El mayor fabricante de armas israelí opera incansablemente durante la Guerra

Todos los trabajadores y gerentes se unen en el trabajo, para asegurarse que las FDI tengan el equipo que necesitan y, así, continuar la lucha contra Hamás.

La producción de Rafael Advanced Defense Systems, desde el pasado 7 de octubre, funcionan las 24 horas del día, los siete días de la semana, con hombres y mujeres, jóvenes y mayores, trabajando en las líneas de montaje, junto con voluntarios de otros departamentos que están dando una mano.

Shai Rachimi, vicepresidente senior y jefe de la División de Tecnologías de Manor en Rafael, sostuvo que «de los 8.500 empleados de la empresa, casi el 20% son reservas de las FDI que recibieron llamada de emergencia y, el resto, son reclutados para el trabajo intensivo, para apoyar el esfuerzo en tiempos de guerra. Muchos empleados de las divisiones de desarrollo se trasladaron a las líneas de producción para satisfacer las demandas, y también vemos empleados que están en servicio de reserva que son enviados a casa los fines de semana y vienen a trabajar los viernes y sábado».


Línea de producción de Rafael Advanced Defense Systems.
(Gil Nechoshtan)

Uno de estos empleados es Yehiel, de 33 años, casado y padre de cuatro hijos, que trabaja en Rafael desde hace 10 años. Es un judío ultraortodoxo y estaba en los servicios festivos en la sinagoga cuando estalló la guerra.

«Fui a casa de mis padres, encendí el teléfono y revisé mi WhatsApp para ver si me habían llamado a mi unidad de reserva en el ejército, donde sirvo como soldado de combate y médico. La primera orden de reclutamiento vino de mi lugar de trabajo: me localizaron a través de otra familia y me pidieron que entrara. Me cambié la ropa y me puse a trabajar en la línea de producción», contó Yehiel.

Sin embargo, ese mismo sábado fue llamado a labores de reserva. «Viajé con decenas de personas más al centro de reclutamiento. Pasé 20 días en la frontera norte y luego el comandante de mi compañía me informó que la solicitud de Rafael de liberarme había sido aprobada», remarcó.


«Hoy, el trabajo está por encima de todo. No se hacen preguntas. Nos quedamos tanto como sea necesario.»
(Gil Nechoshtan)

Según Yehiel, «trabajar en Rafael siempre fue una misión personal. Hacemos todo con un sentido de deber sagrado. El trabajo es lo primero por encima de todo. No se hacen preguntas. Nos quedamos y trabajamos tanto como sea necesario. Somos parte de la primera línea».

Shahar, de 36 años, casado y padre de tres, trabaja en Rafael desde hace 12 años. En días normales, opera en el desarrollo de motores de cohetes. Sin embargo, en los primeros días de la guerra, lo reclutaron para producción.

«En nuestra rutina diaria, nos sentamos frente a las computadoras», confesó Shahar. «Pero para nosotros, trabajar en las líneas de producción es una misión importante. Es un trabajo que genera una gran satisfacción: vemos cómo los productos cobran vida y se los entregamos a las FDI. Sentimos el espíritu de lucha, suplicando trabajar hombro con hombro», agregó.


Sistema de defensa contra misiles hipersónicos skySonic de Rafael.
(Rafael PR)

Yehiel y Shahar se unen a Yossi, de 69 años, casado, padre de dos y abuelo de tres. Se jubiló después de 40 años en Rafael, pero inmediatamente volvió a trabajar dos días a la semana desde que estalló la guerra.

Ahora, también trabaja el resto de la semana, incluidos los sábados, como voluntario.

«No hay una hora exacta a la que volveremos a casa. Puede ser muy tarde en la noche», comentó.


Batería Iron Dome, desarrollada por Rafael Advanced Defense Systems.
(AFP)

«Me siento muy bien, porque a mi edad puedo seguir contribuyendo a la seguridad de Israel. Incluso, en operaciones anteriores en Gaza y el Líbano estuvimos aquí y trabajamos horas extra y fines de semana para proporcionar tantos productos como fuera posible en el menor tiempo», expresó.

«Pero ahora, el sentimiento es diferente: cada israelí quiere contribuir todo lo que pueda para compensar el golpe que recibimos de estos nazis de Hamás. Es una pena que un acontecimiento trágico como el que nos ocurrió en el sur de Israel fuera necesario para unir al pueblo. Ahora debemos mantener fuerte esta unidad. Juntos somos las personas más poderosas», concluyó.

 

Fuente: Ynet Español
https://www.ynetespanol.com/tendencias/ciencia-y-tecnologia/article/sk11uzjanp

 



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