El sector turístico israelí busca dejar atrás la pandemia

El Ministerio de Turismo afirma que los hoteles de Israel están creciendo a pesar de la ralentización de la actividad y pide a las empresas que mejoren sus servicios y hagan que la industria turística tenga un menor impacto en el medio ambiente.

Con la bulliciosa sala de conferencias de un lujoso hotel de Tel Aviv en noviembre y escuchando las inspiradoras charlas sobre el brillante futuro del turismo en Israel, uno podría ser perdonado por creer que la pandemia que resultó tan mala para la industria había pasado de largo por el país.

No es exactamente así, ya que el turismo -la piedra angular de la economía israelí- sufrió los mismos cierres y luchas contra el COVID que en el resto del mundo, pero la rapidez con la que el sector se ha recuperado en el país es ciertamente digna de mención.


Salida de turistas en el aeropuerto Ben Gurion.
(Shiri Hadar)

Según el Ministerio de Turismo, en octubre de 2022 se registraron 333.500 entradas de turistas, frente a las 57.000 del mismo mes del año anterior. Esto supone solo un descenso del 25% respecto a las 447.100 entradas de octubre de 2019, que supuso un máximo para el turismo receptivo de Israel, tanto para ese momento como para todo el año.

En efecto, los líderes del sector parecen decididos a dejar atrás la pandemia y mirar hacia adelante para hacer que la industria sea más grande y mejor, al menos en Israel. Y para las cadenas hoteleras internacionales, deseosas de volver a la normalidad, el Estado judío encaja a la perfección en lo que consideran una atractiva mezcla de Oriente y Occidente.

Lo cierto es que en Israel están surgiendo nuevos hoteles a un ritmo impresionante, con grandes inversiones internacionales que cuentan con la reactivación del sector turístico.

«Las grandes cadenas buscan oportunidades en Israel», afirma Aharon, y añade que esto se aplica tanto a las que ya operan en el país como a las que aún no han dejado huella.


Hoteles cerca de la plaza Dizengoff de Tel Aviv.
(Dana Kopel)

El grupo hotelero Accor, el mayor de su clase en Europa y el sexto del mundo, es una de las empresas internacionales que planea ampliar su importante presencia en Israel.

Con un gran número de marcas hoteleras en su grupo, muchas de ellas ya en Israel, Accor está a punto de abrir un «pequeño hotel boutique» en la calle Lilienblum, en pleno centro de Tel Aviv. También proyecta otro hotel de lujo en la misma calle, en un edificio que albergó el Teatro Edén, construido en 1914, uno de los primeros cines de la Palestina otomana.

El año que viene también tiene previsto abrir un Swissôtel (cadena suiza de hoteles de lujo propiedad de Accor) en la ciudad costera de Bat Yam, a pocos kilómetros al sur de Tel Aviv, así como hoteles en Jerusalem y su suburbio Mevaseret Zion para 2024.

La empresa tampoco restringe su expansión únicamente a las zonas de Tel Aviv y Jerusalem. Accor pretende formar parte de la enorme expansión que Israel está planeando en el Mar Muerto, donde su distrito turístico de Ein Bokek ya es muy popular entre los israelíes y visitantes extranjeros.



Hoteles en Eilat.
(Shutterstock)

Accor está «estudiando la posibilidad de construir uno o dos hoteles de lujo de cinco estrellas» en el nuevo complejo del Mar Muerto, según declaró en la conferencia su Vicepresidente de Desarrollo en el Sur de Europa, Jérôme Lassara.

La innovación también pareció ser una palabra de moda en la conferencia, en la que los principales actores buscaron nuevas formas de atraer y retener a los clientes.

Según Lassara, Accor se centra en lo que denomina una tendencia relativamente nueva en el sector: los «hoteles con estilo de vida». Éstos integran una experiencia más amplia que el mero «copy-paste» de habitación, comida y otras ofertas que uno espera de un hotel.

Estos hoteles, dijo, se convierten en un lugar que «vive dentro de la ciudad» y da la bienvenida no sólo a los viajeros, sino también a los lugareños, ofreciendo restaurantes y espacios de trabajo además de habitaciones.

«Cuando puedes atraer a gente de la ciudad, se convierte en un lugar vibrante», sostuvo. «Al menos el 40% de tu volumen de negocio se va a hacer con otras actividades que no sean las habitaciones, y estas otras actividades se van a hacer con al menos un 70% de gente local», remarcó.


Hotel de lujo en Jerusalem.
(Aya Ben-Ezri)

Además, dijo, los hoteles incorporan ahora en su diseño la atmósfera única de cada lugar, ya que «los huéspedes no querían tener siempre el mismo sitio [donde] voy a Tel Aviv y me dan la misma habitación que en Londres».

Las cadenas hoteleras buscan «menos estandarización, para poder adaptarse al país y ofrecer más experiencias a los huéspedes».

En cuanto a Israel, citó el ejemplo de la cadena hotelera Brown, que tiene hoteles «lifestyle» en Tel Aviv, Jerusalem y Eilat (además de en destinos extranjeros): «Ofrecen algo diferente que tiene éxito también porque no es el [hotel] típico», confesó.

El Ministerio de Turismo de Israel también se fija en alojamientos recreativos menos convencionales, promoviendo nuevas características para ampliar el alcance del turismo en el país.

Aparte de las cadenas hoteleras que anuncian sus productos, la conferencia contó por primera vez con la participación de ayuntamientos del sur de Israel, que están planificando sus propias empresas turísticas.


Centros turísticos del Mar Muerto.
(Safadi Architecture)

Los municipios de Be’er Sheva y Ashdod tenían cada uno su propio espacio en el evento, con la esperanza de recibir inversiones para grandes proyectos que atraigan tanto a turistas locales como extranjeros, que suelen quedarse en los destinos conocidos de Tel Aviv, Jerusalem y Eilat.

Otro cambio, según Christian Michel, vicepresidente de desarrollo para Europa de Wyndham Hotels and Resorts, es un movimiento en todo el sector hacia el respeto del medio ambiente que exigen cada vez más los consumidores.

Esto se nota sobre todo en la desaparición de las botellas en miniatura de jabones y cremas que durante mucho tiempo han sido el elemento básico de los cuartos de baño de los hoteles, en favor de dispensadores que no requieren el uso de tanto plástico.

«En todo el sector hay un gran debate sobre cuántas toneladas de plástico estamos utilizando, y todas las grandes cadenas van en la misma dirección. Creo que algunos de los hoteles de lujo de gama alta intentarán mantener las botellitas, pero el resto del sector se está pasando definitivamente a los dispensadores», aseguró.


Leonardo Hotel en Be’er Sheva.
(Fattal hotels)

«Cuestiones como el cambio climático son «muy importantes» para el sector, ya que cada vez son más los clientes que tienen en cuenta los aspectos medioambientales a la hora de elegir hotel», planteó Michel.

Desde los hoteles centrados en la experiencia hasta las credenciales ecológicas, estas tendencias en evolución se están dejando sentir en Israel, donde el turismo forma parte de la savia del país y cuyos numerosos y espléndidos lugares de interés seguirán atrayendo visitantes.

 

Fuente: Ynet Español
https://www.ynetespanol.com/global/israel/article/byc00umyii