Carta Abierta a Mauricio Macri en repudio a la abstención de Argentina en la votación antiisraelí de la UNESCO

Sr. Presidente Macri

C​on profunda tristeza vuelvo a escribirle respecto a vuestros votos en la ONU y Unesco en contra del pueblo de Israel.

Le escribo porque quisiera entender su política. Le escribo porque su política de votación en los organismos internaciones, a favor o las abstenciones en casos tan aberrantes y sin sentido en contra de Israel, no sólo afecta a Israel como Nación, afecta también a todo el pueblo judío y al cristiano, incluso al que vive en Argentina.

Desconocer que Jerusalén fue, es y será eternamente la capital de Israel, y el alma del pueblo judío, es al menos un gran desconocimiento de la historia y de la Biblia misma. Pero yo no creo que sea desconocimiento.

Me pregunto de qué nos sirve a los judíos que pretenda demostrarnos su “amistad”, saludándonos en Rosh Hashana, Januka u otra festividad nuestra, cuando no levanta su voz ante quienes ataca en nuestro más caro emblema que es nuestra eterna e indivisible capital: Jerusalén. A las palabras se las lleva el viento, son los hechos los que cuenta. Y los hechos me dicen, “nos dicen” que sus saludos para nuestras festividades es algo que lo hace por ser políticamente correcto.

De qué me sirve sentirme orgullosa de ser argentina, le pregunto, si en mi país se desconoce y se niega el origen de mis creencias y el de mis antepasados. Pero, insisto, esto afecta también las suyas, y a las de la gran mayoría del pueblo argentino, que como Usted sabe, es cristiano.

Abstenerse es dudar. ¿Dudar acaso de la verdad?

¿Tan grandes son las presiones políticas, que lo hacen dudar o negar la verdad?, le pregunto humildemente.

Abstenerse es callar su voz. Callar la voz de todo un país que está representado en su persona, ante tamaña, al menos, injusticia y maldad.
¿Tan grandes son las presiones políticas, que prefiere callar su voz ante quienes reescriben la historia de la fe, y pasar a la historia como el Presidente de Argentina que ayudó a que eso fuera posible?

Lamento todo esto, pero, no por nosotros, los judíos. El pueblo judío hemos sufrido persecuciones y negaciones desde su propio nacimiento, hace más de 5000 años, pero seguimos existiendo, y seguiremos adelante, una vez más.

No puede un organismo, negar la verdad. Lo que sí puede ese organismo, es complicar aún más el proceso de paz, que tanto dice que anhela.

Lamento esto por el pueblo argentino todo, lo lamento por Usted, y lo lamento por quienes, judíos o cristianos de mi país de origen, prefieren callar y ser políticamente correctos, a alzar su voz en contra de quienes pisotean sus propias creencias.

Lo lamento, desde lo más profundo de mi corazón.

 

Atentamente,

Laura Viñer*

*53 años, Ingeniera Agrónoma, argentina de nacimiento.

 

Fuente: Por Israel



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