Migrantes libaneses: «No tenemos otro camino por delante más que el mar»

Historias de libaneses que intentan escapar de su país hacia la Unión Europea y se prestan al contrabando de personas, que deja buen dinero a quienes lo hacen.

Si no estuviera ganando buen dinero traficando migrantes irregulares a la Unión Europea por mar, el propio Ibrahim podría haberse unido al creciente éxodo del Líbano afectado por la crisis. «Si no hubiera trabajado en esto, me habría ido, al igual que muchas otras personas», señaló este traficante, de 42 años, quien pidió usar un seudónimo cuando habló con la AFP.

«Tal vez habría recurrido a alguien para sacarme de contrabando», añadió, con la cara oculta por una máscara quirúrgica y una sudadera con capucha.

El Líbano, que atraviesa una brutal crisis económica, ya no es sólo una plataforma de lanzamiento para los refugiados sirios y otros migrantes extranjeros. Sus propios ciudadanos, desesperados, ahora también corren el riesgo de ahogarse en el Mediterráneo en su búsqueda de una vida mejor.

El traficante de migrantes libanés Ibrahim (seudónimo).
( AFP)

Ibrahim argumenta que, si bien haber contrabandeado alrededor de 100 ciudadanos libaneses a Europa desde 2019 no lo convierte en un ángel, hay virtud en ayudar a sus compatriotas. «Los saco de aquí, de esta vida de mendigos», dijo. «Al menos si los ponen en un campamento, pueden comer y beber con dignidad», agregó.

Ibrahim dijo que se enorgullecía de llevar sólo a ciudadanos libaneses en sus barcos, y sólo a aquellos que pueden presentar documentos del registro civil. «Recibo solicitudes de palestinos y sirios, pero sólo soy responsable de mis propios compatriotas», señaló Ibrahim, un ex conductor de autobús escolar cuyos magros ingresos lo llevaron a cambiar de rubro y ponerse a sacar personas de contrabando.

«Hay muchos libaneses que quieren irse… Están listos para vender sus casas, vender sus autos, vender todo, solo para salir», agregó.

Barco que se hunde

Líbano, un país de alrededor de seis millones de personas, es como un barco que se hunde, lidiando con una crisis financiera sin precedentes que, según el Banco Mundial, está en una escala generalmente asociada con las guerras.

La moneda se ha desplomado, el poder adquisitivo de la población, también; y el salario mínimo mensual ahora es de u$d 22.

La agencia de la ONU para los refugiados, ACNUR, dijo que al menos 1.570 personas, incluidos 186 ciudadanos libaneses, se habían embarcado o intentado embarcarse en viajes marítimos ilícitos desde el Líbano entre enero y noviembre de 2021.

Sarah, de 32 años, se seca las lágrimas mientras escucha a su esposo hablar sobre su fallida aventura de emigrar a Europa.Ç
(AFP)

La mayoría esperaba llegar a Chipre, que es miembro de la Unión Europea, una isla a 175 kilómetros de distancia.

«En años anteriores, la gran mayoría de los pasajeros eran sirios, mientras que en 2020 y 2021, un número notable de libaneses se unieron a estos movimientos», dijo.

Se han perdido vidas, incluidas las de dos niños pequeños, durante intentos de cruce en los últimos dos años, aunque hay pocos datos y no hay un número exacto de víctimas.

«En años anteriores, la gran mayoría de los pasajeros eran sirios, mientras que en 2020 y 2021, un número notable de libaneses se unieron a estos movimientos»

El ejército libanés informó que está monitoreando diligentemente la costa de 225 kilómetros con sistemas de radar y patrulleras.

Una sala de operaciones marítimas conjuntas facilita la coordinación entre las fuerzas navales y otros organismos de seguridad, así como las autoridades de Chipre.

«En 2020, la marina logró incautar unos 20 botes y detener a 596 personas», informó el ejército, y añadió que «los ciudadanos libaneses que conocen la costa del país» son los culpables más comunes del delito de contrabando.

Incluyen a Ibrahim, quien dijo que organizó un cruce marítimo ilícito a Europa en 2019 para una familia libanesa de cinco personas que ahora reside en Alemania.

Docenas de libaneses se reunieron frente a un banco en el centro de Beirut exigiendo que se les permita retirar sus depósitos que han sido bloqueados en medio de la severa crisis financiera y económica del Líbano.
(AP)

Desde entonces, dijo que ha organizado otros nueve, incluido el último en septiembre, en el que llegaron 25 ciudadanos libaneses a Italia.

Con precios que van desde u$d 2.500 por persona para un viaje a Chipre hasta u$d 7.000 para llegar a Italia, Ibrahim dijo que puede obtener hasta u$d 5,000 de ganancias de un solo viaje en barco. «Solíamos tener que anunciar nuestros viajes», señaló, pero «ahora la gente viene corriendo hacia nosotros».

«Sin futuro»

Sentado en un banco en la costa de Trípoli, Bilal Moussa, de 34 años, observaba las olas gigantes que casi se lo tragan en noviembre. No obstante, estepadre de tres hijos dijo que lo intentaría de nuevo. «Aquí no hay futuro, ni para nosotros ni para nuestros hijos», señaló Moussa, quien renunció a su trabajo en el supermercado por un salario mensual de 55 dólares.

En septiembre, Moussa decidió intentar el viaje por mar hacia Italia. Vendió su auto y pidió prestados u$d 1.500 a un amigo para cubrir los 4.000 del viaje.

El 19 de noviembre, Moussa empacó una pequeña bolsa de lona y salió de su casa en la región de Dinniyeh sin siquiera decírselo a su esposa.

«Aquí no hay futuro, ni para nosotros ni para nuestros hijos»

Bilal Moussa

Cuando llegó al punto de encuentro de Trípoli, encontró a unos 90 pasajeros trepando a un camión que los llevaría a la región de Qalamoun, desde donde partirían. Entre ellos había 15 palestinos y 10 sirios, mientras que el resto eran libaneses. «Teníamos 35 niños a bordo, y alrededor de 20 mujeres», dijo.

Dos horas después de que la embarcación de 18 metros (60 pies) zarpó, un barco de la marina lo persiguió y ordenó al capitán que regresara.Su embarcación abarrotada comenzó a tomar agua desde la estela del bote patrullero, pero el capitán aceleró y perdió la cola después de una persecución de una hora de duración.

Bilal Moussa, de 34 años, fuma un cigarrillo junto al mar en Trípoli, al norte de Beirut
(AFP)

El siguiente momento aterrador llegó cuando el motor se averió y el bote comenzó a hundirse, en la oscuridad. Los pasajeros, en pánico, comenzaron a tirar maletas y tanques de combustible por la borda.

Moussa y otros contactaron a familiares en casa para que les envíen ayuda, que llegó varias horas después. Un barco del ejército libanés llegó y los remolcó de regreso a tierra, donde los pasajeros fueron interrogados y luego liberados.

«Me sentí derrotado porque regresé, porque no lo logré», dijo Moussa. «Pero me voy a ir de nuevo … No tenemos otro camino por delante que el mar».

 

Fuente: Ynet Español
https://www.ynetespanol.com/tendencias/historias/article/rygobsh3f