El médico israelí que diagnosticó la viruela del mono en 2018

 Viruela del mono.


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Eli Schwartz, especialista en enfermedades infecciosas, trató un caso de viruela del mono hace cuatro años. Aclara que no es una enfermedad mortal, advierte que posiblemente hoy sea más contagiosa, y analiza por qué Asia y África son fuentes de epidemias.

¿Hay que preocuparse por la viruela del mono? Eli Schwartz, especialista en enfermedades infecciosas del hospital Sheba y conocedor de la enfermedad desde hace años, considera que se deben tomar serios recaudos porque el brote actual pareciera ser más contagioso que los de años anteriores.

“Desde los primeros días parece muy preocupante, la enfermedad está en todo el mundo y en dos semanas hay cientos de casos”, afirmó Schwartz en una entrevista con Ynet. El profesor israelí explicó que el aumento de la contagiosidad se presume a partir del análisis de los casos conocidos: “Ninguno de los infectados estuvo en África y muchos ni siquiera sabían que habían conocido a un paciente con viruela del mono, es decir que no se trata de una enfermedad que se transmite solo por contactos estrechos como se pensó inicialmente”.

En 2018 el doctor Schwartz diagnosticó a uno de los primeros israelíes en contraer la enfermedad y traerla desde África. “Era un hombre de 40 años que viajó a Nigeria y llegó a la sala de emergencias con una enfermedad que nadie sabía qué era. Cuando llamé para recibir asesoramiento reconocí los síntomas de inmediato y las pruebas de laboratorio confirmaron que era viruela del mono”, recuerda sobre su primer contacto con la enfermedad, hace ya cuatro años.


Eli Schwartz durante una visita profesional a Zambia.
(Ynet)

Respecto al brote actual, si bien inicialmente se dijo que el contagio de viruela del mono requería de un contacto cercano de varias horas, según Schwartz las estimaciones actuales son diferentes. “Parece que una persona asintomática también puede contagiar y que una gota puede ser el origen del contagio”, afirmó el doctor. “Es difícil saber si el virus mutó y se volvió más contagioso, o si simplemente no conocíamos bien la enfermedad, pero probablemente entre personas se transmita más fácil de lo que suponíamos tiempo atrás”, agregó.

Schwartz aclaró que se trata de un virus mortal, según se puede apreciar en más de 200 casos detectados en todo el mundo, pero destacó que es una enfermedad muy problemática. “El virus en el paciente israelí tardó tres semanas en irse del cuerpo, y durante todo ese tiempo esa persona podía contagiar, esto significa que requiere de un período de aislamiento más prolongado que con el coronavirus”, subrayó.

El COVID-19 originado en Asia, así como la viruela del mono proveniente de África, ubican a estos dos continentes como una fuente de virus peligrosos. Según Schwartz esto se explica principalmente a través de la carne: mientras en el mundo occidental crece la conciencia sobre la necesidad de reducir el consumo de carne, en muchos lugares de Asia y África la carne es un producto central en el consumo de alimentos y se comercia en mercados abarrotados, con higiene deficiente y sin supervisión estatal. “Los lazos estrechos entre humanos y animales crean interacciones peligrosas”, asegura.


Se detectaron más de 200 casos de viruela del mono en todo el mundo.
(Reuters)

Los procesos acelerados de urbanización, particularmente en Asia, también llevaron a interacciones peligrosas. La desaparición de depredadores y la reproducción de especies nocivas, como los roedores, son una fuente generalizada de infecciones. Y la urbanización también acercó a los humanos a estos animales.

“Para que una enfermedad como esta estalle y empiece a rodar, es necesaria la cercanía de los seres humanos. El enorme hacinamiento y la vida cerca de especies silvestres provoca que las propagaciones sean aceleradas. Y el crecimiento del turismo a África y Asia provoca que muchos se infecten y lleven la enfermedad a su país de origen”, analizó el especialista israelí.

Schwartz afirma que “la única forma de reducir este tipo de infecciones es mejorando significativamente las condiciones de saneamiento de los países del tercer mundo a través de supervisión veterinaria, control de la caza y la crianza de animales, y estricta higiene en los mercados”. Mientras no se produzcan esos cambios, según él “lo único que queda para los demás países es tener mucho cuidado”.

 

Fuente: Ynet Español
https://www.ynetespanol.com/tendencias/salud/article/hjrr00ocp9