Esposa de víctima del terrorismo en el funeral


El Sargento de las Fuerzas de Defensa de Israel Tuvia Yanai Weissman (derecha),
su esposa y su bebé

“Tú fuiste un verdadero héroe”, dice Yael Weissman de su esposo Tuvia Yanai Weissman, de 21 años, quien trató de detener a los apuñaladores palestinos en el ataque en la Franja Occidental del jueves.

“Tú no tenías un arma, pero aun así corriste [hacia los atacantes] sin pensarlo dos veces”, dijo Yael Weissman con la voz quebrada por las lágrimas mientras permanecía de pie junto a la tumba recién cerrada de su esposo en el Cementerio Militar en el Monte Herzl de Jerusalem el viernes en la mañana. “Tú fuiste un verdadero héroe”.

El Sargento Primero Tuvia Yanai Weissman, de 21 años, fue asesinado el jueves mientras trataba de evitar que dos terroristas adolescentes palestinos apuñalaran a los compradores en el supermercado Rami Levy en Sha´ar Binyamin.

Dirigiéndose a cientos de dolientes, Yael describió cómo ella y su esposo habían estado en otra parte de la tienda con su pequeña hija Netta cuando los adolescentes sacaron los cuchillos.

“Yo siempre supe que si algo sucedía tú serías la primera persona en responder”, dijo Yael.

Su esposo por casi dos años, a quien ella llamaba por su segundo nombre “Yanai” había sido un sargento de combate en la Brigada Nahal de las Fuerzas de Defensa de Israel y sólo podía estar con su familia en los fines de semana.

“Ayer, fuimos a comprar para que así cuando tú regresaras al ejército el domingo sabrías que Netta y yo teníamos todo lo que necesitábamos y que nada faltaba”, dijo Yael. “Tú siempre eras así. Siempre que estabas con nosotros durante los fines de semana tú hacías todo lo que no podías hacer durante la semana cuando estabas lejos”.

A veces, mientras estaba de pie en el podio, lloraba tan fuerte que era difícil para ella hablar, particularmente mientras recordó sus últimos momentos en la Zona Industrial Sha´ar Binyamin en las afueras de Jerusalem, donde está ubicado el supermercado.

“Llegamos al supermercado. Estábamos juntos. Tú estabas preocupado todo el tiempo por Netta y te aseguraste que ella permaneciera cerca de mí”, dijo ella. “Entonces, en ese momento, todo sucedió. Oímos que hubo un apuñalamiento y aunque tú no tenías ninguna arma, corriste para ayudar sin pensarlo dos veces”.

“Yo no pude detenerte y lo siento tanto. Si tú no hubieras corrido ahí [para ayudar], no habrías sido el Yanai que yo conozco, del que me enamoré”, añadió ella. “Esperé que regresaras conmigo y con Netta, esperé a que tú nos abrazaras y dijeras que todo estaba bien y que habías tenido éxito en detener a los terroristas. Esperamos un largo tiempo y tú no regresaste”.

Tuvia Yanai había sido apuñalado en la parte superior de su cuerpo mientras trataba de desarmar a dos palestinos de 14 años que habían venido a la tienda desde Beitunya, el suburbio cercano a Ramallah, donde ellos vivían. Otro comprador con un arma, disparó e hirió a Ayham Bassam Ibrahim Subih y a Omar Salim Rimawi, quienes están siendo tratados en el Centro Médico Shaare Zedek de Jerusalem y en el Hospital Universitario Hadassah – Ein Kerem.

Tuvia Yanai fue evacuado al Shaare Zedek donde los médicos trataron por varias horas de salvar su vida.

Un comprador israelí que había sido herido por los terroristas fue dado de alta el viernes del Centro Médico Universitario Hadassah en el Monte Scopus de Jerusalem.

“Yanai, mi amado, quien hubiera creído que yo me sentaría y te escribiría cuando ya no estuvieras conmigo”, dijo Yael, quien lo había conocido por siete años, primero como amigo y después como el amor de su vida. “Que yo no te podría enseñar la carta, para que así tú pudieras añadirla a nuestra colección de correspondencia”.
“Nuestro amor era una cosa muy especial. No importaban cuánto no estuviéramos de acuerdo el uno con el otro o discutiéramos, siempre lo hicimos respetuosamente”, continuó ella.

El tiempo que él pasó en el ejército lejos de su hogar en el asentamiento de Ma´aleh Michmash había sido duro, dijo ella. “Antes de que saliéramos para la tienda, te abracé y te pregunté, ‘Entonces, cuándo estaremos juntos como una familia normal?’ Nosotros estábamos esperando tu baja del ejército. Teníamos tantos planes.  Volar, pasear, trabajar, estudiar y lo más importante de todo, estar juntos”, dijo Yael.

Su esposo fue tan enfocado y dirigido en su corta vida, que es casi como si en alguna parte de él ya sabía cuán poco tiempo tenía, dijo ella y le agradeció por cada momento en que estuvimos juntos”.

“Gracias por el mejor regalo que tú podrías haberme dado, nuestra hija Netta. No podría pedir algo más perfecto. Yo prometo que Netta sabrá quién eras tú y cuánto la amabas. Nunca te separarás de nosotros. Tú siempre estarás conmigo. Aún si no estoy contigo físicamente, nosotros no estamos separados”, dio ella. “Dame la fuerza para mirar a Netta a los ojos y decirle que todo va a estar bien”.

“Prometo que la cuidaré lo mejor que pueda. Lamento que no tuvimos una oportunidad para hacer realidad nuestros sueños. Te amo y ya te extraño”.

La madre de Tuvia Yanai, Orly, llevó a las lágrimas a los asistentes.

“Voy a gritar. Es un gran grito”, dijo ella.

Y después ella lo hizo, gritó su nombre dos veces, alto y claro, de modo que el sonido casi pareció mantenerse por un momento bajo el brillante sol antes de desaparecer.

El sonido de la gente sollozando fue todo lo que se pudo oír por un momento o dos antes de que ella pudiera comenzar a hablar otra vez.

“Nosotros estamos llorando porque te amamos tanto. Tú viniste a este mundo en segundos y te fuiste en segundos. Viviste una vida plena en el corto tiempo en que estuviste aquí.

Lo que tú hacías en un día, yo no lo podía hacer en un mes”, dijo ella. “Tú sabías cómo estar feliz, estar enojado, llorar, amar.

Fuiste un marido y padre maravilloso. Estoy orgullosa de ti”.

Como Abraham en la Biblia, su hijo había dejado la casa de sus padres algunos años atrás.
“No hay mayor regalo que ser fiel a uno mismo”, dijo Orly. “Tú verdaderamente avanzaste como un hombre”.

Ella dijo que fue golpeada, camino al funeral, por lo fuerte que estaba brillando el sol y por el clima primaveral.

“Le pregunté a D-s, ‘Estás bromeando conmigo?’” Cómo, Orly quería saber, era posible que las flores estuvieran floreciendo mientras ataques terroristas estaban teniendo lugar? Le pidió a los asistentes que cantaran brevemente con ella una bien conocida canción religiosa, que es una canción de una sola línea, sobre cómo el cielo estará feliz y la tierra será redimida -una canción que ella dijo que cantaba, a veces, cuando estaba manejando sola en la oscuridad, para estar menos asustada.

Orly le transmitió a la multitud lo que ella le había dicho a su hijo antes del funeral: “Cerré mis ojos y le pedí que viniera a mí. Tú lo hiciste. Me besaste en la frente y me dijiste que todos estaban bien. Después dijiste, me tengo que ir. Estoy yendo a la fuente”.

Ahora, dijo ella, el cuerpo de su hijo estaba en la tierra pero su alma, la cual había estado llena de amor, era eterna.

Cuando el funeral terminó, algunos de los dolientes se quedaron de pie alrededor de su tumba, con sus brazos alrededor unos de otros y cantaron.

Fuente: The Jerusalem Post
Traducción: Consulado General H. de Guayaquil    



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