despiadados. El cartel buscaba, como mínimo, equiparar a quienes apoyan el derecho de los judíos a una patria a salvo de la persecución asesina con la deplorable variedad de organizaciones terroristas que pretenden segar vidas inocentes sin remordimiento alguno, incluyendo, en particular, a los grupos terroristas extremistas islámicos empeñados en eliminar a Israel.
Algunos de los que colgaron pancartas similares en los postes de luz alrededor del estadio Villa Park protestaban que no eran anti-semitas, sino «simplemente» anti-sionistas – no hostiles a los judíos en general, sino «solo» a los israelíes y a quienes se preocupan por el bienestar de ese pequeño territorio de Oriente Medio que representa el único lugar donde la nación judía ha sido soberana, y donde la soberanía judía fue restablecida por mandato de la ONU en 1947, lamentablemente demasiado tarde para salvar a seis millones de judíos europeos del genocidio nazi.
El alcalde electo de Nueva York, la ciudad con mayor población judía del mundo, podría decir prácticamente lo mismo. Zohran Mamdani insiste en que apoya plenamente a los judíos, tanto dentro como fuera de su ciudad, pero ha respaldado a simpatizantes de Hamás, ha mostrado ambigüedad respecto a si Hamás debería deponer las armas, se ha mostrado reacio a condenar el llamado a “globalizar la intifada” y apoya el movimiento de Boicot, Desinversión y Sanciones (BDS), cuyo objetivo no es solo aislar a Israel, sino también impedirle obtener las armas que necesita para protegerse de grupos como Irán, Hezbolá y Hamás.
Lo cierto es que si el objetivo principal, o en la mayoría de los casos el único, de tu activismo en derechos humanos es atacar a Israel — si no sales a las calles para apoyar, por ejemplo, a los gazatíes asesinados por Hamás, o a las masacres en Sudán o en cualquier otra de las innumerables zonas de combate del mundo, y, por supuesto, ni se te ocurriría llevar una pancarta a la calle en apoyo a los judíos y otros israelíes asesinados por Hamás — entonces, eso es anti-semitismo.

Esta imagen, capturada de un vídeo difundido por el canal de Telegram de Al-Aqsa TV, controlado por Hamás, el 13 de octubre de 2025, muestra a hombres armados de Hamás ejecutando a hombres con los ojos vendados, atados y arrodillados, rodeados por una multitud en una calle de la ciudad de Gaza. (Al-Aqsa TV / AFP)
Lamentablemente, Israel ha facilitado últimamente el reclutamiento de personas fanáticas que odian a Israel, gracias a una coalición gobernante que incluye a supremacistas judíos de extrema derecha que buscan la anexión de Cisjordania y Gaza y fomentan el “traslado voluntario” de sus residentes palestinos. Este gobierno ha implementado políticas claramente perjudiciales, como la imposición de una prohibición de once semanas a la entrada de ayuda a Gaza a principios de este año, con la vana esperanza de presionar a Hamás para que liberara a los rehenes y con la complaciente salvedad de que ya había suficiente comida y otra ayuda disponible en la Franja.
Además, actualmente estamos presenciando un aumento de la violencia contra residentes palestinos de Cisjordania — en particular, en torno a su cosecha de aceitunas — por parte de colonos extremistas y sus partidarios, a veces con la complicidad de las fuerzas de seguridad, que en la gran mayoría de los casos no procesan a los delincuentes.
Estos acontecimientos no solo fortalecen a quienes odian a Israel, sino que también alienan a quienes lo apoyan, incluyendo a un sector cada vez mayor de la diáspora judía. Para algunos de ellos también, el sionismo se está convirtiendo en una causa con la que no desean identificarse.

Soldados israelíes y un vehículo blindado se despliegan mientras palestinos y equipos de primera línea intentan extinguir un auto en llamas, incendiado durante un presunto ataque de colonos israelíes extremistas en Beita, al sur de Nablus, el 10 de octubre de 2025, en plena cosecha anual de aceitunas. (Jaafar Ashtiyeh / AFP)
Pero eso no es sionismo auténtico; eso no es lo que la mayoría de los israelíes y simpatizantes de Israel consideran sionismo.
El sionismo auténtico es, en términos generales, el apoyo al derecho del pueblo judío a la existencia como Estado en su patria ancestral, y su derecho permanente a vivir en seguridad en el moderno Estado de Israel.
Y ese Estado, a su vez, como se especifica en su Declaración de Independencia, «estará abierto a la inmigración judía y a la reunión de los exiliados; fomentará el desarrollo del país en beneficio de todos sus habitantes; se basará en la libertad, la justicia y la paz, tal como las concibieron los profetas de Israel; garantizará la plena igualdad de derechos sociales y políticos a todos sus habitantes, independientemente de su religión, raza o sexo; garantizará la libertad de religión, conciencia, idioma, educación y cultura; salvaguardará los lugares sagrados de todas las religiones; y será fiel a los principios de la Carta de las Naciones Unidas».
En otras palabras, un Estado de mayoría judía, con igualdad de derechos para todos sus habitantes – una entidad única en el ampliamente despótico y antidemocrático Oriente Medio.

Manifestantes exhiben pancartas antiisraelíes antes del partido de fútbol entre el Maccabi Tel Aviv y el Aston Villa en Birmingham, Reino Unido, programado para el 6 de noviembre de 2025. (Capturas de pantalla vía X, vía Deen1fied en Instagram)
El lema «Si ve a un sionista, llame a la línea antiterrorista» no solo equipara el sionismo con el terrorismo, sino que busca legitimar la persecución de todos los que viven en Israel y lo aman, etiquetándonos a todos como terroristas.
Su difusión, prácticamente inadvertida, su malévola e incendiaria reinterpretación del sionismo como una fuerza del mal, cruza otra línea roja en el esfuerzo internacional por lograr la destrucción de Israel. Y sin duda reaparecerá junto con palabras y actos anti-sionistas, anti-israelíes y, sí, anti-semitas cada vez más virulentos.
Traducción: Consulado General H. de Israel en Guayaquil
Fuente: The Times of Israel
