La falta de vitamina D crea un mayor riesgo de infección por COVID-19.

La concentración plasmática baja de vitamina D 25 (OH) se asocia con un mayor riesgo de infección por COVID-19.

La vitamina D es reconocida como un co-factor importante en varios procesos fisiológicos relacionados con el metabolismo óseo y del calcio.

También lo es en diversos resultados no esqueléticos, que incluyen enfermedades autoinmunes, enfermedades cardiovasculares, diabetes tipo 2, obesidad y deterioro cognitivo e infecciones.

En particular, el pronunciado impacto de los metabolitos de la vitamina D en la respuesta del sistema inmunitario y en el desarrollo de la infección por COVID-19 por el nuevo virus SARS CoV-2, se ha descrito previamente en algunos estudios en todo el mundo.

El grupo colaborativo de científicos de Leumit (LHS) y la Facultad de Medicina Azrieli tuvo como objetivo determinar las asociaciones de bajo nivel de plasma 25 (OH) D con el riesgo de infección por COVID-19 y hospitalización.

Utilizanron datos reales y la cohorte israelí de 782 pacientes positivos de COVID-19 y 7,025 pacientes negativos para COVID-19. Entonces los grupos identificaron que niveles bajos de vitamina D en el plasma parecen ser un factor de riesgo independiente. Esto en lo relacionado a infecciones y hospitalización por COVID-19.

La investigación se acaba de publicar en The FEBS Journal.

La falta de vitamina D como factor de riesgo de infección por COVID-19.

“El principal hallazgo de nuestro estudio fue la asociación significativa de un nivel bajo de vitamina D en el plasma con la probabilidad de infección por COVID-19. Siempre referido a los pacientes con COVID-19.”, dijo el Dr. Eugene Merzon.

“Además, el bajo nivel de vitamina D se asoció con el riesgo de hospitalización debido a la infección por COVID-19, aunque esta asociación no fue significativa después del ajuste por otros factores de confusión”, agregó.

“Nuestro hallazgo está de acuerdo con los resultados de estudios previos en el campo. Se ha informado de un menor riesgo de infección aguda del tracto respiratorio después de la administración de suplementos de vitamina D”, dijo el Dr. Ilan Green.

“Según nuestro análisis, las personas que fueron positivas a COVID-19 eran mayores que las personas no infectadas.

Curiosamente, se demostró que las distribuciones de dos picos para grupos de edad confieren un mayor riesgo de COVID-19: alrededor de los 25 años y los 50 años de edad, “dijo la Dra. Milana Frenkel-Morgenstern.

“El primer pico puede explicarse por los altos hábitos de reunión social entre los mas jóvenes. El pico a los 50 años puede explicarse por los hábitos sociales continuos, junto con varias enfermedades crónicas”, continuó el Dr. Frenkel-Morgenstern.

“Sorprendentemente, las condiciones médicas crónicas, como la demencia, las enfermedades cardiovasculares y las enfermedades pulmonares crónicas que se consideraron muy riesgosas en estudios anteriores, no se encontraron como un aumento de la tasa de infección en nuestro estudio”, señaló el profesor Vinker.

“Sin embargo, este hallazgo está muy sesgado por las severas restricciones de contactos sociales que se impusieron a toda la población durante el brote de COVID-19.

Por lo tanto, suponemos que, siguiendo las instrucciones del Ministerio de Salud de Israel, los pacientes con afecciones médicas crónicas redujeron significativamente sus encuentros sociales.

De hecho, esto podría minimizar el riesgo de infección por COVID-19 en ese grupo de pacientes”, explicó Vinker.

Ahora los investigadores planean evaluar factores asociados con la mortalidad debido a COVID-19 en Israel.

“Estamos buscando encontrar asociaciones con los resultados clínicos de COVID-19 (por ejemplo, control glucémico previo a la infección de pacientes con COVID-19) para realizar la evaluación del riesgo de mortalidad debido a la infección por COVID-19 en Israel”, dijo el Dr. Merzon.

 

Fuente: Latam Israel