Un sensor en el corazón: la apuesta israelí contra la insuficiencia cardíaca

Con mediciones inalámbricas y una app intuitiva, el dispositivo V-LAP transforma el manejo de la insuficiencia cardíaca. El exit millonario marca un hito en medicina personalizada. 

Tzur Guetta

Un diminuto sensor cardíaco para monitorear insuficiencia cardíaca, implantado mediante un procedimiento breve y capaz de medir diariamente la presión en la aurícula izquierda, llevó en los últimos días al startup israelí Vectorious —fundado en 2011 por los doctores Eyal Orion y Oren Goldstein— a concretar un millonario “exit”. Estudios clínicos demostraron que el sistema reduce hospitalizaciones y mejora el estado de los pacientes, al permitir detectar el deterioro antes de que aparezcan síntomas.

La empresa estadounidense Edwards Lifesciences, una de las líderes mundiales en dispositivos médicos para enfermedades cardíacas, completó la adquisición total de Vectorious por 497 millones de dólares. La operación se realizó en efectivo y representa la “segunda pulsación”: hace dos años, Edwards había comprado el 52% de las acciones, y ahora adquirió el 48% restante al mismo valor.



Así es como se ve el pequeño sensor.
(Vectorius)

Un sensor pequeño, un impacto enorme

¿Qué tiene este producto israelí que vale casi 500 milloes de dólares? El sistema desarrollado se llama V-LAP: un sensor diminuto, sin batería, que se implanta en el corazón y mide a diario la presión en la aurícula izquierda, uno de los indicadores más tempranos de que el corazón comienza a fallar. Las mediciones se transmiten de forma inalámbrica a un cinturón externo, y la información llega directamente al médico o incluso al paciente. Esto permite ajustar el tratamiento a tiempo y evitar complicaciones.

El sistema fue evaluado en estudios internacionales realizados en Israel y Europa. “Lo que desarrollamos es el sensor más avanzado del mundo, ubicado en la aurícula izquierda”, explica el doctor Orion. “Durante más de 60 años, la única forma de monitorear líquidos en pacientes cardíacos era mediante un catéter especial en unidades de cuidados intensivos, que atraviesa los pulmones y mide la presión en esa zona. Es el punto más sensible y preciso del cuerpo para este tipo de monitoreo.”

El sensor demostró eficacia para el seguimiento diario. En uno de los estudios se reportó un accidente cerebrovascular cinco días después del implante, aunque no se estableció una relación directa con el dispositivo.



El cinturón que se usa dos veces al día, por la mañana y por la noche, para tomar la medida.
(Vectorius)

En el estudio de seguimiento publicado en 2024, participaron 13 pacientes durante un promedio de 12,8 meses. Se incorporó una función de autogestión guiada por el médico: cuando la presión aumentaba, los pacientes recibían en la app una instrucción temporal para modificar la dosis de medicación.

Insuficiencia cardíaca: una enfermedad sistémica

“La insuficiencia cardíaca es hoy la enfermedad cardíaca más común y letal”, afirma el doctor Orion. “A pesar de los avances, el número de pacientes sigue creciendo. Es una condición crónica en la que el músculo cardíaco no se contrae o relaja adecuadamente, y como resultado el corazón no bombea suficiente sangre a los órganos vitales. Cuando éstos no reciben sangre, comienzan a fallar: los riñones, por ejemplo, detectan la baja presión, retienen líquidos y pueden dejar de funcionar. Lo mismo ocurre con otros sistemas del cuerpo”.

Según Orion, entre el 40% y el 50% de los pacientes internados en salas clínicas sufren de insuficiencia cardíaca. El sensor mostró alta precisión, con una correlación clara entre sus mediciones y las obtenidas por cateterismo. En cuanto a seguridad, el 97% de los pacientes del primer estudio no presentaron eventos cardíacos o neurológicos graves en los primeros tres meses, y en el estudio posterior no se reportaron complicaciones.


El sensor que se implanta en la aurícula izquierda del corazón. 
(Vectorius)

El tratamiento básico consiste en diuréticos para evitar la acumulación de líquidos y congestión pulmonar, junto con el manejo de enfermedades asociadas como hipertensión y arritmias.

El desafío, cuenta Orion, era llevar esta capacidad al hogar del paciente, sin necesidad de hospitalización. “Desde 2010 nos propusimos desarrollar el sensor más pequeño del mundo, capaz de permanecer años en ese pequeño compartimento del corazón y brindar mediciones confiables. Esa fue nuestra gran innovación”.

Los resultados fueron contundentes: en el grupo de pacientes que gestionaron su condición de forma autónoma, no se registraron hospitalizaciones por insuficiencia cardíaca durante el seguimiento. También se observó una mejora en la prueba de caminata de seis minutos: de 244 metros antes del implante a 312 metros a los seis meses, y 344 metros al año. En el estudio posterior, el aumento fue de 187 a 325 metros en seis meses. La calidad de vida también mejoró significativamente, según el índice internacional KCCQ.


En las fotos: La salida izquierda del corazón, donde se implanta el pequeño sensor.
(Vectorius)

Gestión automática: el tratamiento en manos del paciente

“El segundo componente que desarrollamos —y que es único— fue transferir el control del tratamiento al paciente”, explica Orion. “El sensor implantado transmite los datos a la nube, pero quien se gestiona es el propio paciente. En lugar de esperar instrucciones del médico o la enfermera, el paciente accede a la app, ve sus valores y sabe cómo actuar según el plan preestablecido”.

El médico carga en la app un plan personalizado, que puede actualizar en cualquier momento. Pero una vez definido, el manejo es automático. “Por ejemplo, si la medición diaria muestra un aumento de presión, el paciente recibe una alerta para ajustar la dosis de diuréticos. Así, la responsabilidad pasa al paciente: ésa es nuestra gran revolución, junto con la complejidad tecnológica”.

–¿Este modelo es viable para adultos mayores, que no siempre se adaptan a la tecnología?

–La edad promedio de nuestros pacientes es de 72 años, y hay incluso mayores –dice Orion–. Fue un reto de diseño, porque el sensor no sirve si el paciente no se mide a diario. Desarrollamos el sistema para que incluso un adulto mayor pueda colocarse el cinturón, hacer la medición y usar la app con facilidad. Tenemos un equipo de producto enfocado en adaptar la tecnología a la tercera edad. Gracias a eso, vemos un 97% de uso exitoso: los pacientes se miden dos veces al día, casi sin fallos. Ya hay 73 pacientes implantados en EE.UU., Alemania, España, Italia e Israel, y más de 60.000 días de seguimiento registrados”.


La alta dirección de «Vectorius».
(Tami Montag para LW STUDIO)

–¿Cuáles son los próximos pasos para la aprobación de la FDA estadounidense?

–Tenemos varios estudios en curso para mejorar el producto, y el año próximo iniciaremos un ensayo grande para obtener la aprobación final. Estimamos que será en 2030. El objetivo es demostrar de forma concluyente lo que ya hemos probado: una reducción significativa en hospitalizaciones por insuficiencia cardíaca y en la mortalidad.

 

Fuente: Ynet Español



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