Pilar Rahola. La moción

El Ayuntamiento de Barcelona, repleto de luchadores por los derechos humanos, es solidario con los pueblos oprimidos y se compromete a cortar “cualquier complicidad” con sus opresores, incluyendo cláusulas en contratos de empresas.

Por ello ha aprobado, con aquiescencia de cuperos, republicanos y socialistas –y alucinante abstención de PDCat-, una moción contra Arabia Saudita, país que destruye los derechos humanos, tiene las cárceles repletas de presos políticos y libra una guerra atroz en el Yemen. ¡Fantástico!

Calla, no…, es una moción contra los salafistas del Golfo que condenan a muerte a homosexuales, mujeres y opositores. Pues…, tampoco. ¿Contra Irán, tiranía fanática que lapida a mujeres y exporta terrorismo? No… Quizás el golpe de estado en Turquía, con furibunda represión, destrucción de derechos civiles y comercio negro de petróleo yihadista. O una condena contra la represión sistémica en Venezuela. Pues…, no y no… ¿Será una moción contra los dirigentes de Hamás, que mientras persiguen disidentes, oprimen a mujeres y adoctrinan a niños para el terrorismo, gozan de fortunas millonarias que dilapidan en su exilio en Qatar? Sería normal, porque el líder de Hamás es uno de los yihadistas más ricos del mundo.

Pues…, tampoco… Ya lo sé. El solidario gobierno comunero de Barcelona ha aprobado una moción para denunciar la persecución de millones de cristianos, asesinados por su fe. Más de un millar, el año pasado. Tampoco… ¿Contra el abominable régimen de Corea? ¿Contra la impunidad del zar Putin? ¿Contra el uso de gas sarín sobre la población, por parte del otrora amigo socialista, el ínclito Assad? ¿Contra la matanza de kurdos por parte turca, aprovechando la guerra en Siria? Pues va a ser que no, y seguro que es un despiste, porque con la cantidad de tiranías y brutalidades que hay en el mundo por parte de países miembros de la ONU, había para muchas mociones.

Pues no. ¿para qué meterse con tiranías y terrorismos, si tenemos a Israel, que siempre sirve para el descosido progre? Y es así como se ha vivido una delirante sesión consistorial contra Israel cargada de ignorancia, bulos todo a cien y maniqueísmo atroz, convirtiendo un conflicto complejo, en una película barata de buenos y malos. Y encima insinuando un control empresarial contrario a las leyes.

Que sea una democracia, que sufra décadas de guerra y terrorismo, que esté rodeada de millones de enemigos con ideologías totalitarias, no cuenta. Respecto a Israel, la postverdad, es decir el relato torticero y falseado, se practica desde siempre.

Al final, la conclusión es clara. Esta moción no nace del amor a los derechos humanos. Nace del odio atávico y patológico de la izquierda hacia Israel. Un odio que entronca con el viejo odio a los judíos. ¿O es casualidad que Israel, la patria judía, sea el único estado del mundo criminalizado hasta el delirio? Para nada.

 

Fuente: Israel



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