El Hospital Hadassah en Jerusalem apostó por la vacuna de origen ruso

Cuando la mayoría de los países del mundo tenían resquemores de la vacuna rusa, un instituto israelí tuvo un rol protagónico en la obtención de credibilidad en la comunidad internacional.

Por Ariel Bank

El 11 de agosto del 2020, la pandemia arreciaba en América Latina y los Estados Unidos mientras Europa disfrutaba de un recreo con su gran baja en los contagios. Hasta ese momento, los medios de comunicación especulaban con la vacuna de Oxford o con la de Pfizer/Biontech. Pero de repente, detuvieron sus coberturas para anunciar que Rusia había registrado oficialmente la primera vacuna contra el SARS-Cov-2: la Sputnik V.

La vacuna fue desarrollada por el Instituto Gamaleya, cuya historia se inicia en 1891 y lleva el nombre de un científico que se formó con el reconocido Louis Pasteur en Francia. Su director, el Doctor Alexander Gintsburg, fue uno de los primeros en testear la vacuna e incluso una de las hijas de Vladimir Putin también participó en las pruebas. Pero hay una parte de la historia que la mayoría de los medios desconocen y que es muy importante para comprender el actual éxito de Spunik: el aporte israelí realizado a la misma.

¿Por qué tenemos que hablar del aporte israelí? Pues porque una institución de gran prestigio en la medicina como el Hadassah se involucró en las pruebas. Al día siguiente del anuncio del registro de la vacuna, el Director General del Instituto Hadassah, Profesor Zeev Rotstein, declaró ante un importante medio israelí que iban a participar de los estudios de seguridad y eficacia de la misma. El Centro Médico Hadassah de Moscú fue parte de las pruebas de la vacuna Sputnik V. Eso nos lleva a la siguiente pregunta: ¿A qué tipo de centro médico estamos haciendo referencia cuando hablamos del Hadassah en Moscú?

La institución posee un Hospital con Escuela de Enfermería y departamentos altamente especializados en algunas disciplinas (con especial énfasis en la oncología) que se inauguró en el 2018 en el Centro de Innovación de Skolkovo, ubicado dentro de la Región de Moscú. Este centro es muy especial porque es el primer centro médico vinculado a una institución extranjera que abrió sus puertas en Rusia bajo un paraguas legal especial que otorgó el Estado. El Alcalde de Moscú, Sergei Sobyanin, declaró en el acto de inauguración que “por primera vez en la historia moderna de Rusia, una clínica extranjera – una de las mejores del mundo – ha empezado a funcionar en Moscú”. Es que en los últimos años, cuando muchos ciudadanos rusos tenían problemas de salud que requerían de mayor complejidad, en varias ocasiones terminaban viajando a Alemania o a Israel a atenderse. Este lugar significó para varias personas el ahorrarse el viaje al extranjero para atenderse con profesionales con la formación y los equipos necesarios para atender esas situaciones. Incluso ofrece a los pacientes que se atiendan con el centro, la posibilidad de hacer telemedicina con médicos especialistas de Israel.

Definitivamente es un centro con estándares de calidad apreciables al punto de obtener el reconocimiento de las normas ISO 9001.

Las recomendaciones del Hospital Hadassah

Mucha gente participó de la fase 3 de los ensayos de la Sputnik V, atendiéndose en este Hospital. Los resultados de los ensayos les llegaron a los directores del Hadassah en Jerusalem y corroboraron lo que afirmaban las autoridades rusas, la vacuna era segura y eficaz contra el Coronavirus. El mismo Rotstein afirmó ante otro medio israelí en noviembre que “Hadassah está representada en Moscú. Participamos de la fase 3 de los ensayos y nuestro equipo vio con sus propios ojos que a la gente no le crecían cuernos”.

Y en otras palabras dirigidas al gobierno israelí señaló “recomiendo firmemente a las autoridades en Israel no solo concentrarse en las compañías fabricantes norteamericanas y no descuidar la habilidad de los científicos rusos”. En el mismo mes, salió la noticia al mundo entero de que en Israel había interés en adquirir 1.500.000 dosis de la Sputnik V. Era el Hadassah que le había solicitado al Ministerio de Salud de Israel la compra de esa cantidad. Incluso tenían intenciones de convertirse en centro de distribución regional de la vacuna hacia otros pueblos (como el pueblo palestino).

El gobierno israelí no avanzó en la misma hasta conocer los resultados publicados en revistas científicas y porque había entablado contactos con Pfizer y Moderna para recibir sus vacunas. La discusión se libró entre algunos integrantes de la comunidad científica israelí ya que se encontraban por un lado los que eran escépticos de la vacuna por el origen de la misma y preferían a las norteamericanas o europeas. Por otro lado, el Instituto Hadassah y otros científicos que afirmaban que no había que ser arrogantes y desmerecer a la ciencia rusa solo por su origen. De hecho, algunos de los defensores de la Sputnik V, afirmaban que la tecnología rusa era más confiable ya que era más conocida a la hora de fabricar vacunas y se conocía de su seguridad. Con las de otros laboratorios había que esperar ya que era una tecnología más novedosa. Es bueno recordar que algunas de estas polémicas se iniciaron en agosto, cuando la mayoría del mundo no creía en los rusos para fabricar una vacuna segura, eficaz y en corto tiempo.

El tiempo puso las cosas en su lugar y la publicación en la revista The Lancet de los ensayos de la fase 3 de la vacuna dio por terminada con las polémicas sobre la misma.

Hoy Alemania, España, Uruguay y hasta el reconocido Dr. Anthony Fauci han aceptado los resultados positivos de la misma vacuna que durante tanto tiempo se miró con desdén. Rusia había puesto en órbita a una vacuna capaz de dar pelea a la mayor catástrofe sanitaria en más de un siglo, pero los primeros fuera de ese país en entender que la misma iba en serio a combatir a la pandemia fueron los israelíes del Instituto Hadassah. Ellos hicieron mucho para que hoy tenga credibilidad internacional.

 

Fuente: Nueva Sion
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