16 Jun ¿Por qué la gente tiene dos riñones? Quizás sea para salvar vidas
Matnat Chaim es una organización israelí que salva vidas al guiar a donantes vivos de riñón, quienes a menudo descubren que dar el regalo de la vida les devuelve mucho más.
Por Aviva Gat

Cuando Yehuda Zaks piensa en los momentos importantes de su vida, recuerda su bar mitzvá, el día en que se casó, hizo aliá, se convirtió en padre, abuelo y el día en que salvó la vida de alguien.
«Fue lo mejor que he hecho en mi vida», dijo Zaks. «Realmente no pensé que me traería tantos beneficios, pero me cambió la vida».
Ese día fue hace casi siete años, cuando Zaks, ahora de 63 años, donó su riñón a un desconocido. Zaks es una de las aproximadamente 1900 personas en Israel que han donado un riñón a través de la organización Matnat Chaim.

Yehuda Zaks, donante de riñón
Fundada en 2009, Matnat Chaim es una organización sin fines de lucro en Israel que guía a quienes realizan donaciones de riñón que salvan vidas y ayuda a quienes necesitan una donación a encontrar un donante. La organización ayuda a donantes y receptores a sortear los complejos pasillos del hospital, las pruebas médicas y los derechos del paciente para garantizar que ambas partes obtengan el máximo provecho de la donación.
El rabino Yeshayahu Heber z”l fundó Matnat Chaim tras el fallecimiento de un joven llamado Pinchas Turgeman. Su hermano mayor había fallecido durante su servicio en las Fuerzas de Defensa de Israel (FDI), y al sufrir insuficiencia renal, sus padres se enfrentaron a lo impensable: perder a sus dos hijos. Desafortunadamente, Pinchas no encontró un donante de riñón a tiempo, lo que dejó a sus padres sin dos hijos.
El rabino Heber, quien se sometía a diálisis en la misma clínica que Pinchas, se sintió conmovido por esta historia y decidió crear una organización para concienciar sobre la donación de riñón, explicar cómo una donación en vida conlleva un riesgo mínimo y mínimas molestias para el donante, a la vez que salva una vida y ofrece un regalo invaluable al receptor del riñón y a toda su familia.
El rabino Heber conocía de primera mano el poder salvador de una donación de riñón. Sus propios riñones fallaron antes de cumplir los 40, lo que lo obligó a someterse a la agotadora rutina de la diálisis – hasta que un donante le dio una segunda oportunidad. Esa experiencia lo inspiró a dedicarse a ayudar a otros con necesidades similares, tal como su donante lo había ayudado a él. En 2023, el rabino Heber falleció a causa del COVID-19; desde entonces, su esposa, Rachel, asumió la presidencia de la organización, ganando el Premio Israel a la Trayectoria ese mismo año.
En su primer año, la organización facilitó cuatro donaciones. El segundo, siete. Ahora, la organización facilita más de 200 donaciones al año en Israel.
«El rabino Heber solía decir: ‘Nunca conocí a un donante de riñón cuya donación fuera la primera buena acción que realizara'», recordó Judy Singer, vicepresidenta de Matnat Chaim. «La donación de riñón es un tipo de mitzvá (se entiende como una buena acción o un acto de bondad) que resulta atractivo para muchas personas interesadas en ayudar a los demás de formas más convencionales». Singer donó un riñón en 2013. Después de darse cuenta de los beneficios para su propia vida y de los cambios que esto supuso para el receptor, decidió ayudar a otros a tomar esta decisión.
Las personas aprobadas para donar se someten a una cirugía de 2 a 3 horas. Permanecen en el hospital de 2 a 3 días y pueden retomar sus vidas en 2 a 3 semanas. No se requieren medicamentos ni dietas especiales; tras la donación de riñón, los donantes generalmente pueden retomar sus actividades una vez que se recuperan de la cirugía.
«Antes, la donación de riñón era una novedad», dijo Singer. «Eso ya no es así aquí en Israel. Matnat Chaim ha liderado una verdadera revolución en el campo de la enfermedad renal y de los trasplantes de donantes vivos».
Donar un riñón es una decisión importante y requiere varios meses de pruebas, señaló Singer. Estas pruebas se realizan para garantizar que el donante goce de buena salud y pueda recuperarse rápidamente. La edad mínima para donar un riñón es de 27 años; la edad óptima es entre 35 y 65 años. Esto se debe a que la salud futura de una persona es más predecible una vez que alcanza la mediana edad. Las mujeres donan después de haber tenido hijos.

El cuestionario Matnat Chaim para determinar la elegibilidad para la donación de riñón (Texto: El camino que cambiará tu vida comienza aquí! Contesta unas cortas preguntas para saber si puedes donar un riñon. Requisitos. Sexo, edad, altura, peso, medicaciones, diabetes. Escoge uno: Soy hombre, soy mujer)
“Mucha gente piensa que los donantes de riñón son ‘tzadikim’ [personas justas], pero en realidad son personas comunes y corrientes que han decidido hacer una buena acción inusual”, dijo Singer, señalando que muchos donantes son personas que sienten la necesidad de retribuir a la sociedad, personas comunes y corrientes. Muchos donantes son religiosos, muchos son maestros y muchos han servido en el ejército desde el 7 de octubre. Donar no es una decisión fácil, coincidió Zaks, quien donó su riñón en 2018. Tomar la decisión debería llevar tiempo; de hecho, le llevó varios años. Al final, supo que era lo correcto.
“Años antes de donar mi riñón, un amigo se me acercó en la sinagoga y me dijo que había donado un riñón. Nunca había oído hablar de algo así; pensé que estaba loco”, recordó Zaks. Un año y medio después, estaba en una boda y vi a otro vecino que dijo que había donado su riñón tres semanas antes. ¡Estaba bailando en la boda! Le pregunté por qué donaba y me dijo: «¿Por qué no?». Eso me hizo reflexionar.
Zaks empezó a preguntar a la gente de su comunidad en Beit El y descubrió que varios otros habían donado riñones. Ya jubilado de su trabajo como ingeniero eléctrico, Zaks decidió donar el suyo también.
«Cuando se lo conté a mi esposa, me preguntó: ‘¿Estás aburrido?'», comentó Zaks riendo. Zaks inició entonces el proceso de pruebas médicas para ver si cumplía los requisitos para donar y encontrar un receptor compatible.
Encontrar un donante compatible para la donación de riñón no es tan complicado como parece, señaló Singer de Matnat Chaim. Por lo general, solo significa que el donante y el receptor tienen el mismo tipo de sangre.
Zaks encontró a su receptor compatible dos meses antes de la operación, al comparecer ante un comité médico que aprobaría la donación.
«Él y su esposa me miraron y me dijeron: ‘Eres un ángel'», recordó Zaks. El día de la donación fue emotivo para Zaks y para el receptor, que recibía un riñón junto con su hermano. Los dos receptores estaban en el hospital con toda su familia. Fue entonces cuando Zaks se dio cuenta de que no estaba salvando a una persona, estaba salvando a una familia entera de la angustia.
Gracias a la donación, Zaks entabló una amistad con el receptor de su riñón. Hoy, dice, son como una familia.
«Existe una conexión espiritual entre donante y receptor», dijo Rachael Steele, de 43 años, quien recibió no uno, sino dos trasplantes de riñón a través de Matnat Chaim. «Siento un amor inmenso por el hombre y la mujer que me salvaron la vida».
Steele tenía 19 años cuando sufrió una insuficiencia renal. Sucedió de repente: una mañana se despertó sintiéndose muy mal y fue al hospital. Allí se enteró de que necesitaría diálisis tres veces por semana.

Rachael Steele, receptora de riñón
“No le desearía la diálisis ni a mi peor enemigo”, dijo Steele. La diálisis es un proceso para purificar la sangre cuando los riñones fallan. Los pacientes en diálisis tienen tubos insertados permanentemente en la pierna o el pecho y deben estar conectados a una máquina de diálisis durante tres o cuatro horas casi cada dos días. Deben seguir una dieta estricta, limitar drásticamente la ingesta de líquidos y pueden sufrir náuseas, debilidad y otros efectos secundarios.
Steele recibió su primer trasplante de riñón de su padre en Inglaterra. El trasplante le salvó la vida y le permitió vivir con normalidad. Gozaba de buena salud y se mudó a Israel. Pero varios años después, descubrió que su cuerpo rechazaba el riñón, así que regresó a Inglaterra para estar cerca de su familia mientras volvía a la diálisis.
“No podía estar en diálisis hasta morir”, dijo Steele. Su madre leyó entonces sobre Matnat Chaim en Israel y le sugirió que se reuniera con su fundador, el rabino Heber, aprovechando un viaje a Israel para la boda de un amigo.
“Tuve que dializarme en Israel para el viaje”, recordó Steele. “Llamé al rabino Heber y me recibió en su casa. En dos semanas, me dijeron que habían encontrado un donante compatible”.
Su segundo trasplante de riñón en 2013 le brindó varios años de salud antes de sufrir una tercera insuficiencia renal. Matnat Chaim no la abandonó. Gracias a Matnat Chaim, Steele recibió un tercer trasplante de riñón en 2022.
“Tengo mucha suerte”, dijo Steele. “Uno de los privilegios de la mala salud es poder conocer a verdaderos ángeles”.
Gracias a sus donantes, Steele recuperó las alegrías más sencillas de la vida – pasear a su perro, darse una ducha caliente, incluso la dignidad de ir al baño sin ayuda.
“Quizás por eso Di-s nos dio dos riñones”, reflexionó Steele, “para que podamos donar uno y salvar una vida”.
Traducción: Consulado General H. de Israel en Guayaquil
Fuente: The Times of Israel
