Israel ancla en el Egeo: empresarios compran el puerto deportivo de Rodas

Un grupo económico israelí planea transformarlo en un centro de alto nivel con hoteles, residencias, comercios y fuerte presencia simbólica israelí. La operación, cerrada justo antes de un cambio legal en Grecia, es vista como una apuesta estratégica en el Mediterráneo.

Navit Sommer

La compra del puerto deportivo de Rodas por parte de un grupo de empresarios israelíes no sólo representa una operación inmobiliaria de gran escala, sino también un gesto simbólico de presencia y proyección en el Mediterráneo oriental. En un contexto de tensiones regionales y protestas pro-palestinas en Grecia, la bandera de Israel ondeará en uno de los puntos turísticos más emblemáticos del Egeo, y las mezuzot se instalarán en los marcos de las puertas de un nuevo complejo de lujo.

La operación fue liderada por la firma Ispro, una de las mayores compañías de bienes raíces comerciales de Israel, junto a socios privados. El grupo adquirió la totalidad del puerto por 200 millones de shékels (unos 50 millones de euros), y prevé una inversión adicional similar para desarrollar un complejo turístico de alto nivel que incluirá dos hoteles de lujo, un club náutico con 40 suites, un centro comercial con marcas internacionales, tres torres residenciales con 350 departamentos y 22 villas frente al mar. También se contempla la posibilidad de incluir un casino, si la cadena hotelera que gestione el proyecto así lo desea.


Puerto deportivo de Rodas, Grecia.
(Gentileza Tnuport Ispro)

“Hasta donde sé, no hay hoy ningún israelí que tenga un puerto deportivo. Tal vez un puerto, pero no un puerto deportivo”, afirmó Likdan Dahari, uno de los impulsores del proyecto y copropietario de Ispro. “La bandera de Israel ondeará con orgullo, y se colocarán mezuzot en los marcos de las puertas. Es una gran noticia”.

El puerto deportivo de Rodas, actualmente con 380 puntos de amarre —el 20% ocupados por propietarios israelíes—, se ampliará a 620. La ubicación es estratégica: a tres minutos a pie del centro de la ciudad y a unos 20 minutos del aeropuerto internacional. “Rodas está a poco más de una hora de vuelo desde Israel, casi como ir a Eilat”, destacó Yaron Adib, socio de Dahari desde hace 17 años. “Es mejor que Lefkada, que está a varias horas más de Atenas. Si vas a comprar una casa en Grecia, tiene que estar cerca de un aeropuerto, sin necesidad de ferry.”

El proyecto ya genera expectativas: “Desde que se anunció la compra, nos llaman montones de israelíes para decirnos: ‘Anótanos’. Todos sueñan con casas así. El proyecto estará terminado en cinco años y ya tenemos lista de espera”, contó Adib. Los precios de las unidades oscilarán entre 12.000 y 20.000 euros por metro cuadrado, y se construirán con estándares de alta gama: gimnasios, spa, piscina y servicios premium.

Más allá del desarrollo inmobiliario, los empresarios destacan el potencial económico del puerto deportivo como activo generador de ingresos. “Cada año se suman unas mil nuevas embarcaciones que hay que alojar, pero no se construyen marinas nuevas porque el costo ronda los miles de millones. En el Mediterráneo hay escasez de puntos de amarre, y en los últimos tres años los precios no han dejado de subir”, explicó Dahari. El costo mensual de amarre para un yate puede oscilar entre 2.500 y 5.000 euros, según el tamaño.


Likdan Dahari (izquierda) y Yaron Adiv en las oficinas de Ispro en Tel Aviv. (Yuval Chen)

Adib, apasionado del mar desde joven —estudió navegación en Mevo’ot Yam—, lo resume con pragmatismo: “En el fondo, estás vendiendo estacionamiento en el mar. Es un buen negocio. El mercado global de marinas está en expansión y no hay suficiente espacio. En el puerto deportivo de Herzliya, aunque quieras, no hay lugar para amarrar. En Israel, las marinas sólo tienen embarcaciones pequeñas. Mi yate mide 43 metros y está anclado en el extranjero”.

La marina de Rodas cuenta además con estación de servicio, taller náutico y servicios adicionales como conexión de agua y electricidad, recolección de residuos y seguridad. Cada empresa externa que brinda mantenimiento a los yates paga una comisión del 10% a los propietarios. “Nosotros ofrecemos vigilancia, cámaras en todo el predio, agua limpia y sin olores. La gestión operativa la delegamos en una empresa especializada, pero el desarrollo inmobiliario lo manejamos nosotros. Ahí está la ganancia grande”, explicó Dahari. Según una tasación local, el valor actual ya se estima en mil millones de shékels.

La historia de esta sociedad comenzó hace casi dos décadas, cuando Dahari y Adib compraron la empresa Tnuport al empresario Eliezer Fishman, que atravesaba dificultades financieras. Dahari, de 47 años, creció en Netanya y comenzó comprando departamentos en barrios humildes. A los 25 años dio el salto al mercado industrial. Adib, de 49, oriundo de Hadera, fundó junto a su hermano una fábrica de productos de higiene que creció hasta convertirse en DPL, proveedora de cadenas como Walmart y Carrefour. En 2003 compraron la planta de pañales Tafnukim, del kibutz Amir, la relanzaron como Babysitter y la vendieron en 2015 por 100 millones de shékels a Neopharm. Luego, Adib se volcó al desarrollo de parques industriales y se asoció con Dahari.

En 2020, compraron Ispro al empresario Eduardo Elsztain por 2.100 millones de shékels y fusionaron ambas compañías. Hoy, Ispro-Tnuport es una de las cinco mayores empresas de bienes raíces comerciales de Israel. En 2024, la firma recaudó mil millones de shékels en deuda pública y se convirtió en empresa reportante. “Hoy el valor de la empresa asciende a 8.300 millones de shékels. La operación del puerto deportivo de Rodas sumará otros mil millones al valor”, afirmó Adib.


Kidan Dahari (izquierda) y Yaron Adiv. (Gentileza Tnuport Ispro)

La compra fue posible gracias a una estrategia de cercanía personal. “Un amigo yatchman del exterior me comentó que había un puerto deportivo en venta. Empecé a investigar, hice videollamadas con el dueño —un estadounidense de origen chipriota— y decidí apostar por el vínculo personal. Nos reunimos en Atenas, lo traje a Israel, le mostré nuestros proyectos, lo recibimos en nuestras casas. Contratamos un estudio de arquitectura de Londres y sumamos a nuestro abogado Doni Toledano. Al principio, el dueño quería vender sólo el puerto deportivo, sin los terrenos. Le ofrecimos, además de los 200 millones, un 15% de las ganancias netas del desarrollo. Eso lo convenció”, relató Adib. La operación se cerró justo antes de que entrara en vigor una nueva ley griega que exige aprobación gubernamental para transacciones inmobiliarias comerciales.

La recepción en Rodas fue positiva. “La isla recibe 3,5 millones de turistas al año. El comercio está anticuado y tienen sed de renovación. Nos recibieron con los brazos abiertos. Vamos a construir un centro comercial con grandes marcas. El alcalde está encantado con la inversión y el primer ministro publicó un documento oficial en el que se afirma que nuestro proyecto es el más importante actualmente en desarrollo sobre la costa griega”, contó Dahari.

El mundo de los yates, tradicionalmente asociado al uno por ciento, se ha democratizado parcialmente. “Hoy muchos israelíes tienen yates, incluso algunos valuados en decenas de millones de euros. Ya no hace falta ser capitán: los propietarios contratan un equipo profesional que se ocupa del yate todo el año. Es un negocio costoso: sólo el mantenimiento anual ronda entre 300.000 y 400.000 euros. Hasta la guerra, la mayoría los teníamos en Turquía, pero los trasladamos a Grecia”, explicó Adib.

Sobre el futuro del mercado inmobiliario en Israel, Adib es categórico: “No hay como el Estado de Israel. No va a quedar ni un pedazo de tierra barata. Vamos a ser aún más caros. Acá hay tecnología, gente inteligente, somos una potencia. Piensa lo que va a pasar acá después de la guerra”.


Fuente:
Ynet Español



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