Las relaciones Egipto-Israel han alcanzado un punto alto, en silencio

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Ambos quieren paz con los palestinos y victoria sobre el terrorismo

CAIRO – El gran bulevar de seis carriles desde el aeropuerto internacional de El Cairo hasta el centro de la ciudad está lleno de edificios y oficinas conectadas con el poderoso ejército egipcio. Los hoteles atienden a oficiales de la fuerza aérea, y los edificios conmemoran, con murales gloriosos, la historia de la lucha del país. Uno muestra a los soldados egipcios cruzando el Canal de Suez en 1973 para atacar a las fuerzas israelíes en el Sinaí.

Muchos egipcios ven la guerra de 1973 como una victoria. De esa guerra vino el tratado de paz firmado en Washington en 1979 entre el presidente Anwar Sadat y el primer ministro Menachem Begin. Personas informadas dicen que Israel y Egipto están experimentando la cooperación más cercana en décadas, basada en intereses compartidos.

En la superficie no hay nada sobre la fría paz egipcio-israelí que parezca cálida. Israel no estuvo representado en la Feria Internacional del Libro de El Cairo que terminó el viernes. Las reuniones oficiales con israelíes son controvertidas – un parlamentario llamado Tawfik Okasha fue severamente reprendido por sentarse con el embajador israelí el año pasado.

Israel reabrió su embajada, aunque en aposentos más pequeños, en septiembre de 2015, cuatro años después de que una enojada multitud la asaltara durante el caos de la primavera árabe. «Estamos trabajando juntos por el bien de la estabilidad y la prosperidad en el Medio Oriente. Egipto siempre será el estado más grande e importante de nuestra región», dijo el director general del Ministerio de Relaciones Exteriores, Dore Gold. Sin embargo, informes señalaron que el propio edificio de la embajada no se volvería a abrir y que la residencia del embajador sería utilizada hasta que se pudiera encontrar un lugar adecuado.

Esto demuestra que la relación con Israel tiene varias capas. Gran parte de la población es hostil a Israel, alimentada por medios populistas. Eso puede haber cambiado ligeramente para mejor en los últimos años. «Todavía existen un montón de rumores y teorías de conspiración», dijo Ayman el-Khatib, un ex profesor.

Hay una bifurcación entre el nivel político y el diplomático – que oficialmente exige que Israel haga la paz con los palestinos y vea la cuestión palestina como un núcleo de los problemas de la región – y el sector estratégico y militar, que ve potencial en la cooperación con Israel.

Egipto e Israel silenciosamente comparten intereses estratégicos en la región. El liderazgo de Egipto ve el resultado de la primavera árabe como increíble inestabilidad y creciente extremismo islamista. En conversaciones con personas conocedoras de la situación actual, se subrayó que El Cairo ve el conflicto de hoy en la región como uno entre el Islam político, como la Hermandad Musulmana y sus afiliados, y los regímenes más tradicionalmente «seculares».

También teme la creciente influencia de Irán al tiempo que allegados a los iraníes en Yemen, Líbano e Irak se acercan más al flanco oriental de El Cairo. En esta configuración Israel es un aliado clave. Egipto camina sobre una línea muy fina en sus relaciones con Arabia Saudita y Siria. Necesita apoyo financiero del Golfo, pero quiere conservar su posición tradicional como potencia militar y cultural en la región y ver derrotado el extremismo islamista.

La relación egipcio-israelí es también un fundamento de la política estadounidense en la región. Con los Estados Unidos aportando más de $80.000 millones de dólares en fondos para Egipto desde los Acuerdos de Camp David de 1978 y similar apoyo militar para Israel, los dos países tienen mucho en común. «Las relaciones bilaterales son las mejores en la historia reciente» y «la relación con Israel nunca ha sido mejor», dijeron gente de “adentro”.

El 22 de diciembre, Egipto retiró un proyecto de resolución del Consejo de Seguridad de la ONU condenando los asentamientos israelíes, después de lo que los informes describieron como «frenético» cabildeo por parte del primer ministro Benjamín Netanyahu. El portavoz del presidente Abdel Fattah al-Sisi dijo a los periodistas que permitirían que la administración estadounidense entrante de Donald Trump abordara el asunto.

En una situación de vergüenza para El Cairo, el Consejo de Seguridad aprobó una resolución un día después, presentada por Nueva Zelanda, Venezuela, Senegal y Malasia. Egipto terminó apoyando una resolución que había retirado.

Hoy Egipto quiere que Washington declare a la Hermandad Musulmana, que fue expulsada del poder en 2013, una organización terrorista y ve un interés en la lucha contra el terrorismo junto a Israel. El Islam político de Hamas es considerado similar al de la Hermandad. La semana pasada, Egipto destruyó seis túneles que unían la Franja de Gaza y el Sinaí.

La nueva administración estadounidense ofrece a Egipto oportunidades y peligros potenciales relacionados con la cuestión israelí. Por un lado existe la sensación de que «Estados Unidos siempre toma el consejo de Israel», según una fuente bien informada que pidió permanecer anónima. «Pero Israel no es un estado árabe – Washington debería escuchar nuestro consejo». Algunos egipcios influyentes creen que el Departamento de Estado de EE.UU. está influenciado por los intereses de Israel. Sólo una pequeña minoría habla abiertamente de relaciones públicas más abiertas con Israel.

Diplomáticos y políticos egipcios temen que la reubicación de la embajada de Estados Unidos en Jerusalén pueda inflamar la región. Los comentarios de Trump, antes de ser investido, sobre el traslado de la embajada, causaron mucha preocupación en El Cairo, y ellos recalcan que no debe suceder.

En 1978, Sadat hizo hincapié en la necesidad de proporcionar a los palestinos derechos. Egipto sigue argumentando que Israel debe hacer la paz con la Autoridad Palestina y crear lo que una fuente dijo que es una «solución mutuamente beneficiosa para los palestinos e israelíes». Esto debería basarse en la Iniciativa de Paz Árabe de 2002, que pide a Israel retirarse de Cisjordania a cambio del reconocimiento por parte de los estados árabes, dijeron los locales.

Están preocupados por el continuo desvío del público israelí hacia la derecha, lo que hace imposible cualquier solución. Ellos prestaron mucha atención a la aprobación de la «ley de regulación de asentamientos» la semana pasada y piensan que dará lugar a un intento de anexión de la Ribera Occidental.

Según el Dr. Eric R. Mandel, fundador y director de la Red de Información Política de Oriente Medio, quien recientemente dirigió un viaje a Egipto organizado por Keshet Insight Seminars, hay razones para estar optimista. «Deben ampliar y fortalecer sus relaciones con Israel, no como un favor a Israel, sino para promover los intereses de Egipto, incluyendo el fortalecimiento de la relación con Estados Unidos».

Mandel ve mucho que ganar para Egipto en cooperación para desarrollar recursos de agua dulce y desalación que pueden beneficiar a la creciente población del país. Él argumenta que la relación no debe ser rehén por la cuestión palestina. «Están perjudicados por generaciones de incitación contra Israel», señaló. «Si pueden de alguna manera pensar distinto, podrían profundamente mejorar su situación económica y su relación con los Estados Unidos.»

 

Fuente: The Jerusalem Post
Traducción: Consulado General H. de Israel en Guayaquil