El mensaje detrás de la «misteriosa explosión» en Irán

Las centrifugadoras iraníes permiten fabricar un arma nuclear en poco tiempo.

Análisis. El evento del jueves en Natanz afectó al desarrollo de centrifugadoras de uranio que permiten crear un arma nuclear en poco tiempo. Días antes se registraron dos episodios sospechosamente atribuidos a fugas de gas. Teherán amenaza con represalias y nace una nueva etapa del conflicto.

A través de misteriosas explosiones e incendios que ocurrieron durante los últimos días en Irán, que se presumen que no fueron accidentes, parece haberse inaugurado una nueva y peligrosa etapa en la lucha para frustrar el programa nuclear iraní.

Es perfectamente razonable creer que cualquiera con interés en el tema, con Israel y Estados unidos a la cabeza pero también países árabes del Golfo Pérsico que mantienen relaciones fluidas con Washington, puede intentar disuadir a Teherán con este tipo de actos. El mensaje sería que deje de enriquecer uranio en cantidades que exceden la del acuerdo nuclear internacional, que abandone el desarrollo de centrifugadoras para enriquecimiento rápido de uranio, y que no siga construyendo misiles de largo alcance capaces de lanzar armas nucleares.

El evento que mejor ilustra este mensaje ocurrió en las primeras horas del jueves y se expresó a través de un gran incendio en instalaciones de enriquecimiento de uranio en la ciudad de Natanz, 250 kilómetros al sur de la capital iraní. Se trata de un sitio cuya existencia se conoció en los primeros años del 2000, según fuentes extranjeras luego de que los servicios de inteligencia israelíes expusieran su existencia y no le dejaran a Irán otra alternativa que el reconocimiento oficial.

El daño a las instalaciones nucleares en Natanz se puede interpretar como un claro mensaje para el gobierno iraní.

Según fotos tomadas en el lugar e imágenes satelitales estadounidenses, el alcance del fuego indica que el incendio fue generado por una explosión dentro o debajo del edificio, y que se provocaron daños estructurales. Behrouz Kamalvandi, vocero de la Organización Iraní de Energía Atómica, indicó que no se provocaron daños a las instalaciones de enriquecimiento de uranio, aunque se trata de una declaración engañosa: lo que posiblemente se dañó fueron las instalaciones para desarrollar centrifugadoras, un componente del proceso de enriquecimiento de uranio, que permite alcanzar una velocidad de enriquecimiento esencial para la producción de armas nucleares en pocos meses o inclusive semanas.

Sobre este tipo de centrifugadoras existen restricciones en el acuerdo nuclear firmado con las potencias mundiales, del cual Estados Unidos se retiró hace dos años por los incumplimientos iraníes. Teherán, en tanto, afirma respetarlo de manera parcial para no entrar en conflicto con la Unión Europea, Rusia y China.

Según fuentes de la región, esta instalación en Natanz ya había sido saboteada hace 12 años en un ataque cibernético auspiciado por Israel y Estados Unidos. Esos informes indican que las agencias de inteligencia de los dos países trabajaron en conjunto e insertaron en los servidores del lugar un virus informático llamado Stuxnet, que destruyó gran parte de las centrifugadoras y detuvo las operaciones del establecimiento durante 8 meses.

Versiones indican que en el pasado el lugar ya había sido saboteado por Israel y EE.UU. a través de un virus informático.

Responsables del programa nuclear iraní presentes en Natanz no especificaron la fuente del gran incendio, explicaciones que sí se brindaron en otros dos misteriosos episodios de los últimos días: uno en una clínica de Teherán y otro a las afueras de la capital. En ambos casos el gobierno iraní difundió una versión oficial que atribuía estos hechos a sendas fugas de gas.

La primera ocurrió hace una semana en una zona montañosa del este de Teherán, en una instalación militar, utilizada anteriormente para promoción de programas nucleares y de misiles. Fotos satelitales difundidas por empresas privadas e imágenes capturadas desde Teherán muestran el alcance de las llamas, e infieren que el origen de la explosión fue combustible para cohetes. Una mezcla de este producto en estado sólido y líquido genera un efecto explosivo mucho mayor al habitual. De todas formas la versión del accidente no se descarta y pudo haber sido resultado de una gran fuga de gas.

El otro incidente tuvo lugar el martes en una clínica del norte de Teherán que explotó y provocó 19 muertes, atribuida también por las autoridades a una fuga de gas. Si bien la sucesión de escapes de este tipo sería un evento muy inusual, también está dentro de lo posible, aunque en este contexto debe señalarse que en otras oportunidades el régimen iraní utilizó instalaciones civiles para convertirlas en laboratorios. Áreas residenciales o comerciales de Teherán fueron descubiertas en el pasado como sitios de fabricación de componentes de armas nucleares. Inclusive el archivo nuclear iraní que el Mosad israelí sustrajo en 2006 fue en el corazón de un barrio civil de la capital iraní.

Imagen satelital de la instalación militar dañada al este de Teherán.

¿Cómo reaccionará Irán? ¿Entendieron el mensaje? La respuesta se puede encontrar en un artículo publicado el jueves por la agencia oficial de noticias iraní. “La República Islámica de Irán hasta ahora trató de no agravar la crisis y evitó crear situaciones inesperadas. Pero si los países hostiles cruzan líneas rojas, especialmente el régimen sionista y Estados Unidos, provocarán que esta estrategia cambie”, indica un fragmento del texto.

En otras palabras, este artículo aprobado por altos niveles del gobierno busca transmitir que Irán recientemente evitó provocaciones a los países del Golfo Pérsico, contra Israel en Siria y contra Estados Unidos en Irak, para no exacerbar las tensiones a pesar de las sanciones que sufren los iraníes. Y advierte que las acciones recientes podrían provocar una reacción.

En síntesis, el mensaje fue recibido por Teherán y hay amenazas de respuestas. No se especifica cómo ni cuándo, ni si responderá a estos ataques o se advierte a futuros episodios de esta naturaleza. Pero la amenaza es explícita e indica el comienzo de una nueva fase de la lucha iraní por desarrollar sus propias armas nucleares.

 

Fuente: Ynet Español