Cientos de fotógrafos en todo el mundo capturan imágenes de los últimos sobrevivientes del Holocausto que aún están con vida

Los fotoperiodistas Rina Castelnuovo y Jim Hollander recurrieron a colegas de todo el mundo para The Lonka Project, que se presentó como una exposición de 2 semanas en las Naciones Unidas

Danilo Nikolic, nacido el 5 de febrero de 1938 en Sarajevo, Bosnia y Herzegovina. Cuando las primeras bombas cayeron sobre Sarajevo (abril de 1941), la familia Nikolic escapó y su padre se unió al movimiento de lucha por la libertad en 1942 y desapareció en acción en Eslovenia en 1945. Danilo nunca encontró los restos de su padre. Él y su madre permanecieron en condiciones difíciles desde 1943 hasta 1945. En el verano de 1945, regresaron a Sarajevo después de la liberación de Bosnia y Herzegovina. De los 47 miembros de la familia más cercana de su madre, solo su hermana y hermano sobrevivieron a la guerra. Danilo Nikolic vivió en Sarajevo durante el asedio de la ciudad en 1992 que duró exactamente 1425 días (Cortesía de Armin Smailovic / The Lonka Project)

Gabriel Moked, 20 de agosto de 2019 en su departamento de Tel Aviv (Cortesía de Eyal Warshavsky / The Lonka Project)

Judith Rosenberg, en su departamento de Glasgow, Escocia, sosteniendo un recorte de cartón de su esposo Harold, quien la encontró y la liberó de Auschwitz. Ella tiene 93 años (Cortesía de Judah Passow / The Lonka Project)

Yossi Weiss, de 82 años, nació en 1937 en Bratislava, Eslovaquia. Fue transferido al campo de Zilina en 1941, y de allí al campo de Novaky, ambos en Eslovaquia. Su padre fue asesinado en los campos y Yossi tenía 5 años cuando lo vio por última vez. Él y su madre huyeron a los bosques y vivieron escondidos ahí con los combatienes por la libertad, sufriendo frío y hambre extrema. Después de la guerra regresaron a Topolcany donde vivían en una gran pobreza, moviéndose de un lugar a otro.  A los 11 años, fue separado nuevamente de su madre, a quien nunca volvió a ver. Emigró solo a Israel, se alistó en la Armada israelí a la edad de 17 años y pasó 64 años en el mar, y recién dejó de navegar en 2018, el año pasado. Yossi Weiss está casado con Michal, tienen 4 hijos y viven en Zichron Yaakov. Fotografiado en un barco en el puerto de Haifa en mayo de 2019 (Eldad Rafaeli / The Lonka Project)

Ryszard Horowitz, conocido como uno de los sobrevivientes más jóvenes de Auschwitz (Cortesía de Gilles Peress / Magnum Photos / The Lonka Project)

Cuando la madre de Rina Castelnuovo murió el verano pasado, la fotógrafa israelí que pasó décadas captando historias para The New York Times se encontró cargando con el peso del pasado del Holocausto de su madre.

«Había estado huyendo de eso toda mi vida», dijo Castelnuovo, cuyos padres eran sobrevivientes del Holocausto y que rara vez hablaban de sus historias trágicas. “Me crie en una casa de silencio. Sabía qué son las barracas y qué es un nazi, pero cuando mi madre falleció, de la noche a la mañana, la responsabilidad del pasado nos fue transferida”.

Para Castelnuovo y su esposo, el colega fotoperiodista Jim Hollander – un estadounidense que vino a Israel para cubrir la primera Guerra del Líbano en 1983, conoció a Castelnuovo y se quedó – la respuesta fue crear el Proyecto Lonka, llamado así por su madre, Elenora «Lonka» Nass.

«Dijimos: ¿Qué podemos hacer para ayudar a los sobrevivientes del Holocausto para que sus historias no desaparezcan y queden enterradas?», explicó.

Querían hacer algo visual que atrajera a un público más joven.

Los dos recurrieron a sus colegas y fotógrafos conocidos de todo el mundo y les pidieron que se reunieran y tomaran una foto de un sobreviviente del Holocausto.

«Se les pidió a todos que hicieran lo mismo, pero sin ninguna dirección de nuestra parte», dijo Hollander. “Conoce al sobreviviente y luego toma la foto. Como tú quieras. Podría ser con una cámara enorme, con un iPhone, y eso es lo que hace que la exhibición sea tan fascinante».

Cuatro sobrevivientes en Tel Aviv. (Ziv Koren/The Lonka Project)

Hasta ahora, más de 250 fotógrafos han tomado fotos de sobrevivientes en más de 25 países. Parece que el proyecto continuará por algún tiempo, según Castelnuovo.

El proyecto, iniciado el año pasado por la pareja de fotógrafos, se convirtió en una exposición de dos semanas en las Naciones Unidas para conmemorar el 75 aniversario de la liberación del campo de exterminio nazi de Auschwitz, y se lo puede ver como un video en Israel, Alemania, Bosnia y Herzegovina.

La esperanza de Hollander es llevar la exhibición a Jerusalén o Tel Aviv a fines de abril, cuando Israel celebra su propio Día del Recuerdo del Holocausto.

«Es diverso, variado y alentador de alguna manera», dijo, reflexionando sobre la colección de 92 fotografías que había colgado en la ONU. «Les pedimos a los fotógrafos que no tomaran fotos solo de la cara, sino que tomaran una fotografía que representara su espíritu de vida, para mostrar más que una simple imagen de una cara».

Cuando comenzaron a contactar a colegas fotógrafos, todos querían participar, y cada uno incluyó a alguien más.

Para algunos de los fotógrafos, como Anna Patricia Kahn, una fotoperiodista que representa a los fotógrafos en Magnum Photos, el proyecto ofreció la oportunidad de conectarse con sus propios antecedentes como hija de dos sobrevivientes.

Tomasz Lazar fotografiando a su madre, Madeleine Kahn (Cortesía de Anna-Patricia Kahn / The Lonka Project)

«Creo que tiene que ver con el medio de la fotografía», dijo. «Se trata de asegurarse de guardar el momento de algo realmente importante y de entregarlo a otras personas. Es la esencia de ese momento».

También reflexionó sobre la capacidad de atraer a tantos fotógrafos al proyecto, de todos los orígenes, y cómo todos aceptaron automáticamente el proyecto, sabiendo que los sobrevivientes pronto desaparecerán.

«Todos los sobrevivientes del Holocausto son como mis padres, y son viejos», dijo Kahn, cuya madre estaba en un campo de concentración a la edad de siete años, y cuyo padre estaba escondido de los nazis.

«No hubo una persona que no dijera «Sí, es un honor, lo haré «», dijo Kahn.

Ginette Kolinka, una sobreviviente del campo de concentración de Auschwitz-Birkenau que ha dedicado su vida a la preservación de la memoria del Holocausto. Toda su familia fue asesinada por los nazis. (Jane Evelyn Atwood / El Proyecto Lonka)

El fotógrafo de noventa años, Harry Benson, pasó 15 minutos en Florida con Aron Bielski, de 92 años, el más joven de los cuatro hermanos Bielski. Los hermanos formaron su propio grupo de liberación durante la guerra que fue representado en la película de 2008 «Defiance«.

Benson dijo que no sabía mucho sobre Bielski de antemano.

«No es bueno saber tanto sobre las personas antes de estar con ellas», dijo Benson. «Quiero acercarme lo más posible a una persona y luego largarme».

Benson es un reconocido fotógrafo de noticias, trabaja para «Life Magazine«, «Vanity Fair«, el «London Daily Express«, habiendo cubierto dos guerras en Israel y fotografiando a los últimos 12 presidentes estadounidenses.

«He fotografiado a personas como él antes, sobrevivientes», dijo Benson. «No eran como él. Estaba bien, pero se comportó como se comporta alguien al límite. No estoy seguro de que quisiera ser fotografiado, pero todos disfrutan de momentos de fama».

El fotógrafo Ed Kashi, conocido por capturar problemas sociopolíticos y que fotografió al sobreviviente Moshe Avital, dijo que esta era la primera vez que su misión era «explícita».

Se suponía que Avital, de 92 años y que vive en Long Island, Nueva York, debía soportar experimentos a manos de Josef Mengele, pero se salvó arbitrariamente, mientras que el resto de su familia fue enviada a las cámaras de gas.

«Pensar que este humano había sido escogido por el propio Mengele, te deja pasmado», dijo Kashi. «Es uno de estos momentos en los que te pellizcas para darte cuenta que puedes conocer gente como esta y aprender un poco de primera mano».

Kashi dijo que se encontró pensando en lo importante que es contar la historia de Avital y otros.

«Casi me asimilo demasiado bien en Estados Unidos, casi borré mis conexiones con el pasado, pero también reconozco lo importante que es mantener vivo este tipo de historias», dijo Kashi, quien es judío. «Salí de esa sesión de fotos y no podía esperar para contarle a la gente, compartir con ellos sobre este increíble hombre que conocí».

Para Castelnuovo, todas las historias le recuerdan a las que ella sabía que eran ciertas de su madre, que cuando era una joven adolescente de Cracovia fue enviada al gueto, y posteriormente sobrevivió a cuatro campos de concentración diferentes después de que su padre y su hermano fueron asesinados.  El padre de Castelnuovo estuvo escondido durante un año en una bodega subterránea con sus padres, y luego se unió a los combatientes por la libertad.

Retratos y videos de Moshe Avital, 91, sobreviviente del Holocausto, en su casa de New Rochelle, Nueva York, el 21 de julio de 2019 (Ed Kashi / The Lonka Project)

«Mis padres no hablaban», dijo Castelnuovo.

Sus amigos eran todos sobrevivientes, con mujeres que cubrían los números tatuados en azul en sus brazos con mangas largas en el verano.

«De alguna manera pasas tu vida huyendo hasta que te alcanzas a veces», dijo. “Creces con mucha compasión por el sufrimiento de los demás. Mi madre lloraba frente a cualquier cosa».

Su padre tiene 94 años. Su madre era un año mayor, aunque ella siempre decía que era 10 años menor.

Para Hollander, la conexión con el Holocausto y los sobrevivientes se debe principalmente a su matrimonio con Castelnuovo, pero recuerda vívidamente su primera exposición ante sobrevivientes y sus brazos tatuados con números azules, que vio en las calles de Tel Aviv durante su primera visita.

Ohad Zwigenberg fotografiando a Lia Huber y Judith Barnea (izquierda), las últimas gemelas de Mengele que aún están vivas, en Ra’anana (Proyecto Lonka)

Mientras observaba a la gente sentada en los cafés en ese primer viaje, notó cuántos eran de origen polaco y alemán, sentados acurrucados juntos, «hablando tranquilamente durante horas».

Mientras estuvo en Israel, cubriendo el conflicto y la decaída y flujo de la vida israelí, se sorprendió de que las personas que habían sobrevivido a tales horrores vinieran a Israel y se hicieran una nueva vida, en silencio, reservadamente.

Tuvo la idea para el Proyecto Lonka hace unos 30 años, pero dijo que el implacable ciclo de noticias de Israel nunca le dio tiempo.

Ahora que Hollander está semi jubilado, tuvo más tiempo para considerarlo, y se sintió abrumado cuando, al ver las noticias el invierno pasado, escuchó que muchos jóvenes franceses no sabían qué era el Holocausto, a pesar de vivir en un país que alguna vez fue ocupado por los nazis.

El proyecto adquirió vida propia, dijo.

«La mayoría de los [fotógrafos] dijeron que sí, pero ¿cómo encontrar a un sobreviviente del Holocausto?», preguntó Castelnuovo.

La pareja recibió ayuda de varios contactos, incluidas varias asociaciones sin fines de lucro que tienen listas de sobrevivientes. La mayoría de los sobrevivientes respondieron positivamente, dijo Castelnuovo.

«Todos quieren enviar su mensaje, todos piden compasión y humanidad, especialmente este año, en este momento», dijo. «Es importante para ellos que el mundo lo sepa».

Fuente: The Times of Israel 
Traducción: Consulado General H. de Israel en Guayaquil