Nueve extraños y deliciosos sabores de helado

¿Queso, aceite de oliva y tomate? Esos son algunos de los sabores que encontrará en heladerías de Israel este verano. Ah, olvidamos el de cerveza.

Muestras de helados en Rishon LeZion. Foto de Victoria Shapiro/Shutterstock.com.

Todo el mundo sabe que hoy, 2018, los sabores de helado comunes y corrientes han pasado de moda. Los nuevos y originales sabores que varias heladerías del país están produciendo nos encantan y llegan en un momento en que los conceptos de moda son pensar en lo “local” y “lo de temporada”.

Ya sea en tarrina o en cono, pruebe todos estos deliciosos y raros sabores este verano apenas el calor se haga insoportable. Más que un simple postre, son refrescantes “salvavidas”.

Queso búlgaro y sandía (Gelato Delicato, Haifa)

Mario Santomo maneja la heladería, situada en la playa. Foto de Eli Halfin.

El queso búlgaro, un producto israelí que se parece al queso feta, y la sandía se han unido para crear un refrescante helado que nos hace recordar los abrasadores días de verano en una playa del Mediterráneo. Es creación de Mario Santomo, de origen italiano y entusiasta de la comida, que maneja de Gelato Delicato, en la playa que junto al centro comercial Castra.

Aunque la combinación de queso y sandía merece nuestro voto al sabor más novedoso, todos los otros sabores que probamos son también espectacularmente deliciosos y se destacan por su originalidad: naranja con aceite de oliva y sal negra, pan jalá con mantequilla, sorbete de melón fresco, pistacho y el muy mediterráneo de albahaca y mozzarella.

Aceite de oliva y tomates cherry caramelizados (Arte Glideria, Tel Aviv)

Conocidos por sus extravagantes sabores, como el de rosas caramelizadas y el de crema de aguacate, los productos de Arte Glideria se destacan en la industria heladera de la soleada Ciudad Blanca.

Situada junto al mercado Carmel, en la calle Nachalat Binyamin, la heladería ofrece especialidades como la de cardamomo de limón e hinojo. Pero si realmente quiere sentirse como si fuera de Tel Aviv, pedirá el helado de aceite de oliva y tomates cherry caramelizados. Curiosamente, a los israelíes no se les pasa por la cabeza hacer algo sin aceite de oliva, y si no fuera por el fruto del cactus, los tomates cherry serían nuestra fruta nacional.

Pecana china (Glida Machane Yehuda, Jerusalén)

Cono con helado de pecana china. Foto de Eli Halfin.

Glida Machane Yehuda, situada en medio de los bares y restaurantes de moda en este mercado al aire libre, ofrece gelato del más puro estilo italiano y lo conserva siguiendo ese estilo también en recipientes de acero inoxidable.

Quizá se pregunte qué hay en cada bote. Podría ser la pecana china confitada, de color marrón oscuro, o los apreciados alfajores (galletas de mantequilla, caramelo y coco), todos mezclados para hacer un suave helado.

Helado de labane, zaatar y pita (Eissalon, Haifa)

Los helados de Eissalon cambian con la temporada. Foto de Jessica Halfin.

Eissalon ha llevado el estilo alemán a las colinas de Haifa y es uno de los pocos lugares en la ciudad donde se puede disfrutar un helado artesanal.

Los sabores cambian según la temporada; nuestros favoritos son por ahora el de labane, zaatar y pita (un guiño a la comida típica de los pueblos drusos situados cerca); el de cúrcuma, que hay que probar para creer; y el de cerveza, que sabe exactamente como una jarra de medio litro de un bar de barrio.

Sorbete de piña (Mousseline, Jerusalén)

Mousseline hace helados de estilo francés. Cortesía.

Mousseline, que hace helados al estilo francés en la capital, usa los ingredientes de temporada más frescos, que compra a productores cercanos. Pero a veces no sigue esa regla. Su sabor más popular, Coffee Arabica, es una delicia cargada de cafeína.

Sus sabores exóticos, como sésamo negro, té verde y wasabi, dejarán boquiabiertos a los clientes este verano, no sin olvidar su refrescante sorbete de piña. A propósito, Israel cultiva sus propias piñas.

Sorbete de halva (Anita, Tel Aviv)

No estaría bien visitar Israel y no atiborrarse de todo lo que lleve ajonjolí, o sésamo, incluido un delicioso dulce hecho con este cereal conocido como halva.

Si busca sacarle máximo provecho a su visita a Tel Aviv, querrá disfrutar de todas las oportunidades de comida veganas que la ciudad ofrece. Anita, que sirve lo mejor en lácteos y no lácteos, hace auténticos helados al estilo italiano de tamaño pequeño.

Si el de halva no le convence, pruebe el de galletas Oreo (no lácteo) o el sorbete de fruta del dragón. Si le cabe más, pruebe cualquiera de los 150 sabores que produce, como el de bagel salado o el de galletas Loaker de avellana.

Bamba (Leggenda, en todo el país)

A los israelíes les disgusta, por lo general, la mantequilla de maní, o cacahuete. Pero si viene en forma de un snack de maíz inflado llamado Bamba no pueden esperar. Es más, comen desde pequeños tal cantidad de este producto que presentan la menor incidencia de alergias al maní en el mundo. Así que era sólo cuestión de tiempo antes de que alguien lo transformara en helado. Visite las heladerías de Leggenda y tendrá el placer de disfrutar del sabor más israelí de todos.

Arak (Endomela, ciudad vieja de Acre)

Vaya a un bar en una calurosa noche de verano en Tel Aviv y probablemente tendrán licor de arak. Pero encontrar ese mismo sabor en un helado en una heladería en la Ciudad Vieja de Acre, o Akko, será una grata sorpresa y muy israelí, además.

En esta original heladería frente al mar, dirigida por el famoso chef Uri Jeremias, del restaurante Uri Buri, se encuentran espectaculares sabores naturales como canela, menta y dátil.

Sorbete de sabra (Buza, en todo el país)

Este establecimiento, que comenzó como lugar adonde se iba a comer helado en la ciudad de Maalot-Tarshiha, al norte, tiene ahora sucursales en otras partes, como el Kibutz Sasa (donde organizan talleres de heladería), en el valle de Hula, y Tel Aviv.

Buza, que significa “helado” en árabe, se ha convertido en el imperio local del helado, no tiene inconveniente en ofrecer fantásticos sabores típicamente israelíes como mango caramelizado, chocolate con sal marina y, por supuesto, sorbete de sabra (la espinosa fruta de cactus que también sirve es el sobrenombre de los israelíes nativos.)

 

Fuente: Israel 21C