30 Jul Bomba de hidrógeno y armas electromagnéticas, los objetivos israelíes del ataque a Irán
Un informe señala que además se las plantas de enriquecimiento de uranio se atacaron proyectos que podrían haber paralizado a Israel, como las armas electromagnéticas. El plan inclluía un movimiento para derrocar al régimen pero Trump ordenó un alto el fuego y lo abortó.
El analista principal David Ignatius publicó en el Washington Post este sábado, citando fuentes israelíes y estadounidenses, que la operación contra el programa nuclear de Irán en la guerra del mes pasado no sólo se centró en la destrucción de las instalaciones de enriquecimiento, sino que también incluyó ataques dirigidos a proyectos para desarrollar armas electromagnéticas y una bomba de hidrógeno, junto con la eliminación sistemática de científicos de alto nively el intento de dañar la infraestructura profunda del proyecto nuclear.
Según Ignatius, uno de los objetivos más destacados de la operación no sólo era dañar el programa nuclear abierto de Irán, sino también frenar los programas de armas no convencionales que se estaban desarrollando al mismo tiempo. Según una fuente israelí, Jerusalem cree que el asesinato de los principales científicos de Irán detuvo por completo el desarrollo de una bomba EMP (pulso electromagnético), un arma diseñada para paralizar las redes eléctricas y de comunicaciones, y también detuvo el programa de bombas de hidrógeno, que estaba en proceso de desarrollo.

El plan de Israel incluía derrocar al régimen. El alto el fuego de Trump detuvo la maniobra. (Ynet)
Otro aspecto que se destacó en el informe fue el daño humano: según fuentes israelíes y estadounidenses, ya en las primeras horas de los combates, la mayoría de los físicos y científicos de alto nivel del programa nuclear fueron eliminados. Altos funcionarios israelíes creen que ésta es una tremenda pérdida de conocimiento, que podría servir como elemento disuasorio para una nueva generación de científicos iraníes, que tendrán miedo de participar en un programa que también se ha vuelto mortal para su pueblo.
Los ataques también estaban dirigidos a la infraestructura profunda del plan. Según una fuente israelí, Israel atacó la sede, los laboratorios, el equipo de prueba y los archivos del programa nuclear, una medida destinada a interrumpir la capacidad de Irán para rehabilitar los componentes centrales, no sólo las centrifugadoras y la materia prima. Según el informe, los ataques se centraron no sólo en la destrucción de las centrifugadoras y las instalaciones de enriquecimiento, sino también en objetivos profundos relacionados con la capacidad de Irán para armar uranio y convertirlo en un arma operativa. La mayoría de los componentes del programa de armas nucleares de Irán fueron destruidos durante la operación, según fuentes israelíes.
De acuerdo con las evaluaciones, Israel ya no ve a Irán como un estado de umbral nuclear. Según una fuente israelí citada en el informe, tomará al menos uno o dos años construir un arma nuclear lanzable, suponiendo que logre ocultar su actividad. Sin embargo, existe un escenario en el que Teherán intentará demostrar una bomba cruda en menos tiempo, un movimiento que Israel podría, según la fuente, frustrar de antemano.
En el marco de la operación, Israel y los Estados Unidos atacaron Natanz, Fordow e Isfahán. Según la fuente israelí, las instalaciones fueron destruidas o completamente cerradas, incluida una instalación para convertir uranio en material nuclear, necesario para la construcción de armas. Otro objetivo que fue destruido fue un sitio secreto donde se escondían unos 400 kilogramos de uranio altamente enriquecido.

Los cráteres que dejaron las entradas de las bombas a la instalación de Fordow. (AFP Photo / Satellite Image ©2024 Maxar Technologies)
Se planeó que los ataques se llevaran a cabo por etapas, y hacia el final de la guerra Israel se estaba preparando para una etapa final de ataques destinados a derrocar al régimen iraní. En esta etapa, sin embargo, el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, ordenó un alto el fuego, después de que se hubieran logrado los principales objetivos, especialmente después del ataque estadounidense, que incluía bombas anti búnkeres y misiles Tomahawk disparados desde aviones B-2 y barcos de la Marina de los Estados Unidos.
Durante la operación, y especialmente después de lograr la superioridad aérea absoluta, Israel logró destruir aproximadamente la mitad del arsenal de misiles balísticos de Irán, de los aproximadamente 3.000 misiles que tenía antes de los combates, así como aproximadamente el 80% de los aproximadamente 500 lanzadores de misiles. Según la evaluación, el ataque temprano evitó una represalia mucho más dura para Israel.
Sin embargo, Israel se sorprendió al descubrir durante las batallas que Irán tiene un arsenal de misiles de combustible sólido más grande que lo esperado, según la fuente israelí. Los misiles de este tipo son más difíciles de interceptar en vuelo, y la suposición de trabajo es que si el ataque se hubiera retrasado el daño a Israel podría haber sido mucho mayor.
Fuente: Ynet Español
