Sí a la Paz

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POR: Tovah Lazaroff, Jeremy Sharon

En el Día de Jerusalem, Netanyahu se compromete a no abandonar jamás el Kotel o cortar los lazos con el Monte del Templo.

El Primer Ministro Benjamin Netanyahu se comprometió el domingo a no dividir Jerusalem en su búsqueda por la solución de dos estados con los palestinos.

“La idea de una ciudad dividida, separada, herida es una a la que nosotros jamás retornaremos”, dijo Netanyahu mientras hablaba en una ceremonia especial en Ammunition Hill en Jerusalem para conmemorar la unificación de la ciudad hace 49 años, durante la Guerra de los Seis Días.

“Nosotros nunca abandonaremos el Kotel y nuestros lazos con el Monte del Templo jamás serán negados”, dijo Netanyahu.
Más tarde en la noche, en la yeshiva Mercaz Harav, él dijo: “No vamos a ser expulsados de nuestra ciudad o nuestra tierra. Yo no expulsaré a la gente de sus hogares y nosotros no seremos expulsados de nuestros hogares”.

Él habló de la importancia del dominio israelí para la visión de una Jerusalem celestial que provee un refugio seguro para el judaísmo, el cristianismo y el islam.

“No había paz [aquí] para las [tres] religiones hasta que Jerusalem estuvo bajo soberanía israelí. Siempre alguien fue desposeído. Es solamente cuando nosotros cuidamos la ciudad, bajo soberanía israelí, que puede haber libertad para las tres religiones”.

Netanyahu habló mientras la comunidad internacional está endureciendo su posición respecto a una solución de dos estados basada en las líneas pre-1967, con el este de Jerusalem como la capital palestina.

A través del fin de semana, los franceses lanzaron un proceso de paz internacionalizado para sentar los parámetros para lo que un estatus de acuerdo final podría asemejarse.

Separadamente, Netanyahu ha llamado para un proceso de paz regional basado en una Iniciativa de Paz Árabe del 2002 revisada. El plan inicial hablaba de un retiro israelí a las líneas pre-1967 a cambio de relaciones normalizadas entre Israel y el mundo árabe.

Netanyahu ha dicho que la mejor manera para lograr la paz es a través de conversaciones directas con los palestinos.

“Israel quiere paz. Yo quiero paz. Yo quiero renovar el proceso diplomático para lograr la paz”, dijo Netanyahu en Ammunition Hill. “Pero la paz, si es lograda, vendrá a través de conversaciones directas entre nosotros y nuestros vecinos, al final de las cuales ellos reconocerán que Israel es la patria nacional del pueblo judío”.

Que la paz puede ser lograda a través de conversaciones directas ya ha sido demostrado por los acuerdos de paz de Israel con Egipto y Jordania, dijo Netanyahu.

Él recordó que un proceso diplomático comenzó casi inmediatamente después de la Guerra de los Seis Días.

Esas mismas entidades que querían llegar a un acuerdo de paz en nombre de Israel “habían abandonado al estado judío cuando éste luchaba por su existencia contra los ejércitos árabes que lo rodeaban [en 1967]”.

“Esto no trajo la paz entonces, y no traerá la paz hoy”, dijo él. “Cada dictamen internacional sólo distanciará la paz”, enfatizó él, “y solamente fortalecerá la voluntad de los palestinos de no mantener conversaciones directas”.

Los palestinos insisten que Israel debe reconocer su derecho a una patria nacional, pero se rehúsan a aceptar una patria judía, explicó Netanyahu.

“Aquellos que niegan que Israel es la patria de los judíos, quienes niegan nuestros derechos a Jerusalem y convierten el Monte del Templo en un instrumento de incitamiento y odio tienen un largo camino que recorrer antes de que ellos estén listos para la paz”, dijo él.

Él habló de la ola de violencia palestina que ha reclamado 34 vidas desde septiembre.

“Nosotros continuaremos combatiendo el terrorismo y demostrando que el terrorismo no nos disuadirá. Nosotros estamos en Jerusalem, no por caridad, sino por derecho”, dijo él.

El primer ministro habló sobre sus recuerdos de Jerusalem antes de la Guerra de los Seis Días, incluyendo los francotiradores jordanos en lo alto de las murallas de la ciudad, las áreas de tierra de nadie y las minas, diciendo que una situación así nunca volverá.

Describió el conflicto de 1967 como “una guerra de salvación que eliminó una amenaza existencial para el estado” , y recordó lo que él describió como un “gran espíritu” que se apoderó de la nación en ese momento, así como también las declaraciones de los soldados escritas en los vehículos militares, diciendo que nunca habría otro Auschwitz u otra Masada.

“Yo recuerdo el espíritu de nuestros combatientes entonces, y es en el mérito de este espíritu que nuestra situación cambió de un extremo al otro. Y fue demostrado una vez más que la única garantía para nuestra existencia es nuestra capacidad para defendernos a nosotros mismos, para garantizar la seguridad de Israel”, dijo él.

El primer ministro también recordó a los soldados que murieron en la batalla por la capital, diciendo que el Día de Jerusalem fue dedicado por sobre todo lo demás a los combatientes que cayeron en la guerra para liberar la ciudad.

Él también habló de la nueva libertad para visitar el Muro de los Lamentos, habiendo estado limitada a meramente verlo desde la distancia desde el establecimiento del estado.

“Yo recuerdo cuando fui al Muro de los Lamentos, un día o dos después de la liberación”, dijo él. “y recuerdo las masas de gente, y toqué la piedra, y recuerdo las emociones intensas que sentí como todos los demás. Este sentimiento fue sentido por toda la nación, en Israel y en la Diáspora”.

Él dijo que Israel tenía un derecho a Jerusalem que no depende de la compasión internacional.

Sólo debido a la soberanía israelí en Jerusalem, ésta se convirtió en una ciudad abierta para todas las tres grandes religiones monoteístas, algo que no había sido la situación por generaciones.

“Israel respeta todas las religiones, defiende los lugares sagrados de todas las religiones, y estamos construyendo en Jerusalem para todos sus residentes -judíos y árabes juntos -vecindarios, parques, instalaciones culturales y bibliotecas”.

El Presidente Reuven Rivlin también se dirigió a la audiencia en la ceremonia, diciendo que la ciudad de Jerusalem reflejaba la sociedad israelí en general, y declarando que unir a todos los sectores de la población era una “misión nacional”.

El presidente dejó oír una nota de crítica hacia el sistema educativo israelí, el cual dijo ha fallado en unir a los alumnos judíos y árabes en cualquier etapa, añadiendo que la falta de contacto entre las dos comunidades había creado una situación donde los alumnos judíos ven a Jerusalem como una ciudad judía solamente y los alumnos árabes la ven como solamente árabe.

“Debemos recordar que Jerusalem es un microcosmo de la sociedad israelí como un todo, y la tarea de unir a todas sus comunidades y tribus es una misión nacional”, dijo Rivlin.

“Si recordamos, que nosotros no estamos condenados a vivir juntos, sino que estamos destinados a vivir juntos, Jerusalem será no solamente una ciudad del pasado, sino también una ciudad del futuro”, dijo él.

En su discurso para la Yeshiva Central Rabbi Kook en Jerusalem, Yeshivat Mercaz Harav, el líder de Bayit Yehudi Naftali Bennett acusó a Netanyahu de ser “desleal a la Tierra de Israel”.

“Usted no puede estar a favor de la Tierra de Israel en hebreo y formar un estado palestino en inglés”, dijo Bennett a los estudiantes de la yeshiva.

“Solamente cuando seamos fuertes y determinados nos dejará el mundo descansar”, dijo Bennett.
Fuentes cercanas a Netanyahu urgieron a Bennett a comportarse más responsablemente y dejar de atacar al primer ministro.

Gil Hoffman contribuyó a este reportaje.

 
Fuente: The Jerusalem Post
Traducción: Consulado General H. de Guayaquil