El nuevo enemigo de los palestinos: la primera ministra británica Liz Truss

Esto es lo que sucede cuando los gobiernos occidentales despilfarran incontables millones de dólares en los palestinos sin exigir rendición de cuentas y sin exigir el fin de la venenosa retórica palestina contra Israel y los judíos.

Por Khaled Abu Toameh, Instituto Gatestone


La primera ministra británica Liz Truss sonríe antes de pronunciar un discurso en la conferencia del Partido Conservador en la CPI en Birmingham, Inglaterra, el 5 de octubre de 2022.
(AP/Kirsty Wigglesworth)

La primera ministra británica, Liz Truss, se enfrenta a una campaña de difamación por parte de los palestinos porque se atrevió a declarar públicamente su apoyo a Israel.

Truss también está bajo ataque porque habló sobre la posibilidad de trasladar la embajada británica de Tel Aviv a Jerusalén.

La campaña contra la primera ministra británica recuerda las calumnias que los palestinos solían dirigir contra algunos de los principales asesores y representantes del presidente estadounidense Donald Trump, incluidos el embajador David Friedman, Jason Greenblatt y Jared Kushner. Al igual que Truss, los funcionarios de la administración Trump fueron atacados por su apoyo a Israel.

Los líderes palestinos han demostrado a lo largo de los años que no dudan en utilizar calumnias y comentarios despectivos contra cualquier funcionario occidental que se atreva a expresar su apoyo a Israel o que no comparta su odio hacia Israel. Para estos líderes, cualquiera que articule su apoyo a Israel es un “racista” y un “extremista”.

Los ataques palestinos contra los occidentales proisraelíes tienen como objetivo intimidarlos y acosarlos y disuadir a otros de expresar puntos de vista similares. El mensaje palestino a estos occidentales: “Si se ponen del lado de Israel, son sionistas odiosos y racistas” – lo que significa: “Si no son judíos, bien podrían serlo: son tan horribles como ellos”.

En 2018, el presidente de la Autoridad Palestina (AP), Mahmoud Abbas, describió al entonces embajador de EE. UU. en Israel, David Friedman (que es judío), como un “hijo de perro”. En otro caso, Abbas expresó su esperanza de que Dios “destruiría” la casa de Friedman.

Los columnistas palestinos afiliados a Abbas a menudo se referían a Friedman como un “sionista racista” y un “colono fascista”.

Del mismo modo, los dos asesores principales (judíos) de Trump, Jared Kushner y Jason Greenblatt, también fueron denunciados por los palestinos como “sionistas extremistas” y “portavoces del gobierno israelí”.

“Jason Greenblatt, Jared Kushner y David Friedman no son más que un grupo de sionistas extremistas que llevan a cabo la agenda de [el ex primer ministro israelí Benjamin] Netanyahu”, dijo Mustafa Barghouti, excandidato presidencial palestino en 2019.

Nikki Haley, que no es judía y se desempeñó como embajadora de Estados Unidos ante las Naciones Unidas bajo la administración de Trump, fue condenada regularmente por los palestinos por apoyar a Israel. El Frente Popular para la Liberación de Palestina (PFLP por sus siglas en inglés) de la OLP, un grupo terrorista conocido por secuestrar aviones y llevar a cabo innumerables ataques terroristas contra Israel, describió a Haley como “más sionista que [Theodor] Herzl”, el activista político judío austrohúngaro quien fue el padre del sionismo político moderno.

A principios de este mes, la primera ministra británica, Liz Truss, dijo a una audiencia de Amigos Conservadores de Israel que ella es una “gran sionista y una gran partidaria de Israel” y una vez más prometió que “reforzaría la relación Reino Unido-Israel”.

Hablando en el evento de la Conferencia del Partido Conservador en Birmingham, planteó serias preocupaciones sobre las ambiciones nucleares de Irán.

“Créanme, el Reino Unido nunca permitirá – junto con nuestros aliados – que Irán obtenga un arma nuclear”, dijo.

“En este mundo – donde enfrentamos amenazas de regímenes autoritarios que no creen en la libertad y la democracia – dos democracias libres, el Reino Unido e Israel, deben estar hombro con hombro y estaremos aún más cerca en el futuro”.

Anteriormente, se citó a Truss diciendo que estaba considerando trasladar la embajada británica de Tel Aviv a Jerusalén.

Como era de esperar, las declaraciones de la primera ministra británica en apoyo de Israel la han convertido en la nueva enemiga de los palestinos.

“¿Es Liz Truss una agente del Mossad israelí que fue implantada en el Partido Conservador?” preguntó el veterano periodista palestino Nasser Lahham. “¿Está infectada con el virus del sionismo?”

Lahham, que está estrechamente asociado con el liderazgo de la Autoridad Palestina, denunció a la primera ministra británica como “ignorante, mezquina y tonta”. También instó a los líderes palestinos a declarar a Truss como persona non grata.

El Frente Democrático para la Liberación de Palestina (FDLP), otra facción de la OLP, condenó a Truss por “simbolizar la mentalidad colonial británica”. Wissam Zagbar, un alto funcionario del DFLP, dijo:

“No nos sorprenden las declaraciones de Truss porque Gran Bretaña todavía se niega a admitir su responsabilidad por el gran pecado histórico que cometió a través de la Declaración Balfour”.

Otra señal de la radicalización en curso

El exfuncionario de la Autoridad Palestina Hassan Asfour también lanzó un ataque mordaz contra la primera ministra británica, calificándola de «sionista racista» y diciéndole: «¡Ándate a la mierda!».

El grupo terrorista Hamás respaldado por Irán, por su parte, condenó a Truss por su “parcialidad total” a favor de Israel y llamó a los palestinos a continuar la lucha “hasta el final de la ocupación sionista desde todo el suelo palestino”, un eufemismo para la eliminación de Israel.

La campaña de difamación contra la primera ministra británica es otra señal de la radicalización en curso de los palestinos no solo contra Israel, sino contra cualquiera que se atreva a decir algo bueno sobre Israel. Esta radicalización es el resultado de la campaña masiva de funcionarios palestinos y medios de comunicación para deslegitimar a Israel y demonizar a los judíos.

La campaña coincide con las conversaciones continuas de los líderes palestinos sobre su compromiso con la llamada solución de dos estados. La semana pasada, el alto funcionario palestino Hussein al-Sheikh, uno de los principales candidatos para suceder a Mahmoud Abbas, de 87 años, se reunió en Washington con varios funcionarios de la administración de Biden, incluido el asesor de seguridad nacional Jake Sullivan, la subsecretaria de Estado Wendy Sherman y otros altos funcionarios.

“Discutimos los últimos desarrollos y la necesidad de proteger y preservar la solución de dos estados”, dijo al-Sheikh después de la reunión. “[Discutimos] lanzar un horizonte político y detener todas las medidas unilaterales que destruyen esta solución”.

Si los líderes palestinos están tan comprometidos con la “solución de dos estados”, deberían cesar y desistir de su incitación letal contra Israel. Esta campaña anima a los jóvenes palestinos a lanzar más ataques terroristas contra los israelíes.

Esta campaña de odio es el verdadero obstáculo para la paz entre Israel y los palestinos. Durante muchos años, los países occidentales que financian a los palestinos han ignorado por completo la incitación palestina contra Israel.

Ahora, como se desprende de los ataques contra la primera ministra británica, los propios líderes occidentales se están convirtiendo en víctimas de las campañas de difamación de los palestinos. Esto es lo que sucede cuando los gobiernos occidentales despilfarran incontables millones de dólares en los palestinos sin exigir rendición de cuentas y sin exigir el fin de la venenosa retórica palestina contra Israel y los judíos.

Khaled Abu Toameh es un periodista galardonado con sede en Jerusalén.

 

Traducción: Consulado General H. de Israel en Guayaquil
Fuente: WIN
https://worldisraelnews.com/palestinians-new-enemy-british-prime-minister-liz-truss/