Descubren una colección singular y prestigiosa de marfiles decorados del período del Primer Gran Templo en la Ciudad de David

Un descubrimiento extraordinario fue hallado en Jerusalén: un conjunto de placas de marfil del período del Primer Gran Templo, entre las pocas halladas en todo el mundo, y las primeras de este tipo encontradas en Jerusalén. Las mismas, salieron a la luz, en las excavaciones de la Autoridad de Antigüedades de Israel y la Universidad de Tel Aviv en el estacionamiento Givati en la Ciudad de David, en el Parque Nacional de las Murallas de Jerusalén.


Eliyahu Yanai/Ciudad de David

Una placa de marfil decorada con una flor de loto

(Comunicado de la portavoz de la Autoridad de Antigüedades de Israel)

Los marfiles, considerados como una de las materias primas más costosas del mundo antiguo-incluso más que el oro-se encontraron entre las ruinas de un edificio palaciego que se utilizaba cuando Jerusalén  estaba en el apogeo de su poder  (Siglos VIII y VII antes de la Era Común).  Los estudiosos creen que los marfiles  decorados estaban incrustados en muebles de madera que utilizaban los residentes del edificio: personas con medios, influencia y poder, probablemente funcionarios jerárquicos  del gobierno o curas. Los marfiles se exhibirán el próximo martes 13 en la 23 Conferencia  de Estudios de la Ciudad de David de la antigua Jerusalén. También serán exhibidos en octubre en la Conferencia de Jerusalén de la Autoridad de Antigüedades de Israel, la Universidad de Tel Aviv y la Universidad Hebrea de Jerusalén.

Según los directores de la excavación, el Prof. Yuval Gadot del Departamento de Arqueología y Culturas del Oriente Próximo de la Universidad de Tel Aviv  y el Dr. Yiftah Shalev, de la Autoridad de Antigüedades de Israel: “Hasta la fecha, solo sabíamos de marfiles decorados de las capitales de los grandes reinos  en el periodo del Primer Gran Templo, como el de Nimrud, la capital de Asiria, o Samaria, la capital del Reino Israelita.

Ahora, por primera vez, Jerusalén se suma a estas capitales. Ya teníamos conciencia de la importancia y centralidad de Jerusalén en la región durante la época del Primer Gran Templo, pero los nuevos hallazgos  ilustran su importancia y la posicionan en la misma liga de las capitales de  Asiria e Israel. El descubrimiento de los marfiles es un paso adelante en la comprensión del estatus político y económico de la ciudad como parte de la administración y la economía global”.

El marfil es mencionado sólo algunas veces en la Biblia, siempre en relación con la realeza  o las grandes riquezas-la descripción del trono del Rey Salomón (Reyes I 10:18); un palacio de marfil construido por el Rey Acab en Samaria (Reyes I 22:39); y el castigo del Profeta Amós a la nobleza israelita: “los que duermen en camas de marfil, y (en los banquetes) se arrellanan sobre sus lechos“ (Amós 6:4).

El impactante edificio en el que fueron encontrados los marfiles fue devastado por un gran incendio, aparentemente durante la destrucción de Jerusalén por los Babilonios en el 586 antes de la Era Común, y los marfiles fueron descubiertos destrozados en pedacitos y quemados. Durante la excavación, como parte del proyecto  del cribado en  húmedo en el Parque Nacional Emek Tsurim, se encontraron nada menos que 1.500 fragmentos.  Esto se dio tan solo luego de un singular proyecto de restauración, liderado por la conservadora Orna Cohen, junto con Ilan Naor de la Autoridad de Antigüedades de Israel, que las placas fueron restauradas, y la riqueza del conjunto fue revelada. “Al final del proceso  de unión  y “fusión” de cientos de los fragmentos, estábamos en condiciones de comprender que el conjunto incluye remanentes de por lo menos 12 pequeñas placas cuadradas – de unos  5 cm. por 5 cm. con un grosor máximo de 0,5 cm.       –que originalmente estaban  incrustadas en muebles de madera”, afirmaron Cohen y Naor.

Los marfiles que fueron descubiertos, no fueron el único elemento prestigioso hallado en el sitio.  También fue descubierto un sello de ágata (una piedra semipreciosa) así como una impresión de sello con el nombre “Natan Melech, sirviente del rey”, jarras que habían contenido vino especiado con vainilla, artículos de piedra decorados y objetos de madera que, aparentemente, formaban parte de otros grandes muebles de madera.

Los marfiles decorados son el hallazgo más singular  y destacado de los conjuntos arqueológicos.  Su prestigio deriva de la fuente del marfil: las pruebas microscópicas realizada por Harel Shohat de la Universidad de Haifa, revelaron  que los mismos fueron elaborados de colmillos de elefantes.

“El prestigio del marfil está  también asociado a la gran habilidad que se requiere para trabajar con él y crear decoraciones”, explican el Prof. Gadot y el Dr. Shalev. “El montaje de marfil descubierto  en la Ciudad de David era probablemente importado, y originalmente elaborado por artesanos de Asiria. Los marfiles pueden haber llegado a Jerusalén como un regalo de Asiria a la nobleza de Jerusalén. Tras una comparación con objetos completos que aparecen en las placas murales  del palacio del Reino Asirio de Senaquerib en Nínive, sugerimos que las placas de marfil de Jerusalén estaban originalmente incrustadas en un sofá-trono,  y podemos imaginar que había estado situado en el segundo piso de la estructura opulenta”.

Las decoraciones de la mayoría de los marfiles era la misma, consistente en marcos incisos con rosetas en cuyo centro había un árbol  estilizado. Otras placas estaban adornadas con flores de loto y un motivo geométrico. Según los doctores   Ido Koch y Reli Avisar, de la Universidad de Tel Aviv, quienes estudiaron los objetos, la roseta y el árbol eran símbolos populares en el repertorio visual mesopotámico y en otros centros culturales. Se descubrieron objetos de marfil similares en el conjunto de marfiles de Samaria, y en sitios más distantes, como Nimrud y Khorsabad, en el corazón del imperio Asirio. La élite judaica adoptó estos símbolos durante el tiempo que Judea estuvo bajo el dominio del Imperio Asirio (a partir de la segunda mitad del siglo VIII antes de la era común).

Resulta interesante, que estos tres símbolos aparecieran en aquella época  en Judea como símbolos del reino tanto en los objetos de piedra  que ornamentaban los edificios opulentos (capiteles de piedra decorados) hallados en Jerusalén, en Armón HaNatziv, en Ramat Rachel y en Nachal Efraim, asi como en los sellos utilizados en la administración real (los sellos en forma de roseta se utilizaban para sellar las jarras, señalando  su contenido como perteneciente a la casa real). Más interesante aun, es el hecho de que las figuras mitológicas humanas que aparecen en los objetos de marfil descubiertos en Samaria, Nimrud y otros centros, no existen en el conjunto de Jerusalén. “Es posible que lo que tenemos aquí sea  una evidencia de una opción cultural de la élite de Jerusalén en cuanto a qué símbolos globales adoptar y cuáles rechazar”, afirman los estudiosos.

Eli Eskozido, el Director de la Autoridad de Antigüedades de Israel, señaló: “Las excavaciones en la Ciudad de David nunca dejan de sorprendernos. Esta vez, con la ayuda de la tarea delicada e inspirada de los conservadores e investigadores, nos han permitido conocer  la vida diaria dela gente que vivió aquí hace miles de años. Estos descubrimientos le dan vida a las antiguas piedras.  La constatación de que la cultura material de las élites sociales de Jerusalén en el periodo del Primer Gran Templo no se quedaba corta -y tal vez, incluso superaba- a los otros centros de gobierno del Antiguo Oriente Próximo, demuestra el estatus y la importancia de Jerusalén en ese tiempo”.

 

Fuente: Gov.il
https://www.gov.il/es/departments/news/israel-ciencia-jerusalen-marfil-arqueologia-templo-david