Messi fue el centro de la escena en el empate entre Argentina y Uruguay en Tel Aviv


Desde que la superestrella argentina, Lionel Messi, y sus compañeros de equipo llegaron a Israel el domingo, pocos periodistas deportivos pudieron abstenerse de hacer el mismo juego de palabras, abriendo sus reportajes sobre el amistoso del lunes por la noche contra Uruguay con las palabras messi-ba, que en hebreo significa tanto “Messi está viniendo” como “fiesta”.

El partido, disputado en el recién renovado estadio Bloomfield de Tel Aviv, fue una celebración.

En junio de 2018, pocos días antes del Mundial de Rusia, la selección argentina de fútbol y su superestrella delantera estaban programados para jugar contra la selección israelí en Jerusalem. Pero después de una intensa presión por parte de funcionarios y activistas palestinos, el equipo canceló en poco tiempo, dejando a una nación, enloquecida por el fútbol, conmocionada y decepcionada. No obstante, en esta oportunidad, todo el país se alegró cuando el filántropo multimillonario canadiense-israelí Sylvan Adams anunció que logró que el equipo de Messi viniera a Israel y jugara un amistoso contra Uruguay.

De esta manera, la Selección Argentina volvió después de 21 años a jugar en Israel y por primera vez lo hizo ante un rival que no sea el combinado local. Hasta el momento, la Albiceleste había disputado cinco encuentros en el país y solamente perdido uno.

El primer duelo se registró el 20 de febrero de 1973, en el estadio Ramat Gan, donde empataron 1-1. A partir de allí hubo una clara superioridad para la Albiceleste, que ganó todos los enfrentamientos a excepción del último.

El 4 de mayo de 1986, en la previa del Mundial que Argentina ganó en México, se volvieron a ver las caras. El contundente 7-2 calmó la impaciencia que existía para con un equipo que poco tiempo después se consagraría de la mano de Diego Maradona.
Con las cábalas siempre presentes, Carlos Bilardo decidió volver a Israel antes de Italia ´90. El choque se dio el 22 de mayo de ese año, con triunfo para el combinado nacional por 2-1.

Ya con Alfio Basile como entrenador, Argentina repitió la tradición. Con Maradona otra vez presente, el 30 de mayo de 1994 ganó 3-0 en la previa del Mundial de Estados Unidos.

El último antecedente fue el 15 de abril de 1998, dos meses antes de la Copa del Mundo de Francia. El seleccionado dirigido por Daniel Passarella cayó por 2-1.

De todos modos, el partido de ayer casi es cancelado, pero no por el movimiento antiisraelí de boicot o por funcionarios de la Autoridad Palestina, sino por la conflagración de la semana pasada con el grupo terrorista de la Jihad Islámica Palestina, que disparó cientos de cohetes contra ciudades israelíes, incluida Tel Aviv, después de que Israel matara a uno de los comandantes militares de alto rango del grupo.

Si Israel hubiera lanzado una incursión terrestre en la franja, no hay forma de que el juego hubiera tenido lugar, dijo Adams a The Times of Israel, pero ambos equipos ya habían enviado equipo y personal administrativo superior a Israel, y una vez que la situación de seguridad se calmó, se confirmó el juego.

Y así fue como más de 30.000 israelíes, muchos de ellos vestidos de azul y blanco (colores compartidos por Argentina y Uruguay), se dirigieron a Bloomfield para ver a Messi y a la superestrella uruguaya, Luis Suárez (que en su trabajo diario juega con Messi en el FC Barcelona de España).

El equipo nacional de fútbol de Argentina posa en el estadio Bloomfield en Tel Aviv,
18 de noviembre de 2019. (Flash90)

Muchos hinchas y simpatizantes compraron sabiamente los boletos antes de que se agotaran y es por eso que el amistoso del lunes fue un sueño hecho realidad.

Escoltados por la policía y los tambores de una banda local de samba, llegaron al estadio los autobuses del equipo de Argentina y Uruguay. Cientos de israelíes de todos los orígenes, inmigrantes nuevos y veteranos y hablantes nativos de hebreo, judíos y árabes, laicos e incluso ultraortodoxos, dieron una bienvenida frenética a los dos vehículos que entraban en el recinto al mismo tiempo, antes de entrar en el estadio.

Messi, a quien muchos expertos en fútbol consideran el mejor jugador de su generación, sino de todos los tiempos, no jugó su mejor partido. En el minuto 21, cuando mostró una muestra de su genio, el estadio estalló en un ruido fuerte por un segundo, pero su formidable esfuerzo terminó sin siquiera un disparo a puerta.

Un cuarto de hora después, el uruguayo Edison Cavani marcó el primer gol de la noche. Argentina empató en el minuto 63 con un hermoso remate de cabeza de Sergio Agüero de un tiro libre de Messi.

Hacia el final, el partido, en su mayor parte adormilado, cobró velocidad, y en el minuto 67 Suárez impuso a Uruguay por 2-1. Los aficionados celebraron con varias rondas de la ola mexicana.

Un minuto después del descanso, unos instantes antes del pitido final, el árbitro israelí Roi Reinshreiber marcó un penalti tras una falta. Y así fue como Messi, con un disparo frío, trajo la salvación a sus seguidores.

Aficionados de Argentina en un partido de fútbol entre Argentina y Uruguay en el
estadio Bloomfield de Tel Aviv, 18 de noviembre de 2019. (Flash90)

Unos minutos más tarde, en la tradicional conferencia de prensa posterior al partido, los entrenadores de ambos equipos dijeron que estaban muy contentos con el empate. Aunque ninguno de los dos quería hablar de política, dijeron que Tel Aviv era una ciudad hermosa, que los organizadores israelíes los trataban muy bien y que estaban muy contentos de haber venido a Israel.

 

Fuente: Vis-A-Vis