Hezbolá no buscará una guerra total, pero Hamás quiere venganza

Opinión. La eliminación de al-Arouri crea una sensación de persecución entre dirigentes de Hamás fuera de Gaza, y hasta puede aumentar su disposición a negociar la liberación de rehenes. Además, el ataque dañó el prestigio de Hezbolá y la sensación de Nasralá de que podía disuadir a Israel.

El asesinato de Saleh al-Aaruri supone un golpe a la capacidad de Hamás para llevar a cabo ataques contra Israel en Cisjordania, así como para lanzar cohetes y operaciones terroristas desde el sur del Líbano y desde Siria.

Este líder de Hamás fue el coordinador del ataque terrorista del 7 de octubre y la posterior guerra contra Israel y tiene un su repertorio una serie de golpes contra Israel desde que salió de prisión en marzo de 2010.

Durante los 13 años que transcurrieron desde entonces gano poder político y estatus en el liderazgo de Hamás, gracias a su poder para iniciar, provocar y planificar acciones contra Israel en los lugares como Turquía, Siria y el Líbano.


Al-Arouri, quien planificó el ataque del 7 de octubre contra Israel, fue eliminado por las FDI en Beirut, Líbano.
(AFP)

Al-Arouri fue expulsado varias veces de países de refugio donde vivía, pero gracias a su iniciativa asesina, su posición en la organización no se vio perjudicada. Recientemente, destacó por las conexiones que logró crear con el secretario general de Hezbolá, Hassan Nasralá y puso a disposición de la organización terrorista libanesa los grupos de activistas de Hamás en campos de refugiados del sur del Líbano en torno a Tiro y Sidón.

Tras la eliminación, rápidamente estas facciones atacaron a Israel al norte.

De hecho, Saleh al-Aaruri convirtió a Hamás en un «proxy» (mensajero) de Hezbolá, cuando Nasralá no quería enfrentarse directamente a Israel y prefería que miembros de Hamás hicieran el trabajo por él, como ocurrió en varios casos de lanzamiento de cohetes en 2022-23.

Nasralá incluso concedió a al-Aaruri y su pueblo el estatus de organización palestina con vínculos especiales con la organización libanesa, lo que le permitió ubicar su oficina y su apartamento en el corazón de Da’ah en Beirut, que es considerado un bastión de Hamás en Líbano.


Archivo. Al-Arouri con Nasralá, líder de Hezbolá.
(Reuters)

que recordar que al-Arouri era musulmán sunita, mientras que Hezbolá es una organización chií, y por eso las estrechas relaciones que tenía con los dirigentes del grupo libanés, y el hecho de que convirtió a su gente en el Líbano y Siria en proxys, le dieron, según las reglas del juego que existieron en los últimos seis años entre las FDI con Hezbolá, inmunidad de daño cuando residía en el corazón militar y político de la organización terrorista.

Sin embargo, después del «Sábado Negro», las reglas del juego cambiaron y al-Arouri, a pesar de estar en territorio de Hezbolá se convirtió en hombre muerto. Tanto por las acciones que inició contra Israel -en Cisjordania pero también desde el territorio del Líbano- como por su cargo en Hamás, que Israel anunció que pretende perjudicar a altos funcionarios donde residan.

El resultado del ataque a al-Aaruri será un sentimiento de persecución entre los miembros de la dirección política de Hamás que ahora se encuentran en Catar, incluido el jefe del buró político de la organización, Ismail Haniyeh, del que al-Arouri era su segundo al mando.


Las FDI elevaron el nivel de alerta en la frontera norte tras la eliminación de un alto mando de Hamás.
(Portavoz de las FDI)

Ciertamente, Yahya Sinwar no lamentó realmente la eliminación de al-Aaruri, quien era su acérrimo rival político y competía con él por el liderazgo de la organización, pero puede tener un efecto en su voluntad de cerrar un nuevo acuerdo por los rehenes con la Defensa israelí.

Incluso es posible que la dirección política de la organización, que se esconde en Catar y está en conversaciones con los egipcios, presione a Sinwar para que llegue a un acuerdo, una de cuyas cláusulas será la inmunidad.

Los dirigentes de Hamás pueden exigir una cláusula de este tipo en el acuerdo de liberación, y si hay algo que Sinwar busca es la inmunidad.

De hecho, Hamas ya reaccionó al asesinato congelando negociaciones para un acuerdo de rehenes, pero en Israel esto no les conmueve y estiman que la eliminación de al-Aaruri ayudará en última instancia a hacer avanzar las conversaciones, ya que aumenta la presión militar sobre Hamás.


Salah al-Arouri e Ismail Haniyeh.
(Ynet)

Ahora, las FDI elevaron la alerta, especialmente las medidas de advertencia, y están dispuestas a cambiar la situación en el frente interno si Hezbolá decide responder al asesinato. Es probable que el grupo libanés amenace a Israel con una acción de represalia, porque el asesinato de al-Arouri es un fuerte daño al prestigio de la organización y la sensación de sus dirigentes de que está disuadiendo a Israel.

Está claro que lo que existía hasta el 7 de octubre tampoco es válido en lo que respecta a a la disuasión mutua entre Israel y Hezbolá.

Es razonable estimar que Hezbolá no tomará medidas drásticas, sino que intentará llevar a cabo algo desde el sur del Líbano, y si logra matar a soldados o civiles israelíes, o causar una gran destrucción en territorio israelí, anunciará que está venganza por la eliminación de al-Aaruri.

Pero no romperá las reglas y no irá a una guerra a gran escala. Cabe recordar que las FDI atacaron a más de diez miembros de Hamás que recientemente operaban al servicio de Hezbolá, disparando cohetes contra territorio israelí e incluso intentando penetrar para atacarlos.


Saleh al-Arouri y el líder supremo iraní Ali Jemeni.
(Reuters)

La agrupación terrorista libanesa no los incluyó en la lista de muertos entre sus combatientes que publicó, por lo que es muy posible que también analice en silencio la eliminación de al-Aaruri: son los dos escenarios probables sobre la respuesta de Hezbolá al asesinato.

Hamás, por el contrario, intentará vengar la muerte de al-Arouri disparando los cohetes que todavía le quedan en Gaza hacia la zona de Gush Dan y tierras bajas, y es posible que asistamos a una serie de ataques en Cisjordania y tal vez incluso en el extranjero, en lugares donde Hamás tiene agentes capaces de operar, como Turquía.

En cualquier caso, el asesinato es un duro golpe moral para Hamás, y es muy probable que esto provoque no sólo a los terroristas que siguen luchando en la Franja de Gaza para recalcular su rumbo, pero también para Yahya Sinwar, que se da cuenta de que sus posibilidades de supervivencia dependen ahora más que nunca del uso que haga de la tarjeta que tiene entre sus manos: los secuestrados israelíes.

 

Fuente: Ynet Español
https://www.ynetespanol.com/global/opinion/article/rjgk11zfdt



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