Las mujeres kuwaitíes salen a la calle a pelear por sus derechos


Legisladores asisten a una sesión de la Asamblea Nacional de Kuwait, el 8 de febrero de este año
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AP

El país del Golfo se debate entre seguir al resto de los países árabes en la ampliación de derechos para las mujeres u otorgarles entidad a los guardianes de la moral conservadora, en una supuesta defensa del Islam.

Cuando este mes, en Kuwait, un instructor de yoga anunció un retiro de bienestar en el desierto, los conservadores lo declararon un asalto al Islam. Legisladores y clérigos alertaron sobre el «peligro» y la depravación de las mujeres que hacen en público la posición de loto y el perro mirando hacia abajo, lo que finalmente persuadió a las autoridades a prohibir la actividad.

El alboroto del yoga representó solo el último punto álgido dentro de una larga guerra cultural sobre el comportamiento de las mujeres en el emirato, donde las tribus y los islamistas ejercen un poder creciente sobre una sociedad dividida. Cada vez más, los políticos conservadores rechazan al floreciente movimiento feminista y lo ven como un desmoronamiento de los valores tradicionales de Kuwait.


Mashael al-Shuwaihan, quien forma parte de la junta directiva de la Sociedad Cultural de Mujeres de Kuwait, habla durante una protesta frente a la Asamblea Nacional de Kuwait.
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«Nuestro estado está retrocediendo a un ritmo que no hemos visto antes», dijo recientemente la activista feminista Najeeba Hayat a The Associated Press frente al parlamento de Kuwait, donde participaba de una protesta. Las mujeres estaban llegando al parque cantando en el aire frío de la noche por las libertades que, según denuncian, las autoridades han sofocado constantemente.

Para las kuwaitíes, es una tendencia inquietante en un país que alguna vez se enorgulleció de su progresismo en comparación con sus vecinos árabes del Golfo.

En los últimos años, sin embargo, las mujeres han logrado algunos avances en la conservadora Península Arábiga. En Arabia Saudita, por ejemplo, las mujeres han ganado mayores libertades bajo el mandato del líder de facto, el príncipe heredero Mohammed bin Salman.

Arabia Saudita incluso organizó su primer festival de yoga al aire libre el mes pasado, algo que los kuwaitíes notaron con ironía en las redes sociales.


Las mujeres progresan en todo el mundo árabe, menos en Kuwait, donde los conservadores han reprimido cada vez más sus derechos. Por eso las activistas feministas han tenido que tomar las calles.
(AP)

«El movimiento hostil contra las mujeres en Kuwait siempre fue insidioso e invisible, pero ahora ha salido a la superficie», señaló Alanoud Alsharekh, una activista por los derechos de las mujeres que fundó Abolish 153, un grupo que tiene como objetivo eliminar un artículo del código penal del país que establece castigos laxos para los llamados «asesinatos de honor» de las mujeres.

En los últimos meses, las autoridades kuwaitíes cerraron un popular gimnasio que albergaba clases de danza del vientre. Los clérigos exigieron que la policía detuviera a los organizadores de un retiro de mujeres diferente llamado «The Divine Feminine», por supuesta blasfemia. El máximo tribunal de Kuwait pronto escuchará un caso que argumenta que el gobierno debería prohibir Netflix en medio de un alboroto por la primera película en árabe que produjo la plataforma.

Hamdan al-Azmi, un islamista conservador, ha liderado la diatriba contra el yoga, acusando a los extranjeros de pisotear la herencia árabe y lamentando el ejercicio aeróbico como una parodia cultural.

«Si defender a las hijas de Kuwait es atrasado, me siento honrado de que me llamen así», dijo.


Activistas por los derechos de las mujeres protestan frente a la Asamblea Nacional de Kuwait.
(AP)

La serie de decisiones basadas en motivos religiosos ha provocado una indignación sostenida entre las mujeres kuwaitíes, en un momento en que ni una sola se sienta en el parlamento electo y los casos espantosos de los llamados asesinatos de honor se han apoderado del público.

En uno de esos casos, una mujer kuwaití llamada Farah Akbar fue arrastrada de su automóvil la primavera pasada y apuñalada hasta la muerte por un hombre puesto en libertad bajo fianza, contra quien ella había presentado múltiples denuncias policiales.

La protesta por el asesinato de Akbar empujó al parlamento a redactar una ley que, después de años de campaña, eliminaría el Artículo 153, que dice que un hombre que atrapa a su esposa cometiendo adulterio o en cualquier tipo de sexo «ilícito» y la mata puede tener un máximo de tres años en prisión. También puede haber sólo una multa de u$d 46.

Pero cuando llegó el momento de considerar la abolición del artículo, el comité parlamentario de Kuwait sobre cuestiones de la mujer, compuesto exclusivamente por hombres, dio un paso sin precedentes. Recurrió a los clérigos islámicos del estado para una fatwa, o un fallo religioso no vinculante, sobre el artículo. Los clérigos dictaminaron el mes pasado que se respetara la ley.


El Parlamento de Kuwait, que dictamina sobre los derechos de las mujeres, está compuesto exclusivamente por hombres.
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«La mayoría de estos miembros del parlamento provienen de un sistema en el que los asesinatos por honor son normales», señaló Sundus Hussain, otra miembra fundadora del grupo Abolish 153.

Después de las elecciones de Kuwait de 2020, hubo un marcado aumento en la influencia de los islamistas conservadores y los miembros tribales, agregó Hussein.

Antes de que los activistas pudieran absorber el golpe, las autoridades pidieron a los clérigos que respondieran a una nueva pregunta: ¿Debería permitirse a las mujeres unirse al ejército? El Ministerio de Defensa había declarado que podían alistarse el otoño pasado, cumpliendo con una demanda de larga data.

Pero los clérigos no estaban de acuerdo. Las mujeres –según se decretó el mes pasado– sólo pueden unirse a roles que no sean de combate si usan un pañuelo islámico en la cabeza y obtienen el permiso de un tutor masculino.

La decisión conmocionó y horrorizó a los kuwaitíes acostumbrados a la indiferencia del gobierno sobre si las mujeres se cubren el cabello.


Najeeba Hayat, activista kuwaití por los derechos de las mujeres en ese país del Golfo.
(AP)

«¿Por qué el gobierno consultaría a las autoridades religiosas? Es claramente una forma en que el gobierno está tratando de apaciguar a los conservadores y complacer al parlamento», señaló Dalal al-Fares, experta en estudios de género de la Universidad de Kuwait. «Tomar medidas drásticas contra los problemas de las mujeres es la forma más fácil de decir que están defendiendo el honor nacional», agregó.

Aparte de la defensa de lo que los conservadores sociales consideran el honor de las mujeres, hay poco en lo que el gabinete designado por el emir de Kuwait y el parlamento electo puedan estar de acuerdo. Un angustioso estancamiento ha paralizado todos los esfuerzos para arreglar un déficit presupuestario récord y aprobar reformas económicas muy necesarias.

Casi dos años después de que el parlamento aprobara una ley de protección contra la violencia doméstica, no hay refugios o servicios gubernamentales para mujeres que son víctimas de abuso. La violencia contra las mujeres incluso ha aumentado durante el confinamiento por la pandemia.

«Necesitamos una revisión completa para abordar las fallas de nuestro sistema legal cuando se trata de la protección de las mujeres», señaló el legislador Abdulaziz al-Saqabi, quien ahora está redactando la primera ley de violencia de género de Kuwait. «Estamos lidiando con un sistema irresponsable, e inestable, que hace que cualquier reforma sea casi imposible», agregó.

«Necesitamos una revisión completa para abordar las fallas de nuestro sistema legal cuando se trata de la protección de las mujeres»

Algunos atribuyen la reacción conservadora a una sensación de pánico de que la sociedad está cambiando. Hace un año, activistas lanzaron un movimiento innovador de #MeToo para denunciar el acoso y la violencia contra las mujeres. Cientos de informes llegaron a la cuenta de Instagram de la campaña con desgarradoras acusaciones, creando un cambio profundo en el discurso kuwaití.

En los últimos meses, las organizadoras han luchado por mantener ese impulso, ya que ellas mismas se han enfrentado a violaciones y amenazas de muerte. «El impacto que tuvo fue masivo. Nos convertimos en clickbait inmediatamente. No podíamos salir en público sin ser constantemente detenidas y acosadas», expresó Hayat, quien ayudó a crear el movimiento el año pasado.

Hayat tiene poca fe en que el gobierno cambie algo para las mujeres de Kuwait. Pero dijo que ésa no es razón para darse por vencida. «Si hay una protesta, voy a aparecer. Si alguien necesita que lo convenzan, allí voy a estar», dijo.

 

Fuente: Ynet Español
https://www.ynetespanol.com/global/medio-oriente-mundo/article/syp66fbx5



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