Educamos hoy a los líderes de mañana

Agosto 27 del 2010, Diario La Aurora
 

Autor: Eduardo Lina*



En Israel, el Ministerio de Educación está a cargo de manera directa o indirecta de las instituciones educativas de todo el país. Así, con grados de dependencia distintos se encuentran en el área del Ministerio los jardines de infantes, las escuelas de nivel primario, intermedio y secundario, la educación superior y la educación informal.
Las escuelas israelíes se dividen en escuelas estatales “laicas”, escuelas estatales religiosas, escuelas que se enmarcan dentro del así llamado “Jinuj Atzmaí” (jaredí /ultra ortodoxo) o educación independiente, y la escuelas árabes. Esta división se da por motivos históricos, religiosos, culturales y más, y es en cierta medida un fiel reflejo de la diversidad de la población israelí.
Ante todo, y valga la aclaración, debo indicar que en las líneas que siguen utilizaré el masculino (los estudiantes, el educador), pero está claro que todo tiene que ser entendido tanto en femenino como en masculino.
La mayoría de los niños israelíes asisten a escuelas estatales. En al ámbito judío, éstas son escuelas del Estado laicas o escuelas del Estado religiosas que ofrecen programas intensivos de estudios judíos.
Las escuelas del sector árabe enseñan en árabe y ofrecen un currículo que hace hincapié en la historia, la religión y la cultura árabe.
Existe también un pequeño número de escuelas bilingües y multiculturales que sirven a niños judíos y árabes.
El año escolar en Israel comienza el 1º de septiembre y termina el 20 de junio en la escuela media y secundaria (los exámenes de Matriculación/Bagrut suelen terminar a mediados de julio), y el 30 de junio en la escuela primaria.
El sistema educativo consta de tres niveles: enseñanza primaria (grados 1-6, edades aproximadas 6-12), escuela intermedia (grados 7-9, edades aproximadas 12-15) y la escuela secundaria (grados 10-12, edades aproximadas 15-18). La educación obligatoria es desde el jardín de infantes hasta el grado 12.
No debe sorprender, entonces, que esta diversidad implique que haya tanto de que quejarse como lo que destacar en lo que hace a la labor educativa en el sistema educativo israelí. Como lo primero es lo fácil de hacer, prefiero pasar a lo segundo, lo cual, a qué negarlo, me complace mucho más.
En la reciente sesión de la Comisión de Educación de la Knéset (el Parlamento israelí), la cual pudo seguirse en directo por el Canal 99 de TV y por internet, pudimos enterarnos de iniciativas que prosperaron hasta convertirse en ley, y de la existencia de programas educativos interesantes.
En efecto, la Knéset ha aprobado recientemente la ley de préstamo de libros de texto iniciada por el Ministro de Educación. Desde el próximo año escolar se triplicará el presupuesto y el dinero que financiará el préstamo de libros ascenderá a 5.500.000 shékels en comparación con el presupuesto de 1.900.000 shékels del año pasado. Este aumento significativo amplía el programa para incluir una amplia gama de públicos. Bajo la nueva ley, el Ministerio de Educación podrá asignar asistencia adicional a escuelas con el objeto de renovar el stock de libros. No menos importante, de acuerdo con la nueva ley se necesita el consentimiento de sólo el 60% de los padres de una escuela para que el proyecto de préstamo de libros pueda ser implementado en el establecimiento educativo, sin que esto implique, claro está, que quienes no deseen ser participes del proyecto deban hacerlo forzosamente. Se puede acceder a toda la información relacionada con el proyecto en el sitio de internet del Ministerio de Educación
(http://cms.education.gov.il/EducationCMS/UNITS/Owl/Hebrew).
Hay bastante que destacar entre los programas educativos que encara el Ministerio de Educación. Algunos de estos datan de varios años y reciben atención y apoyo económico y pedagógico en aumento constante, mientras que otros son de creación e implementación reciente.
Me ocuparé en principio de dos programas educativos dirigidos a poblaciones estudiantiles que merecen atención especial en el marco de la escuela secundaria, sin que ello implique prestar menos atención a la mayoría de la población estudiantil.
En este año lectivo que comenzará en unos días el Ministerio de Educación ha de incrementar el apoyo a estudiantes que necesitan, por sus características socio-económicas, estudiar en clases pequeñas y en forma intensiva para así completar sus estudios tras aprobar los exámenes de Matriculación/Bagrut obligatorios. Así, se aumentarán tantos el número de cursos de escolares que estudian en el marco de “Ometz”, “Mabar” y “Hejven” (iniciales en hebreo de cursos de hasta 20 estudiantes en el primero de los casos, y 25 en los dos últimos, en los que se estudia en forma intensiva y en sub-grupos más reducidos aún, e incluso empleando en muchos casos a dos docentes que trabajan en forma simultánea en un mismo aula para así dar una atención más individualizada a los estudiantes). Es obvio que este esfuerzo implica, por un lado, un significativo aumento de recursos económicos y de tiempo, así como en la preparación y dedicación de los docentes implicados.
Debe ser no menos obvio que cada éxito en estos programas significa, por un lado, que un estudiante que por distintos motivos ha experimentado dificultades y fracasos en la escuela ha de terminar sus estudios secundarios habiendo cumplido con los requisitos que le permitirán seguir estudiando en el nivel terciario/universitario en el futuro, y por otro lado dejará la escuela sin el sentimiento de frustración al cual podría haber estado condenado si no hubiera recibido una atención especial de este tipo. Demás está decir que este tipo de cursos se da tanto en el sector judío como en el árabe.
Otro programa educativo al cual se hizo referencia en la sesión de la Comisión de Educación del pasado 2 de agosto tiene que ver con la colaboración entre el Ministerio de Educación y el Ministerio de Defensa. En efecto, el programa conocido como “Najshón”, y que fue implementado exitosamente por primera vez durante el ciclo lectivo 2009-2010, también va a ser reforzado durante el ciclo lectivo que viene.
“Najshón” amplía el trabajo que se venía haciendo con los así llamados “talmidim mejunanim” (estudiantes sobresalientes) al proveer un marco en el cual es posible desarrollar el potencial de jóvenes talentosos. “Najshón” está basado en el Programa “Talpiot” de las Fuerzas de Defensa de Israel y está dirigido a potenciar las capacidades personales y sociales de los estudiantes, así como a propiciar un liderazgo capaz en base a valores sólidos. Este esfuerzo se verá reflejado tanto en el tipo de servicio militar de cada estudiante egresado de “Najshón” como en su vida civil posterior.
“Najshón” fomenta valores tales como la contribución al Estado y la sociedad, la justicia, la honestidad, el compromiso con la existencia de Israel como Estado judío y democrático, y más.
Quienes estudian en el marco de “Najshón” han de ser preparados para completar con éxito exámenes de Matriculación de nivel muy alto (5 puntos en matemáticas, en inglés, en física, en química y en otras asignaturas), lo cual implica que las exigencias escolares son muchas. De hecho, una parte significativa de los contenidos se encuentran en el estudio de ciencia y tecnología, así como en la realización de viajes educativos a distintas instituciones de enseñanza superior, a industrias líderes tradicionales y de alta tecnología, y a otros establecimientos. En estos viajes se combinan talleres, tutoriales y conferencias, las cuales tienden a enriquecer el mundo de los escolares.
Finalmente, una parte importante del tiempo de estudio está dedicada a lo que podemos denominar educación en valores, razón por la cual el docente tutor/educador cumple una función central y es parte clave del programa. Estudiantes de “Najshón” también contribuyen de su tiempo y esfuerzo para la sociedad desempeñando tareas en forma voluntaria que van más allá de los requerimientos del Ministerio de Educación: mientras todo estudiante en el sistema educativo debe dar dos horas semanales a la comunidad en el marco del programa “Mejuiavut Ishit/Sherut Lazulat” o, en traducción libre, Servicio al Prójimo en el décimo grado, estudiantes de “Najshón” deben dar mucho más que estas dos horas.
La demanda para ingresar en los cursos especiales de “Ometz”, “Mabar”, “Hejven” y “Najshón” supera la oferta con creces, lo cual, es lógico, no debe sorprender.
Más que un párrafo aparte merece la labor de las escuelas y los docentes tanto en estos programas educativos especiales como en general, lo cual es material para otra nota.

*Docente en el Instituto Secundario Kugel de Holón (www.kugel.org.il)

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