Israel, los palestinos y las vacunas COVID: verificando la realidad

Es un hecho que Israel ofreció ayuda y los líderes palestinos se negaron, pero ¿por qué dejar que los hechos se interpongan en el camino de demonizar al estado judío?

  • David Harris

Parecía demasiado bueno para ser verdad.

Finalmente, había una historia sobre Israel – el líder mundial en la vacunación de toda su población, en toda su rica diversidad, contra el COVID – que los medios de comunicación podrían presentar en términos positivos.

De hecho, Israel estaba adelante por mucho, en comparación con Estados Unidos y Europa, y demostró cuán organizado, eficiente y receptivo podía ser el país cuando había tanto en juego para todos.

Pero, por desgracia, no pasó mucho tiempo antes de que salieran a la luz los críticos, algunos con duros ataques que acusaron a Israel de descuidar deliberadamente la vacunación de los palestinos que viven en Cisjordania y Gaza. La implicación, y a menudo la franca acusación, era que Israel era insensible ante la salud de los palestinos, y quizás incluso estaba contribuyendo a la propagación del virus.

Aquí hay solo tres ejemplos evidentes.

La congresista Rashida Tlaib de Michigan llamó a Israel un «estado racista» que negaba las vacunas a palestinos como su abuela, que vive en Cisjordania.

Mientras tanto, el congresista novato Jamaal Bowman de Nueva York se refirió a la «crueldad» de Israel al no ofrecer la vacuna a los palestinos.

Y The Guardian eligió este tóxico titular: «Palestinos excluidos del despliegue de vacunación israelí contra el COVID mientras las inyecciones van a los colonos».

¿Fueron estos ataques otra forma para que los críticos desviaran una asombrosa respuesta israelí – y, sí, la publicidad que podría generar – hacia otra supuesta acusación de derechos humanos que llamaría la atención y se registraría automáticamente en ciertas personas, ONGs y países?

Lo más triste de todo es que los críticos han optado en gran medida por ignorar lo que realmente está sucediendo. Pero eso implicaría reconocer que los hechos sí importan.

Los palestinos, bajo los Acuerdos de Oslo de 1993, asumieron la responsabilidad de la salud. Establecieron sus propios ministerios de salud en lo que hoy son Cisjordania controlada por la Autoridad Palestina y Gaza controlada por Hamas.

Además, los líderes palestinos optaron por desarrollar sus propias respuestas a los despliegues de vacunación contra el COVID, trabajando con la Organización Mundial de la Salud, varios gobiernos, incluida Rusia, y varias compañías farmacéuticas. Lo dijeron públicamente.

Y, al hacerlo, rechazaron las propuestas israelíes de cooperación, incluso cuando Israel estaba ordenando vacunas. Después de todo, especialmente dada la proximidad de las áreas y la frecuente interacción humana, a Israel le interesa de forma categórica que los palestinos avancen lo más rápidamente posible en el frente de la vacunación.

Pero recordemos que cuando los Emiratos Árabes Unidos deseaban enviar equipos médicos relacionados con el COVID a la Autoridad Palestina, fueron rechazados porque el envío de Abu Dabi se envió a través de Israel. De manera reveladora, y no por primera vez, el odio hacia Israel superó al hecho de asegurar artículos de salud necesarios.

Y cuando, más recientemente, un funcionario israelí fue interrogado por Christiane Amanpour de CNN sobre el tema del papel de Israel, él planteó la sugerencia bastante razonable de que tal vez la Autoridad Palestina podría dedicar más de sus fondos a la respuesta médica y menos a financiar terroristas en cárceles de Israel y sus familias –  aproximadamente $ 300 millones anuales, o el ocho por ciento del presupuesto total de la Autoridad Palestina. La veterana periodista sonrió burlonamente y respondió que el terror y las vacunas eran «temas separados».

¿En serio? ¿Por qué son separados? Si los palestinos van a atribuirse una escasez de fondos, lo que hacen de vez en cuando, cada vez que sirve a sus propósitos, entonces ¿no ameritan sus prioridades de gasto un escrutinio?

¿O, en la máxima condescendencia, se les quita toda acción a los palestinos, como si no pudieran ser considerados responsables de sus elecciones? De lo contrario, Dios no lo quiera, el conflicto se vuelve más complicado y toda la culpa no se puede asignar muy convenientemente a un lado – el lado israelí.

La Autoridad Palestina tomó decisiones. Cortaron la cooperación con Israel. Decidieron, de acuerdo con las prácticas de salud anteriores, manejar el despliegue de la vacunación por su cuenta. Se lanzaron a contratar vacunas de Moscú y otros lugares. Esas entregas de vacunas tienen su propio calendario.

En este caso, Israel tomó decisiones que resultaron ser más oportunas. ¿Debería ser culpado por hacerlo? Por cierto, los palestinos no son los únicos en el mundo que esperan con impaciencia las entregas. También esperan muchos, muchos países mas.

Dicho todo esto, Israel ha reiterado su oferta de cooperación, ha compartido discretamente algunas dosis de su suministro de vacunas con la Autoridad Palestina y ha abierto sus hospitales a las víctimas palestinas del COVID.

Y hablando de hospitales israelíes, es importante, a pesar de las afirmaciones difamatorias contra Israel, ver el espectro completo de cómo funcionan esos hospitales.

Dos historias breves.

Durante combates provocados por los mortíferos ataques con misiles de Hamas contra Israel, visité el Centro Médico Barzilai en Ascalón, no lejos de la frontera con Gaza. Allí vi a terroristas de Hamas heridos, cuyo objetivo declarado es la aniquilación de Israel, recibiendo exactamente la misma atención de alta calidad que las víctimas israelíes de esos ataques. De hecho, no hubiera esperado menos de Israel.

Y nunca olvidaré haber estado en el Hospital Rambam, en Haifa, durante los ataques con misiles por parte de operativos de Hezbolá en el Líbano. El personal del hospital, en sí mismo un reflejo notable del pluralismo de Israel, iba y venía de los refugios antiaéreos a cada rato. Mientras tanto, cuidaban a cada paciente por igual – judío, musulmán, cristiano, druso, israelí, árabe.

Mientras tanto, los investigadores estaban usando cada minuto disponible en los laboratorios para extender su trabajo en la búsqueda de curas para el cáncer, la diabetes y otras enfermedades que beneficiarían a toda la humanidad, comenzando en el Medio Oriente más amplio.

Estas son las historias de Israel que rara vez se cuentan. Presentan un lado humanista y compasivo de Israel, que es real, generalizado y continuo en la atención médica y la salud pública israelíes.

Hay mucho que aprender del ejemplo de Israel. Desafortunadamente, nunca sería ni remotamente obvio al leer ciertos periódicos, algunas cuentas de Twitter o ver a algunos reporteros de televisión destacados.

  • SOBRE EL AUTOR

David Harris es el director ejecutivo del Comité Judío Estadounidense (AJC por sus siglas en inglés).

 

Traductor: Consulado General H. de Israel en Guayaquil
Fuente: The Times of Israel
https://blogs.timesofisrael.com/israel-palestinians-and-covid-vaccines-a-reality-check/