Motociclistas palestinos e israelíes encuentran armonía en su pasión compartida

Sin pistas disponibles en territorio controlado por la Autoridad Palestina, Petza’el es un refugio para entusiastas en el que las diferencias políticas no son motivo de conflicto.

En una pista de carreras en el Valle del Jordán a principios de mes, un equipo de motociclistas palestinos se unió a sus contrapartes israelíes para una competencia amistosa.

Las brillantes motos estaban estacionadas debajo de un toldo mientras los competidores preparaban una taza caliente de café árabe y esperaban al comienzo de la carrera. “Guardamos el narguile para después”, afirmó uno con una sonrisa.

La pista de Petza’el sirve como un refugio para motociclistas palestinos que no tienen un lugar adecuado para disfrutar de un hobby tan costoso en las partes de Cisjordania controladas por la Autoridad Palestina.

“Solíamos correr en las calles, pero tuvimos demasiados accidentes y algunos de nuestros hermanos murieron. A las autoridades no les gustamos mucho por la noción preconcebida de que los motoristas son alborotadores”, afirma Mutassim, residente de Hebrón.

Nuestra religión es la motocicleta y sus caballos de fuerza«.  (Elior Levy)

“Somos como hermanos y nos respetamos mutuamente. Estamos aquí para pasar un buen rato, no tenemos interés en la política”, asegura otro.

La llegada del alcalde de Petza’el, David Elhayani, desató una discusión sobre planes para una extensión de la pista. “Hay que agregar una porción derecha para poder probar tanto la velocidad como la potencia de las motos”, sugirió uno.

Los organizadores israelíes se esfuerzan para hacer que el equipo palestino se sienta bienvenido. Afirman que no tienen pretensiones de promover la paz regional, pero quieren pavimentar el camino para “un nuevo Medio Oriente” con su pequeña contribución.

“Nuestra religión es la motocicleta y sus caballos de fuerza. La política se queda del otro lado del vallado”, asegura uno de los organizadores israelíes.

Fuente: Ynet Español