Mi dátil con historia … y esperanza

Científicas de un kibutz del desierto extrajeron frutos de semillas de 2.000 años de antigüedad encontradas en Masada. Sabe a miel mezclada con inspiración.

Blog de Yossi I. Abramowitz

La semilla de Ana y Matusalén. Septiembre de 2020 (Cortesía de Yosef Abramowitz)

“Todas las cosas son mortales menos los judíos”, se maravilló una vez Mark Twain. «¿Cuál es el secreto de su inmortalidad?» se preguntaba.

La respuesta, me complace decirlo, es más dulce de lo que cree. Y está floreciendo en el Kibutz Ketura en la región de Aravá, a 40 minutos al norte de Eilat. Sí, el New York Times acaba de publicar la historia de los hijos de Matusalén y Ana, árboles de dátiles bíblicos con una historia impresionante y algo que enseñar en este peligroso momento como preparativo para el Nuevo Año judío.

La reportera del Times Isabel Kershner ha estado en Ketura antes y en su artículo sobre la incipiente industria solar en Israel en 2012 me apodó «Capitán Luz del Sol (Captain Sunshine)». En realidad, citó a la Dra. Elaine Solowey llamándome Capitán Sunshine. “Cualquiera que derrote a la burocracia gubernamental es un superhéroe”, dijo la Dra. Solowey, una autoridad reconocida en agricultura del desierto. Y desde entonces llevo puesto un anillo con una moneda de 2.000 años de antigüedad acuñada en el templo de Jerusalén con una insignia del sol, luchando contra el cabildeo de los combustibles fósiles y trabajando con socios para lograr, finalmente, el objetivo redentor de 100% solar diurno para Eilat y Aravá.

La Dra. Solowey, junto con su socia en dar vida a la historia antigua, la Dra. Sarah Sallon del Hospital Hadassah, son las heroínas del día. O en realidad el milenio. En 2005, la Dra. Sallon se apoderó de algunas semillas de dátiles antiguas encontradas en Masada, la última resistencia de los judíos contra los conquistadores romanos. Las semillas eran de Palma de Judea, una variedad extinta. ¿Podrían ellas resucitar estas semillas antiguas en esta, la Tercera Comunidad Judía?

Un año después de que Theodor Herzl convocara el primer Congreso Sionista, en Basilea, Twain publicó «Relativo a los Judíos» en Harper’s Magazine. “Los egipcios, los babilonios y los persas ascendieron, llenaron el planeta de sonido y esplendor, luego se desvanecieron hasta convertirse en objetos de sueños y fallecieron; siguieron los griegos y los romanos que hicieron un gran ruido, y se fueron”, observó el ensayista, pero no el judío. «Todas las demás fuerzas pasan, pero él permanece».

El lugar donde voy a recargarme es Ketura, un kibutz fundado por miembros de mi grupo juvenil, Judea Joven, durante una pausa en la lucha en la Guerra de Yom Kippur. Mientras una nación estaba en estado de shock por el ataque sorpresa y las grandes pérdidas, un grupo de veinteañeros estadounidenses se plantó en el tercer desierto más extremo del mundo con la esperanza de establecer una comunidad floreciente. El kibutz se hizo famoso cuando en 2005 Steven Erlanger, también del Times, informó que la primera semilla de Masada de 2.000 años de antigüedad brotó y fue llamada Matusalén. Matusalén, para decepción de las Dras. Solowey y Sallon, era hombre y no produciría dátiles antiguos.

Sin desanimarse, las investigadoras continuaron ampliando los límites de la ciencia y nuestra imaginación espiritual y revivieron más semillas antiguas. Y justo cuando el vuelo 971 de El Al regresaba de su histórica misión de paz en los Emiratos Árabes Unidos, las Dras. Solowey y Sallon me sentaron en una mesa del vestíbulo del hotel en Ketura con un cuestionario y un dátil. Se me dio la “Muestra # 1” para evaluar, el primer interno-externo en probar el fruto del renacimiento de la historia y el orgullo judíos. (Ellas, por supuesto, ya habían probado algunos).

Con las investigadoras, la Dra. Sarah Sallon (I) y la Dra. Elaine Solowey. (Cortesía de Yosef Abramowitz)

¿Cuál es la bendición para un momento como este? ¿Qué representa realmente un momento como este? ¿Y por qué lloraba mientras sostenía este dátil?

Resulta que la planta madre, apropiadamente llamada Ana, la figura bíblica que oró en el antiguo templo de Jerusalén por un niño, que se convirtió en el profeta Samuel, tiene una historia secreta propia anterior al padre de Masada. Su ADN es iraquí. Seiscientos años antes de que Masada cayera en manos de los romanos, el emperador Ciro el Grande permitió que los judíos regresaran a Sion desde Babilonia, aparentemente llevando consigo dátiles y semillas.

El ADN del dátil que tengo en la mano engloba tanto a los exiliados de la tierra de Israel, a punto de ser consumidos 2000 años después en un kibutz – el lugar de nacimiento de la industria solar en Israel y África – como en el Estado soberano de Israel.

Mi cita con la historia – un dátil. Septiembre de 2020 (Cortesía de Yosef Abramowitz)

Bendecimos al creador del universo por el fruto de los árboles.

Bendecimos al creador del universo por llevarnos a su momento especial, shehechiyanu.

Y luego Mike Solowey, un fundador del kibutz que está casado con Elaine, recitó la línea del Salmo 92, «Los justos florecerán como la palmera».

Amén.

Nuestras lágrimas podrían haber hecho brotar otra semilla inactiva.

El dátil, un poco cuerudo al principio, es un híbrido del suave Medjoul y el sólido Dekel Noor. Y luego – espérelo – un suave y persistente sabor a miel, no a silán, sino a miel de abeja. Una forma perfecta de prepararse para dar la bienvenida a un nuevo año. Y, por un momento, con toda esa energía espiritual histórica fluyendo a través de mí, me sentí más poderoso que una locomotora y capaz de saltar sobre edificios altos de un solo brinco.

El mundo se siente tan triste últimamente. La política y el Corona han socavado el espíritu de optimismo y las posibilidades en muchos lugares, incluido Israel. Y, aun así, dos generaciones después de que los antiguos israelitas fueron aplastados por la destrucción babilónica del Primer Templo en Jerusalén, regresaron a la tierra, con dátiles en sus manos, para cumplir la profecía de Esdras y Nehemías. Masada, el lugar de un suicidio masivo hace 2.000 años, es hoy el sitio donde sus descendientes regresaron para ondear una bandera israelí.

Esas semillas ancestrales tienen una historia que contar y un mensaje que transmitir. La esperanza puede brotar eternamente si se alimenta, incluso contra grandes adversidades. Ese es el desafío de nuestra generación. Mark Twain, el secreto de la inmortalidad de los judíos es nuestra capacidad para preservar y alimentar la esperanza, que es también nuestro himno nacional y nuestro regalo al mundo.

¡Shana Tova y Shazam!

SOBRE EL AUTOR

Yossi Abramowitz es un educador judío, inversionista de impacto y activista que despliega energía solar en Israel y África. Cofundador de importantes iniciativas judías, incluidas MyJewishLearning.com, Interfaithfamily.com, birthrightisrael.com y BabagaNewz, actualmente se desempeña como director ejecutivo de Energiya Global Capital, una plataforma de inversión de impacto con sede en Jerusalén que proporciona retornos a los inversionistas al tiempo que promueve el medio ambiente y objetivos humanitarios de Israel de proporcionar energía verde asequible a las poblaciones desatendidas como un derecho humano fundamental. Yossi fue nombrado por CNN como uno de los seis principales Pioneros Ecológicos a nivel mundial, como Persona del Año por la Conferencia Nacional de Energía y Negocios de Israel, por PV Tech como «uno de los directores ejecutivos solares más inspiradores» del mundo y ganador del Green Globe – el premio medioambiental y climático más importante de Israel. (Trabaja como voluntario en varias ONG, entre ellas Hillel Israel, la Asociación de Judíos Etíopes, Zalul, el Centro Heschel, el Instituto Aravá, Toniic Climate Impact y más). Ganador del premio Premio Covenant a la Excelencia en la Educación Judía, Yossi formó parte del equipo negociador israelí en la Conferencia Climática de París. Fue el primer candidato del sector privado y abiertamente pluralista a la presidencia del Estado de Israel. Tiene la suerte de estar casado con la rabina Susan Silverman de Women of the Wall (Mujeres del Muro), autora del exitoso Casting Lots: Raising a Family in a Beautiful, Broken World (Lanzando dados: Criar una familia en un mundo hermoso y fracturado) (De Capo, 2016). Tienen cinco hijos y son miembros activos de Kol Haneshama de Jerusalén.

 

Fuente: Ynet Español
Traducción: Consulado General H. de Israel en Guayaquil