Cuando los judíos del Israel anterior al estado vacacionaban en Líbano

Hubo una época en que las ciudades costeras y los picos nevados del Líbano eran los principales destinos turísticos para los residentes judíos del Mandato de Palestina.

Por Amit Naor / Biblioteca Nacional de Israel

Anuncio de un viaje para judíos desde el Mandato de Palestina al Líbano, Siria y Transjordania, en inglés y hebreo. (Foto: COLECCIÓN EPHEMERA / BIBLIOTECA NACIONAL DE ISRAEL)

Como resultado del famoso acuerdo Sykes-Picot, se trazó una línea en el Medio Oriente, que separando a Israel, Transjordania e Irak, que fueron entregados a los británicos, y Siria y Líbano, que fueron entregados a los franceses. Esta frontera no era tan inflexible como las fronteras modernas que conocemos hoy. Aunque ciertamente existían tensiones, estas se sentían principalmente entre los diversos grupos étnicos y religiosos de la región, entre ellos árabes y judíos. En lo que respecta a las relaciones entre los respectivos gobiernos que regían el Mandato de Palestina y el Líbano (y Siria), los lazos eran de hecho bastante cordiales: mercancías se enviaban de un lugar a otro, los ferrocarriles establecidos por los otomanos conectaban tierras lejanas y lo más importante – la gente viajaba libremente por la región.

Como resultado, así como los comerciantes judíos se movilizaban entre Jerusalén, Damasco, Halab y Beirut durante los días del Imperio Otomano, los ciudadanos del Mandato de Palestina – tanto judíos como árabes – continuaron visitando a sus vecinos del norte mientras vivían bajo el dominio británico. La industria turística local, en particular, floreció durante este período. El Líbano era considerado un destino fascinante y atractivo: sus costas al sur, la vibrante metrópolis de Beirut y las hermosas montañas cubiertas de nieve – algo poco común en el Medio Oriente. La prensa hebrea y los lugares para colocar publicidad estaban llenos de anuncios que invitaban a los lectores judíos a ir a relajarse al Líbano.

En los periódicos se publicaban con frecuencia cientos de atractivas ilustraciones y anuncios. Los anuncios promocionaban numerosos hoteles del país enfatizando el clima fresco, casi europeo, y los cedros que se podían ver desde sus ventanas. A estos establecimientos turísticos se les daba a menudo nombres franceses para aumentar su prestigio ante los ojos de los turistas. Al igual que los anuncios habituales en la actualidad, enfatizaban la corta distancia desde el centro de Beirut y prometían alojamientos lujosos a precios asequibles.

¿Qué más atraían a potenciales turistas hebreos? ¡El esquí! En la árida Tierra de Israel, no había muchos lugares nevados para participar en este popular pasatiempo europeo, pero en el Líbano, los deportes de invierno florecieron, incluso en primavera. Se trajeron instructores de esquí de Europa y la promesa de disfrutar de la nieve tan cerca de casa atrajo a muchos.

Digamos que decidía pasar sus vacaciones de verano en el Líbano. ¿Cómo llegaría ahí? Por supuesto, podría tomar el tren, pero ¿por qué conformarse con eso? Se invitaba a los turistas a abordar uno de los barcos que partían del puerto de Haifa y se detenían en varios puertos en su camino a Beirut y más allá. También podía optar por viajar en autobús – que partían de la estación central de autobuses de Tel Aviv. El Museo Egged todavía tiene boletos de viaje a estos destinos exóticos. Y por varios cientos de libras palestinas (liras), incluso podía tomar un taxi desde Haifa.

Por supuesto, podía optar por pasar sus vacaciones en un viaje organizado. La agencia de viajes se encargaba de todo. De esa manera, podía estar seguro de no perderse ningún destino o atracción importante. ¿Qué visitaban estos turistas? Era inaudito completar un viaje al Líbano sin un recorrido por las ciudades costeras, conduciendo hasta las montañas libanesas y, por último, pero no menos importante, visitando las antiguas ruinas de Baalbek.

Sin duda, el Líbano era considerado un destino atractivo e intrigante para muchos. En la década de 1930, la competencia era tan feroz que los hoteles incluso atraían a los turistas judíos con la promesa de comida kosher. Los periódicos hebreos publicaban anuncios de adquisiciones o asociaciones en estos hoteles, y profesores de alto nivel, educadores y geógrafos de la comunidad hebrea en el Mandato de Palestina solían dar conferencias sobre la geografía de Siria y el Líbano.

Aparentemente, la práctica era tan común que los viajes de verano al Líbano todavía se promovían durante los primeros días de la revuelta árabe de 1936-1939. Sin embargo, parece que durante este período, algunos de los hoteles quebraron. Un hotel en Metula, en el extremo norte de la Tierra de Israel, se autodenominó “Las nieves del Líbano” (Sheleg-HaLevanon) e invitaba a los turistas locales a sus instalaciones, en lugar de gastar dinero en el extranjero, en tiempos tan difíciles.

Los anuncios sobre viajes al Líbano se publicitaron incluso durante la Segunda Guerra Mundial, aunque después de que los alemanes conquistaron Francia, soldados enemigos fueron enviados a Siria y Líbano. Sin embargo, después de que Líbano obtuvo su independencia en 1943, los viajes se reanudaron, aunque en menor medida, debido a la escalada del conflicto judío-árabe en lo que todavía era el Mandato de Palestina.

Por supuesto, la Guerra de la Independencia y el establecimiento del Estado de Israel pusieron fin a esta práctica popular.

 

Fuente: The Jerusalem Post
Traducido: Consulado General H. de Israel en Guayaquil