Nuevo libro descifra la olvidada guerra de inteligencia que mantuvo a los nazis fuera de Tierra Santa

POR: Judah Ari Gross

Los soldados de infantería británicos avanzan a través del campo de batalla en El-Alamein en octubre de 1942.

El tomo profundamente investigado del autor estadounidense israelí Gershom Gorenberg sirve como correctivo, trayendo a primer plano la historia de la campaña de África del Norte en la Segunda Guerra Mundial, olvidada por mucho tiempo.

De no haber sido por la gracia de D-s y unos pocos genios polacos y británicos, los nazis habrían derrotado a los Aliados en Egipto, habrían barrido con la entonces Palestina, destruido cualquier posibilidad que tuviera el Estado de Israel de nacer y masacrado a cientos de miles de judíos que vivían en África del Norte y Medio Oriente.

Esta es una de las conclusiones claves del nuevo libro del periodista e historiador estadounidense israelí, Gershom Gorenberg, sobre la batalla por África del Norte durante la Segunda Guerra Mundial, ¨Guerra de Sombras: Descifradores de códigos, espías, y la lucha secreta para expulsar a los nazis de Medio Oriente¨, que se publicó en enero.

El libro cuestiona un poco la importancia de la así llamada Brigada Judía -un contingente británico compuesto por judíos palestinos -y figuras como Yitzhak Rabin y Moshe Dayan en la defensa de tierra santa durante la guerra, un período de tiempo que fue instrumental en la creación del mito ¨hacerlo nosotros mismos¨ de Israel en los primeros días del estado.

´Guerra de Sombras: Descifradores de códigos, espías, y la lucha secreta para expulsar a los nazis de Medio Oriente´, un nuevo libro del historiador estadounidense-israelí Gershon Gorenberg, que fue publicado en enero del 2021.

¨Me quedó muy claro mientras estaba trabajando en esto -y esto va en contra del mito que nosotros hemos desarrollado en Israel para nosotros mismos durante los últimos 70 años -que la razón por la que Palestina, la tierra de Israel, fue un refugio para los judíos [durante la Segunda Guerra Mundial], la verdadera razón por la que no se vieron sometidos al genocidio fue porque los británicos trazaron una línea en la arena en El-Alamein. Nosotros como judíos desempeñamos un papel muy, muy pequeño en eso¨, le dijo Gorenberg a The Times of Israel mientras tomaba el té en su apartamento de Jerusalem antes de que el libro fuera publicado, sentando a una distancia social de dos metros.

¨El deseo judío de defendernos durante la Segunda Guerra Mundial fue crítico en dar forma al destino de Israel y al ejército israelí más tarde. Durante los eventos reales, lo que salvó a los judíos de la tierra de Israel/Palestina de los nazis, fue un ejército formado de personas de Gran Bretaña, Sudáfrica, Nueva Zelanda, Australia, India y una media docena de otros países. Y ellos no estaban defendiendo Palestina, no estaban defendiendo a los judíos, estaban defendiendo al imperio británico¨, dijo.

El libro profundamente investigado, está repleto de anécdotas y ricos detalles -la textura de una pared, el color de la tinta usada en una nota, qué clubes nocturnos de El Cairo eran los preferidos por los ineficaces espías nazis -mientras rastrea la batalla en el Mediterráneo desde 1939 hasta 1942, arrojando una luz muy necesaria sobre un período pasado por alto por mucho tiempo y parte de la guerra -al menos para la mayoría de los estadounidenses. En la cultura popular, la mayoría de las películas, programas de televisión y libros de la Segunda Guerra Mundial se enfocan en los teatros de Europa y el Pacífico en general. La notable excepción a eso -la película ¨Patton¨ sobre el general homónimo -se estrenó hace más de 50 años.

¨Cuando me puse a trabajar en el libro, me di cuenta en realidad de hasta qué punto toda la guerra de África del Norte se había escapado de la consciencia de los lectores de habla inglesa y, especialmente, de los estadounidenses¨, dijo Gorenberg.

Este periodista admite avergonzadamente haber recordado sólo vagamente las palabras ¨Erwin Rommel¨ y ¨El-Alamein¨ de una clase historia en la secundaria, pero no el contexto real de lo que se hizo ahí, antes de leer el libro.

(Para el registro: El ejército del general nazi fue atrapado accidentalmente en la ciudad egipcia de Alamein (más sobre ese golpe de suerte más adelante) donde se encontraron con un contingente británico mucho más fuerte de lo que esperaba, que derrotó a las fuerzas alemanas y ganó efectivamente la batalla de África del Norte para los aliados).

Erwin Rommel.

¨Guerra de Sombras¨ marca un cambio significativo de los trabajos anteriores de Gorenberg, los cuales se centraron en la historia moderna israelí, lidiando en su mayoría con el período a continuación de la Guerra de los Seis Días de 1967. Gorenberg también escribe artículos de opinión para el Washington Post y otros medios.

¨Quería hacer algo nuevo. Los últimos dos libros trataron mucho sobre los asentamientos, territorios ocupados, política interna israelí, y para ser creativo se necesita un nuevo desafío. Quería algo donde pudiera aprender mucho¨, dijo Gorenberg.

¨Me enamoré de la investigación de archivos¨, agregó.

El libro es el resultado de más de siete años de investigación, informes y redacción en todo el mundo, llevando a Gorenberg a documentos y archivos que nunca antes habían sido vistos por el público.

¨Sólo puedo decir que mi esposa e hijos han tenido mucha paciencia porque estaba obsesionado y básicamente trabajé en ello 24/6¨, bromea Gorenberg, que guarda el Shabbat.

No mira principalmente las maniobras en el campo de batalla y los combates en África del Norte, sino la guerra de inteligencia detrás de bastidores y las intrigas palaciegas a veces literales y los esfuerzos diplomáticos de la campaña.

Benedict Cumberbatch en ´El Juego de Imitación´ como Alan Turing, el principal responsable de descifrar el aclamado código Enigma utilizado por los alemanes en la Segunda Guerra Mundial.

Películas como ¨El Juego de Imitación¨ del 2014, sobre Alan Turing, así como novelas populares como ¨Criptonomicón¨ de Neal Stephenson, han explorado los aspectos criptológicos de la Segunda Guerra Mundial, específicamente el descifrado del sistema Enigma de los nazis. Pero estos se enfocaron principalmente en la guerra en el Atlántico, donde los submarinos alemanes estaban hundiendo los barcos aliados casi con impunidad.

De acuerdo con Gorenberg, sin embargo, el descifrado de los códigos desempeñó ¨un papel absolutamente crucial¨ en la campaña de África del Norte, en ambos lados del conflicto, mucho más allá de lo que se había entendido e informado hasta ahora.

En el camino, el libro también saca a la luz la difícil situación, a menudo pasada por alto, de los judíos norafricanos durante la Segunda Guerra Mundial, cientos de los cuales fueron asesinados y miles más fueron enviados a campos de concentración y campos de trabajo, así como la amenaza legítima de una campaña de exterminio mucho más amplia por la Alemania nazi durante ese período. Sólo en años recientes la difícil situación de los judíos de África del Norte durante el Holocausto ha sido ampliamente discutida, con el reconocimiento del Centro de Recordación del Holocausto Yad Vashem y la inclusión en el currículum del Holocausto del Ministerio de Educación israelí, aunque algunos historiadores sostienen que esta área sigue siendo insuficientemente reconocida.

Un retrato posado de las tropas australianas avanzando durante la Batalla de El Alamein el 3 de septiembre de 1942.

¨Hasta este día, en las sinagogas, la oración que se dice en [el servicio recordatorio] Yizkor se refiere al Holocausto en Europa. La idea de que Libia, Irak o Túnez fueron afectados directamente, que Egipto y el Levante, incluida la tierra de Israel, estuvieron muy, muy al borde de ser sometidos a los nazis y las SS está simplemente ausente de la memoria¨, dijo.

¨Así que eso me atrapó. Había una historia que contar¨, añadió Gorenberg.

La inspiración para el libro llegó de una referencia casual hecha por un amigo, David Avitzour, en el 2013 sobre sobre cómo los británicos le habían pedido u ordenado a su madre civil británica que abandonara Palestina durante la Segunda Guerra Mundial por temor a que los combates pronto se extenderían a esa área. Nunca antes se había dado cuenta Gorenberg de cuán reales eran las preocupaciones de una invasión nazi de Palestina en la Segunda Guerra Mundial.

¨Leí mucho sobre la historia israelí y antes del estado y siempre supe que la amenaza nazi fue parte de ese período, pero la inmediatez que él estaba describiendo fue más intensa de lo que pensé que permanece en la memoria¨, dijo Gorenberg.

De hecho, los aviones alemanes, italianos y de Vichy bombardearon Tel Aviv y Haifa varias veces en los dos años anteriores al avance de Rommel hacia Palestina, parte de un esfuerzo del eje para frenar el esfuerzo bélico británico al atacar refinerías. Más de 200 personas fueron asesinadas, pero las incursiones rápidamente se desvanecieron en poco más que una nota a pie de página contra la enormidad de la guerra más grande.

En el libro, Gorenberg escribió que su conversación con su amigo lo puso en un ¨viaje¨ -a Roma, a El Cairo, a las arenas de El Alamein, a Londres y a las cabañas una vez secretas de Bletchley Park, a los archivos en lugares desde Tel Aviv a Palo Alto, a las casas de los hijos y nietos de las personas cuyos nombres habían sido olvidados¨.

No sólo olvidados. En parte, el papel del descifrado de códigos y de la inteligencia fue ocultado deliberadamente del público incluso después de que la Segunda Guerra Mundial había terminado, en un intento inimaginable de evitar una tercera. A continuación de la Primera Guerra Mundial, los alemanes sintieron que habían sido engañados por una victoria, creyendo que el país no había perdido realmente en el campo de batalla -a pesar del hecho de que absolutamente lo había hecho -sino, en su lugar, que habían sido traicionados por el liderazgo corrupto, una teoría que engendró resentimiento e ira, dando paso al ascenso de Adolf Hitler.

Los aliados no querían que regresaran tales creencias.

¨Así que dijeron, no podemos dejar que tengan la sensación de que algo sucedió, sino que la fuerza bruta pura de los Aliados los derrotó, y si escuchan sobre esta cosa del espionaje, puede contribuir a una nueva versión de la teoría de la ¨puñalada en la espalda¨, dijo Gorenberg.

Aunque a lo largo de las décadas han salido a la luz pedazos y fragmentos de la historia de espionaje y criptografía de la guerra, ha sido principalmente a través de recuerdos y autobiografías -no los relatos más objetivos. Gorenberg trató de dejar las cosas claras.

La ´buena fuente´

Durante los primeros años de la guerra en África del Norte, Rommel dependió de una ¨buena fuente¨ y una ¨fuente particularmente confiable¨ para conseguir su inteligencia sobre las actividades de los aliados, una ventaja que le permitió al general nazi -junto con sus tácticas audaces -derrotar repetidamente a las fuerzas británicas y aliadas a través de Egipto, Libia y el Mediterráneo.

Una máquina Enigma, el dispositivo de codificación más comúnmente conocido utilizado por los alemanes para enviar mensajes cifrados durante la Segunda Guerra Mundial.

Pero sin que los nazis lo supieran, los británicos eventualmente supieron que Rommel tenía esta ¨buena fuente¨ -aunque tomó un tiempo antes de que se dieran cuenta de quién era -porque estaban leyendo los mensajes militares alemanes, a pesar de la cacareada máquina de cifrados Enigma de los nazis, un sistema criptológico extremadamente poderoso que los alemanes creían que era indescifrable, con 150 quintillones (eso es 150 con 30 ceros después) de maneras posibles de configurar el dispositivo.

Y, sin embargo, un grupo de brillantes matemáticos polacos -Marian Rejewski, Jerzy Rózycki y Henryk Zygalski, cuya contribución al esfuerzo bélico se ha minimizado por mucho tiempo, según Gorenberg -pudieron resolver la mecánica subyacente de cómo trabajaba la máquina y un equipo de criptoanalistas británicos pudieron entonces descifrar los códigos nazis y leer su correspondencia.

¨El papel de los polacos en descifrar Enigma no ha aparecido en los informes populares de lo que sucedió¨, dijo Gorenberg. (Su libro ciertamente proclama las contribuciones de Rejewski, Rózycki y Zygalski).

En última instancia, el defecto fatal del supuestamente imbatible Enigma, según Gorenberg, fue que los humanos lo operaban, y la gente tiende a ser perezosa, a reutilizar las mismas configuraciones para la máquina Enigma o sólo cambiarlas ligeramente, lo que permite a los criptólogos británicos romper los códigos día tras día.

En su investigación, Gorenberg descubrió el nombre del descifrador de códigos británico que tenía la tarea de averiguar quién era la ¨buena fuente¨ de los nazis.

¨Estaba revisando un archivo sobre seguridad en Bletchley Park y encontré esta referencia al trabajo de la Sra. Storey. Ahora, recuerdo que estoy pensando mitad en hebreo, este nombre de mujer es ´mistori´ -que significa literalmente misterioso en hebreo -¨eso fue increíble¨, dijo Gorenberg con una risita.

A través de una determinada investigación, Gorenberg pudo rastrear a familiares de la Sr. Margaret Storey, cuya contribución al esfuerzo bélico nunca había sido contado públicamente, y completar algunos de los espacios en blanco sobre ella.

Una mina explota cerca de un camión británico mientras transporta a la infantería a través de campos minados y que conecta con el nuevo frente en El-Alamein, en octubre de 1942.

¨Descubrí a esta persona, cuyo nombre nunca había sido mencionado antes, pero que desempeñó un papel crítico [en la guerra]¨, dijo él.

Este juego del gato y el ratón de la ¨buena fuente¨ de los nazis y el encubrimiento británico de la identidad de esa fuente -una de las narrativas centrales del libro -llega a un punto crítico antes de la batalla de El-Alamein.

Los británicos finalmente se enteraron, que la ¨buena fuente¨ era una involuntaria, un oficial estadounidense -el Mayor Bonner Fellers -cuyas comunicaciones estaban siendo leídas por los nazis. De una manera ¨a falta de un clavo¨, los británicos habían estado siendo golpeados en el campo de batalla porque la poco rigurosa seguridad en la embajada estadounidense en Roma era explotada por un jefe de espías italiano para poner sus manos en el cifrado estadounidense, lo cual lo pasaba a Berlín, permitiéndoles a los nazis leer sus comunicados, incluidos los relacionados con los planes bélicos británicos.

A medida que los británicos se acercaban a la identidad de la ¨buena fuente¨, el general nazi Rommel -con base en la Libia ocupada por los italianos -se estaba moviendo al este hacia Egipto, una antigua colonia británica que todavía era la base principal de operaciones de Reino Unido. Desde ahí, podría continuar por el resto del Levante: Palestina, Líbano, Siria, Irak.

Esto puso a Rommel en una especie de desventaja estratégicamente, entre más avanzaba, más se extendían sus líneas de suministros, mientras que los británicos se volvían más fuertes entre más se retiraban.

En junio de 1942, un ya saturado, pero experimentado Rommel, con fuerzas bien entrenadas, emprendió un gran esfuerzo para tomar de una vez por todas el control de África del Norte de manos de los aliados.

Y es en este escenario que la antes mencionada gracia de D-s entra en juego.

Los británicos habían estado diciéndoles a los estadounidenses que cambiaran sus códigos a la luz de su descubrimiento sobre la ¨buena fuente¨, incluida una advertencia directa de Winston Churchill a Franklin Roosevelt. Después de arrastrar un poco los pies, el 17 de junio, Washington envió un mensaje a sus oficinas y oficiales en todo el mundo para que cambiaran su código. Pero tomó un poco de tiempo para que el mensaje llegara ahí -alrededor de una semana.

Después de que los británicos supieron que el código comprometido de los estadounidenses era la causa de la ¨buena fuente¨, pero antes de que el cambio de código entrara en efecto, los británicos habían planeado plantear su última resistencia en una ciudad llamada Mersa Matruh, una ciudad portuaria en la costa mediterránea de Egipto.

Fellers pasó esta información a sus superiores en Washington, un mensaje que fue interceptado y leído por Rommel.

Y entonces el 25 de junio los códigos cambiaron, y la ¨buena fuente¨ del general nazi desapareció repentinamente y, por lo tanto, no pudo informarle que, en el último minuto, el comandante del Octavo Ejército del ejército británico, Gen. Claude Auchinleck, decidió tomar su posición en El Alamein, en lugar de Mersa Matruh, donde sólo permanecería un pequeño destacamento.

Un tanque Panzer nazi explota durante una batalla de la Segunda Guerra Mundial en el norte de África, en 1942.

Cuando Rommel conquistó Mersa Matruh, creyó que efectivamente había ganado la campaña de África del Norte, allanando el camino para el resto de Medio Oriente. Pero mientras movía sus tropas hacia el este, en lugar del paseo que esperaba, Rommel encontró una feroz resistencia en El Alamein, la cual ni esperaba ni estaba preparado para ella.

¨Rommel había metido sus puños en un arbusto espinoso y fueron atrapados¨, escribió Gorenberg.

Si Rommel no hubiera recibido su informe de la ¨buena fuente¨ de que los británicos estaban haciendo su última resistencia en Mersa Matruh, podría haber escuchado a sus oficiales de inteligencia contándole sobre las fortificaciones británicas en El-Alamein. Y si los códigos hubieran cambiado después del 25 de junio, habría descubierto que los planes británicos habían sido alterados.

No se trató de un engaño deliberado -atraer a Rommel a una trampa -sino una casualidad de incompetencia que cambió el curso de la guerra.

Según Gorenberg, ese período de tiempo entre que los estadounidenses decidieron cambiar sus códigos y que los códigos cambiaron realmente, fue el resultado de ¨D-s o suerte o lo que sea, dependiendo de cuáles sean sus inclinaciones teológicas¨.

Un mensaje había sido enviado por radio al contingente estadounidense en El Cairo, ¨pero por alguna razón incomprensible [la compañía de radio RCA que realmente realizaba las trasmisiones] no envió el mensaje¨, dijo Gorenberg citando lo que dijo un oficial de inteligencia estadounidense después de la guerra.

Y así, gracias a una improbable cadena de eventos y -obviamente -las acciones y valentía de los soldados aliados en el terreno, Rommel fue derrotado en El-Alamein en octubre de 1942. La campaña del Eje fue efectivamente derrotada, evitando el exterminio de los judíos de África del Norte y Medio Oriente, y permitiendo la eventual creación del Estado de Israel.

 

Traducción: Consulado General H. de Guayaquil
Fuente:
The Times of Israel

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