Una mujer siria le agradece a Israel por salvar su vida

Una historia viral que resalta los heroicos esfuerzos de Israel para salvar a miles de refugiados sirios.

Noam Shalev, un productor de películas israelí, hace poco estuvo de vacaciones en Suecia. Un día fue a comer en un restaurante en Estocolmo y la mesera que lo atendió era una joven árabe. Cuando llegó el momento de pagar su cuenta, Shalev le dio su tarjeta de crédito israelí. La mesera entró en estado de shock, dejó caer la tarjeta al suelo y comenzó a temblar y a llorar.

“¿De dónde es usted?”, le preguntó, observando las palabras en hebreo en la tarjeta de crédito.

Temiendo que la mesera fuera antisemita, Shalev se puso su abrigo y se preparó para salir rápidamente del restaurante. Cuando le respondió que era de Israel, la mesera se calmó. Le explicó que ella era de Siria y que nunca había visto a un israelí. Sin embargo, ella tenía una enorme deuda de gratitud con Israel y quería transmitir su agradecimiento a su cliente israelí.

Muchos años antes, cuando todavía estaba en Siria, la madre de la mesera estuvo gravemente enferma, al borde de la muerte. Un programa humanitario israelí llamado ‘Operación Buenos Vecinos’, llevó a su madre a Israel para recibir tratamiento médico y después de estar tres semanas en un hospital en Safed, al norte de Israel, su madre se recuperó. La madre regresó a su hogar en Siria y eventualmente toda la familia huyó de la brutal guerra civil siria y encontró asilo en Suecia.

A continuación la mesera sacó su teléfono celular, llamó a su madre y le pasó el teléfono a Noam Shalev. “De pronto estaba hablando en una mezcla de inglés y alemán con una mujer emocionada que lloraba y sólo me pedía una cosa: dar las gracias a todos mis hermanos en Israel que le habían dado a sus hijas el privilegio de tener una madre”. Noam Shalev publicó la historia en Facebook el 4 de enero del 2020. Posteriormente fue publicada por Slingshot Israel, un grupo de ex soldados israelíes que educan al público sobre la vida en Israel. En unos pocos días había sido compartida y leída decenas de miles de veces en todo el mundo.

Teniente coronel Eyal Dror

Una de las personas que leyó el post fue el teniente coronel Eyal Dror, el oficial al mando de la ‘Operación Buenos Vecinos’, que coordinó la ayuda que permitió que la madre de la mesera (y otros miles de civiles sirios) llegaran a Israel a recibir el tratamiento médico que salvó sus vidas. En una entrevista exclusiva con AishLatino.com, el teniente coronel Dror explicó que cuando leyó la historia, entendió que eso significa que los sirios que recibieron ayuda del estado judío “no olvidan al Estado de Israel cuando salvamos sus vidas. Lo que hicimos continúa siendo importante y lo recuerdan”, dando forma a las percepciones de Israel en algunas partes del mundo árabe y del mundo en general.

La ayuda de Israel a Siria

Israel comenzó a ayudar a los refugiados sirios cerca de su frontera después del estallido de la guerra civil en el país vecino hace casi una década. En el 2016, los esfuerzos humanitarios se reforzaron con el establecimiento de la ‘Operación Buenos Vecinos’, una unidad especial dentro del ejército israelí que supervisó la ayuda, incluyendo el envío de suministros y medicinas al otro lado de la frontera para ayudar a los civiles sirios; la construcción y la dotación de personal a una maternidad y consultorios médicos en la frontera, y facilitando el tratamiento médico dentro de los hospitales de primer nivel dentro de Israel para los sirios enfermos o heridos.

El programa trajo alrededor de 5.000 sirios a Israel para recibir tratamiento médico, entre ellos más de 1.300 niños. El teniente coronel Dror afirma que no puede olvidar las historias detrás de cada uno de los sirios que pudo ayudar. “Ver a esos niños pequeños cruzar la frontera hacia Israel en medio de la noche en un duro invierno, verlos caminar descalzos, es algo que puede quebrarte el corazón. Yo tengo tres hijos pequeños, y veía a esos civiles sirios como si fueran mis propios hijos”.

Él recuerda haber visto que algunos niños pequeños sirios que llegaban a Israel para recibir tratamiento médico se caían y se golpeaban, pero no lloraban. Dror no podía entender su falta de lágrimas. Una madre siria le explicó: los niños no lloran porque en Siria aprendieron que nadie puede ayudarlos aunque lloren.

“Yo no podía imaginarme a un niño que no llora. Eso me recordaba las historias que había escuchado sobre el Holocausto. Un niño pequeño que sabe que nadie puede ayudarlo, aunque llore”, recuerda Dror.

Los sirios heridos y enfermos principalmente recibieron tratamiento en los hospitales israelíes de las ciudades del norte, Naharía, Tiberias y Tzefad, aunque el teniente coronel Dror explica que también participaron del programa hospitales de todo el país, recibiendo a los ciudadanos sirios para brindarles la atención que podía salvar sus vidas. Como el régimen sirio hace tiempo demoniza a los judíos y a los israelíes, muchos de esos civiles que pasaron tiempo en los hospitales israelíes se vieron forzados a mentir una vez que regresaban a Siria. Los medicamentos y el resto del equipamiento médico debían alterarse para que no hubiera ninguna escritura en hebreo a la vista, para que los sirios no enfrentaran represalias de muerte al volver a sus hogares.

La ‘Operación Buenos Vecinos’ también ayudó a coordinar los esfuerzos de otros grupos de ayuda humanitaria, dando lugar a que obras de caridad judías, cristianas y musulmanas cooperaran y trabajaran juntas. “No sé cuántas veces en la historia una organización cristiana, otra musulmana y otra judía cooperaron para ayudar a los musulmanes, todo bajo el comando de un oficial israelí”, afirma Dror.

A medida que el ejército incrementó su ayuda a los sirios, también crecieron los donativos de israelíes individuales, que aportaron dinero y cientos de kilos de vestimenta, juguetes, suministros médicos, mantas, sábanas y otros artículos para los civiles que se encontraban al otro lado de la frontera. “Hubo voluntarios que fueron casa por casa en cada pueblo de las Alturas del Goán, recolectando donaciones de ropa y otros ítems vitales para ayudar a los sirios a sobrevivir la lucha. Una gran cantidad de personas tomó parte en este operativo”. Fuera de las Alturas del Golán, otras organizaciones de caridad israelíes coordinaron donativos y ayuda por todo el país.

Los soldados del ejército israelí ayudaron a construir una clínica en Siria, cerca de la frontera con Israel. Llamada Mazor Ladaj, que significas “alivio para el sufrimiento”, allí fueron tratados más de 7.000 sirios. Israel también trabajó en conjunto con médicos sirios para construir y asignar personal a una maternidad, enviando miles de ítems de equipo y proveyendo al hospital con combustible. Hasta la fecha, miles de niños sirios nacieron en ese hospital, que sigue funcionando asociado con el estado judío.

El teniente coronel Dror estima que él supervisó la transferencia de equipamiento a los civiles sirios por el valor de 500 millones de shékels (más de 144 millones de dólares). La ‘Operación Buenos Vecinos’ incluso proveyó casi 1 millón de dólares de ayuda para que funcione una panadería siria e invirtió alrededor de 5 millones de dólares en la maternidad. “Les brindamos toda clase de ayuda… Los ayudamos durante esos años que les fue difícil”, cuando la guerra en Siria era intensa.

El gobierno israelí estima que Israel envió 1.700 toneladas de alimentos, 1.100 millones de litros de combustible, 26.000 cajas con suministros médicos, 20 generadores, 40 vehículos, 630 tiendas, 8.200 cajas de pañales, 49.000 cajas con alimentos para bebés y 317.514 kilos de ropa.

La ‘Operación Buenos Vecinos’ se vio obligada a dejar de funcionar el 13 de setiembre del 2018, cuando el régimen del dictador sirio Bashar Assad recuperó el control del territorio sirio cerca de la frontera con Israel, donde se desarrollaban las operaciones humanitarias. Ayudar a los civiles se volvió demasiado peligroso.

Uno de los últimos actos de la ‘Operación Buenos Vecinos’ fue el arriesgado rescate del grupo sirio de defensa “los Cascos Blancos” en la noche del 21 de junio del 2018. Los Cascos Blancos es un grupo de voluntarios entrenados en los Estados Unidos y en Canadá como personal médico y de emergencias que ayudan a evacuar civiles de las zonas de conflicto y les proveen tratamiento médico. Bashar Assad rotuló a los Cascos Blancos como traidores y terroristas, y en junio del 2018 se encontraron bajo ataque, corriendo riesgo de ser masacrados, hasta que Israel ayudó a salvar a los voluntarios y a sus familias.

Después de que los Casos Blancos revelaran que el régimen de Assad usaba gas venenoso sobre su pueblo, se convirtieron en un blanco a ser eliminado. “Una noche abrimos durante diez horas los portones entre Israel y Siria, un punto potencial de ataques. Eso fue una enorme cantidad de tiempo dada la ferocidad de la lucha”, afirma el teniente coronel Dror. Los voluntarios de los Cascos Blancos y sus familias llegaron en cantidades a la frontera y encontraron refugio en Israel. “Esa noche cruzaron la frontera hacia Israel 422 personas, incluyendo bebés y niños”. Los voluntarios de los Cascos Blancos y sus familias eventualmente se restablecieron en Europa, donde continuaron relatando la historia de su dramático rescate gracias a Israel, afirma Dror.

Para el teniente coronel Dror y para muchos de los que ayudaron a los sirios, la ‘Operación Buenos Vecinos’ todavía no ha terminado. “Lo más importante de mi vida fueron esos tres años que cambiaron las vidas de miles de sirios”, explica Dror.

Él insiste que aunque hoy en Israel no es posible establecer programas de ayuda a los civiles de forma abierta como en otro momento, el hecho de que en el momento de necesidad de los sirios los israelíes hayan acudido en su ayuda cambió su perspectiva respecto al estado judío. “Los sirios fueron educados para odiarnos, porque ese era el objetivo de la propaganda del régimen de Assad. Hoy ellos saben que el único país que estuvo a su lado fue Israel”.

Al hablar con Aishlatino.com, Noam Shalev, quien escribió el post que se volvió viral en Facebook, hace eco a este sentimiento. “Espero que la gente pueda aprender de esta experiencia que detrás de la política y la propaganda, todo depende de las personas. La única forma de hacer del mundo un lugar mejor es ser mejores. Pienso que cada israelí y cada judío debe sentirse orgulloso de la forma en que Israel trató a los refugiados sirios”.

El dibujo de la niña siria de nueve años.

El teniente coronel Dror tiene en su oficina el dibujo que le hizo una niña siria de 9 años. Ella llegó un día a la frontera con Israel, sufría de diabetes. Los soldados israelíes la transportaron rápidamente a un hospital israelí donde recibió el tratamiento que le salvó la vida. “El médico dijo que si ella hubiera esperado otras 24 horas, habría muerto”, recuerda Dror. Cuando ya estaba bien como para regresar a su hogar, la niña le hizo un regalo: un dibujo de la bandera israelí, su nombre en árabe, un corazón y el nombre del teniente coronel Dror en árabe. “¿Pueden imaginar que una niña siria dibuje un corazón para un oficial del ejército de Israel que le salvó la vida? Allí es cuando la imaginación se vuelve realidad”, dice Dror.

“Hay muchas más historias como la de la mesera siria en Estocolmo. Historias de sirios que crecieron pensando que los judíos y los israelíes eran monstruos, y ahora proclaman al mundo todas las formas en que Israel los ayudó en su momento de necesidad”, señala Dror.

Fuente: Aishlatino