El soldado israelí que perdió su brazo en combate y se convirtió en nadador paralímpico

Hanoch Bodin: «La importancia de todos y cada uno de nosotros en la sociedad es inmensa«.Hadar Yoavian

Hanoch Bodin tenía 20 años cuando un proyectil le arrancó su brazo derecho mientras combatía para las FDI. Dos años después se alzó con la medalla de bronce en la competencia de natación de los Juegos Paralímpicos de 1984 y luego obtuvo logros aún más impresionantes. Ahora es un ejemplo para nuevas generaciones de jóvenes atletas. Entrevista.

En 1982 estalla la Primera Guerra del Líbano. Un comando de las Fuerzas de Defensa de Israel (FDI), dentro del cual se encuentra Hanoch Bodin, en ese entonces un soldado de 20 años, sale al rescate de un grupo blindado que se enfrenta a fuerzas hostiles. La misión se convierte de pronto en un caos absoluto de disparos, heridos y muertos. En la confusión un proyectil impacta y arranca el brazo derecho de Bodin. El joven soldado, con plena conciencia, se da cuenta en ese mismo instante de lo que fue ya no será.

Apenas dos años después, Bodin se para sobre el podio de los Juegos Paralímpicos y recibe la medalla de bronce en natación. Cuatro años más tarde, en los Juegos de 1988, ya porta con honor la medalla de oro. La competencia de 1992 le alcanza para sumar un total de ocho medallas paralímpicas. 

Hanoch Bodin: «Mi lema es no arrepentirme del pasado«.

«Nuestras vidas están llenas de crisis. La mayoría pequeñas, pero algunas muy significativas, al punto que pueden trastocar nuestra vida diaria”, reflexiona Hanoch Bodin al final de una esmerada carrera deportiva de 20 años. «La parte más importante del éxito no es la cantidad de veces que nos caemos o fallamos, sino nuestra capacidad para levantarnos. Y levantarse puede implicar una nueva caída”, estima.

– ¿Qué aprendizajes te dejan tus muchos años de experiencia?

– Que no hay éxito sin caídas. Ya sea en la vida diaria, en la escuela, con los amigos, criando a nuestros hijos o en el trabajo, tanto si somos empleados o gerentes. Al ingresar al Líbano, tenía 20 años, era alto, fuerte, guapo, saludable, lleno de confianza y nada podía detenerme. El proyectil que impactó sobre mí, cambió mi vida de cuajo.

Bodin cuenta que ya el primer día en el hospital se dio cuenta que su vida no sería la misma: “Inmediatamente comencé mi nuevo camino y aquí estoy, el menor de cuatro hijos de unos padres que llegaron a esta tierra a luchar por ella habiendo sobrevivido al Holocausto. El camino fue arduo, desde aprender a usar la mano izquierda, hasta el uso de la prótesis y hasta conformar una sólida carrera internacional como nadador paralímpico. En ella conseguí ocho medallas paralímpicas, superé dos récords mundiales y tuve el inmenso honor de encender la antorcha de los XIII Juegos Macabeos. Todo eso marca mi camino. Tuve dos hijos que sirven a las unidades de combate del ejército y hacen cada día su humilde pero enorme contribución al Estado de Israel”, relata.

“En 2009 participé en el reality show ‘Supervivencia’, y allí también hice mi camino a fuerza de perseverancia y espíritu de victoria. Se dice que fui una de las figuras más importantes en la historia del programa. Hasta hoy todavía me frenan por la calle para felicitarme.

Omri y Antoinette, jugadores de baloncesto en silla de ruedas.

El inspirador Bodin fue elegido como mentor para la campaña «Un mañana mejor», un proyecto conjunto de Yedioth Ahronoth, Ynet y una empresa israelí a través del cual se dieron a conocer historias de adolescentes que sobresalen en diversas disciplinas. En ese marco, Bodin participó de un panel con dos de los participantes del proyecto, Omri Bergman (15), jugador de baloncesto en silla de ruedas, y Almog Kaminer (14), subcampeón israelí en yudo.

– ¿Cómo se construye un sentido de que las cosas son posibles ante adversidades como las que enfrentaste?

– El empoderamiento es un concepto importante y no siempre es fácil de transmitir. La importancia de todos y cada uno de nosotros en la sociedad es inmensa. Cada individuo tiene su lugar y el aporte que cada uno hace, aunque sea pequeño, crea ese gran todo.

– ¿Cuándo empezaste a practicar deportes?

– Siempre fui un atleta. Jugué al fútbol y al baloncesto. Pero el componente principal de mi vida fue el deseo de recuperar la confianza en mí mismo después de la lesión. Hasta los 20 años estaba sano e intacto y de repente eso cambió. Quería encontrar la manera de superar las dificultades.

– ¿Y qué mensaje transmites hoy con tu historia de vida?

– Mi lema es no arrepentirme del pasado, sino aprender de él, corregirlo y seguir adelante siempre. Cada fracaso, pequeño o grande, solo nos enseña y nos empuja a levantarnos y avanzar hacia el éxito.

 

Fuente: Ynet Español
https://www.ynetespanol.com/tendencias/historias/article/B1tcm2fWO