Después de 15 años, Israel deja entrar a su territorio a los habitantes de Gaza

Con la esperanza de evitar una nueva escalada, el país alivia las restricciones para los comerciantes de Gaza.

¿Por qué Jerusalem cambió su política después de 15 años de bloqueo y cómo influirá esta decisión en la vida en Gaza y en Israel?

Israel aumentó a 10.000 personas el número de habitantes de Gaza a quienes se les permite trabajar en Israel con «permisos comerciales», aunque el 90% de ellos no se dedican al comercio.

Después de la reciente reunión entre el ministro de Defensa, Benny Gantz, y el presidente de la Autoridad Palestina, Mahmoud Abbas, se rumoreó que Israel aumentaría aún más la cuota, para calmar la pobreza que golpea a Gaza y mejorar el bienestar de su población. ¿Por qué Jerusalem cambió su política después de 15 años de bloqueo y cómo influirá esta decisión en la vida en Gaza y en Israel?

Trabajadores palestinos entran a Israel desde Cisjordania.
(AFP)

«En estos días es imposible acercarse a la Cámara de Comercio en Gaza. Miles de hombres desesperados esperan allí todos los días para solicitar ‘permisos de comerciante'», señaló Issam Ghazaleh, residente de Gaza. «Hoy ésta es la única manera de llegar a Israel, de tener la oportunidad de ganar algo de dinero y mantener a tu familia», añadió.

Ghazaleh solía trabajar en Israel, hasta el año 2000. Luego estalló la Segunda Intifada, y pronto el número de permisos laborales se redujo significativamente.

Desde el golpe de Estado de Hamas en 2007, sólo unas pocas docenas de habitantes de Gaza, en su mayoría comerciantes a gran escala y pacientes en hospitales israelíes que llevaban permisos especiales, pudieron cruzar a Israel todos los días. Ghazaleh, que para entonces tenía 60 años, nunca volvió a trabajar en Israel. Ahora algunos hombres de su familia esperan adquirir el codiciado permiso. Sólo unos pocos tendrán éxito.

Trabajadores se agolpan frente a la Cámara de Comercio, en Gaza.
(Archivo)

«Personalmente agradezco a todos los que estuvieron involucrados en esta decisión [de Israel de emitir más permisos]», dice Fayyez, un palestino que actualmente trabaja en Ashkelon. «Queremos trabajar; no queremos depender de tarjetas de alimentos o paquetes de caridad. Los palestinos de Gaza siempre trabajaron en Israel, y ambas partes se beneficiaron», añadió.

Él y sus hermanos e hijos trabajaron durante muchos años en el kibutz Kerem Shalom, donde desarrollaron excelentes lazos con las familias locales.

La tasa de desempleo en la Franja superó el 50% en 2021, por lo que muchos habitantes de Gaza igualan un permiso de trabajo israelí a un boleto de lotería ganador. En Israel, algunos tomadores de decisiones creen que al permitir que los habitantes de Gaza pasen por el cruce de Erez, Israel puede posponer la próxima ola de hostilidades con Hamas.

Ventanilla de atención de la Cámara de Comercio, en Gaza.
(Archivo)

«Israel no tiene otra opción que dejar que los habitantes de Gaza trabajen aquí», dijo el mayor general (res.) Kamil Abu Rukun, ex jefe de COGAT, la unidad del Ministerio de Defensa de Israel que se ocupa de los problemas civiles en Gaza y en el Área C de Cisjordania.

«Eso es lo que hemos tratado de hacer desde 2014. Logramos retrasar la próxima guerra. En lugar de un estallido de violencia una vez cada tres o cuatro años, ocurrió [en mayo de 2021] después de siete años y medio. La economía es el factor clave aquí. Además, Hamás tiene miedo de las dificultades económicas, ya que la población podría volverse contra ellos», dice Abu Rukun.

«Estamos listos para trabajar duro, y todos los israelíes lo saben», dice Fayyez, quien ahora pasa más tiempo en Ashkelon que en su ciudad natal en Gaza.

General de División Kamil Abu Rukun, ex jefe de la Unidad para la Coordinación de las Actividades Gubernamentales en los Territorios.
(The Media Line)

«La única preocupación de los habitantes de Gaza hoy es que serán engañados por personas deshonestas en Israel. Necesitan saber que al final del día obtendrán su dinero. Hoy ni siquiera pueden recurrir a la policía, ya que tienen un permiso de comerciante y no uno regular», continúa.

Fayyez agrega que es más difícil ahora que antes encontrar trabajo en Israel. «Los habitantes de Gaza estuvieron ausentes durante 15 años, y sus lugares fueron ocupados por otros», señala.

Pepe Marzipar, miembro de Kerem Shalom, dijo que por ahora no hay trabajadores de Gaza en el kibutz, aunque en el pasado dependía en gran medida de ellos en sus fábricas y campos.

«Desde que se han ido, los trabajadores de las colinas del sur de Hebrón [en Cisjordania] fueron traídos aquí para trabajar», dice Marzipar, quien decora su casa con arte hecho de partes de cohetes Qassam que a menudo golpean el kibutz y sus alrededores. Habla con cariño de las familias palestinas de Gaza a las que conoce bien de los viejos tiempos. «Algunos de ellos trabajaban en la fábrica, otros en la construcción o como mudanzas. Sé que algunos ya encontraron trabajo en [kibutz] Nitzanim, Ashkelon y otros lugares por aquí», dice.

Vista aérea de la ciudad de Gaza.
(Reuters)

A diferencia de los 100.000 palestinos de Cisjordania que entran legalmente en Israel todos los días con permisos de trabajo regulares, los habitantes de Gaza sólo pueden llegar a Israel con un permiso de comerciante. Esta realidad crea muchos problemas, dice Abu Rukun.

«Cuando el trabajador está pasando por el procedimiento estándar, está protegido, en cuanto a salud y salario. Si se cae y se lastima, hay seguro. Sabe a dónde ir si su salario se retrasa. Pero los ‘comerciantes’ no tienen una dirección a la que quejarse o denunciar el maltrato», dice.

Los 10.000 permisos de trabajo inyectarán aproximadamente 1.000 millones de shekels (323 millones de dólares) en la economía de Gaza, dice Abu Rukun. Cree que no hay ningún problema con la demanda de los trabajadores, ya que la mayoría trabaja en la construcción y otros sectores que siempre necesitan gente.

Durante años, las autoridades israelíes esperaban que la presión económica fortaleciera el sentimiento anti-Hamas en la Franja y eventualmente ayudara a provocar una revuelta contra el movimiento islamista. Algunos expertos también dijeron que los trabajadores de la Franja podrían ser peligrosos ya que los operativos de Hamás podrían esconderse entre ellos.

Palestinos hacen cola para ingresar a Israel por el cruce de Erez.
(Rohi Idan)

Hace apenas unas semanas, el servicio de seguridad Shin Bet anunció que un palestino y un ciudadano israelí habían sido arrestados en Jaffa bajo sospecha de espionaje, y se presentaron acusaciones contra ellos. Según la acusación, la pareja trató de localizar y fotografiar ubicaciones de unidades de defensa de cohetes Cúpula de Hierro y bases de las FDI.

Pero Abu Rukun descarta tales temores. «No creo que estos trabajadores constituyan una amenaza. Sólo unos pocos usaron este marco para dañar a Israel. Son sostén de la familia y cada uno provee para muchos otros. Israel no tiene más remedio que dejarlos trabajar; debemos hacer un buen trabajo facilitando esto», dice.

Mientras tanto, Fayyez, Ghazaleh y miles de personas en Gaza esperan y rezan para que la estabilidad actual continúe y les permita trabajar y mantener a sus familias en casa. «Si hay trabajo, no habrá guerra», señala Fayyez. «La gente estará ocupada con su trabajo y las formas de ganar más dinero. Realmente necesitamos esto hoy. Espero que no haya otra guerra».

 

Fuente: Ynet Español
https://www.ynetespanol.com/global/israel/article/b1uhjid3k