Para el 1er jefe árabe del principal banco israelí, romper barreras es parte de su naturaleza

Perfil: Padre de cuatro aun vive en el hogar de sus padres en Tayibe

Cinco lecciones sobre el éxito y la excelencia para aprender de la historia de Samer Haj Yehia, el nuevo presidente de la junta del Banco Leumi

Aclaremos algo desde el primer momento: Samer Haj Yehia, quien recientemente fue nombrado presidente de la junta directiva del Banco Leumi, tumbó una significativa barrera. Esta es la primera vez que un importante banco israelí nombra un presidente árabe.

Las docenas de noticias y publicaciones en las redes sociales que se centran en la carrera de Haj Yehia destilan elogios (totalmente justificados) sobre el brillante economista de 49 años, que logró superar numerosos obstáculos mientras se abría camino desde su lugar de nacimiento, Tayibe, una ciudad árabe en el centro de Israel, para lograr una de las posiciones más importantes de la economía de Israel.

De hecho, tan fuerte era la barrera que logró tumbar, que de ahora en adelante, es probable que su nombre aparezca en cada debate, discusión o simposio sobre la integración de los árabes en la sociedad israelí.

Haj Yehia, abogado y contador público certificado, debe asumir el cargo el 21 de julio en reemplazo de David Brodet, quien presidió la junta durante los últimos nueve años. Es importante destacar que nadie cuestiona si Haj Yahya es digno de este prestigioso nombramiento. Su nominación, aprobada por una mayoría de cinco votos a favor y tres en contra, está libre de cualquier reclamo de acción afirmativa o de corrección política, ya que las juntas directivas de los bancos simplemente no se molestan con dichos temas. Su único objetivo es garantizar el éxito del banco.

Imagen ilustrativa: israelíes caminan por el Banco Leumi en Jerusalén el 16 de noviembre de 2014. (Yonatan Sindel / Flash90)

Los otros tres candidatos al cargo: el ex director general del Ministerio de Finanzas y actual presidente ejecutivo de las refinerías de petróleo de Israel, Ohad Marani, el ex director general adjunto de Teva Pharmaceuticals, Brig. Gen. (ret.) Shmuel Ben Zvi, y el ex jefe de Mercados de Capital e Inversiones de Discount Bank, Dr. Yitzhak Sharir, lograron un voto cada uno.

Así es como destruyes barreras con estilo.

La nominación de Haj Yehia ganó elogios de todos los frentes. «Es hora de que el gobierno israelí siga los pasos del Banco Leumi. Desafortunadamente, si Samer hubiera estado compitiendo por un puesto en el sector público, me temo que no lo habría logrado», dijo el alcalde de Tayibe, Sha’a Mansour Massarwa, al periódico Yedioth Aharonoth.

El primer ministro Benjamin Netanyahu también se apresuró a felicitar a Haj Yehia, tuiteando: «¡Acojo con satisfacción el nombramiento del Dr. Samer Haj Yehia como presidente de la junta directiva del Banco Leumi y le deseo la mejor de las suertes!»

Pero dejando de lado las felicitaciones, los antecedentes personales de Haj Yehia merecen una segunda revisión. Antes de que los israelíes nos felicitemos y nos sintamos tranquilos de que la decisión del banco demuestra que no somos tan racistas como podemos parecer, vale la pena mencionar que este logro impresionante, conseguido antes de cumplir 50 años, es ante todo una hazaña personal que, si no fuera por un conjunto de circunstancias personales extraordinarias, podría haber sido inalcanzable.

Y así, en el espíritu de la cultura del coaching, aquí hay cinco lecciones sobre el éxito y la excelencia que podemos aprender de la historia de Haj Yehia.

1. Es mejor nacer hombre

No hay una manera fácil de decir esto, y me disculpo por adelantado con cualquiera que ya esté indignado y pueda estar listo para escribir una respuesta virulenta, pero el género juega un papel en esta historia.

Haj Yehia aún vive, con su esposa y cuatro hijos, en la casa de su madre en Tayibe. Fatina Haj Yehia, ahora de 74 años, es una maestra jubilada. Eden, la esposa de Haj Yehia, es una maestra de inglés que trabaja en una escuela en Ra’anana. La hermana de su madre, Sawad Jabareh, quien condujo a este reportero por los complejos detalles de la familia Haj Yehia, también es una maestra jubilada.

Samer Haj Yehia ha sido nombrado presidente de la junta del Banco Leumi Le-Israel Ltd. (Cortesía)

La enseñanza es una profesión noble, por supuesto, y ciertamente una de las carreras más importantes, pero no requiere tumbar barerras, que es el tema en cuestión.

La primera persona en tumbar una barrera en la familia fue el padre de Samer, el Dr. Mohammed Saleem Haj Yahia, quien fue uno de los primeros estudiantes árabes en la Universidad de Tel Aviv. Se especializó en criminología y se convirtió en oficial de libertad condicional, manejando muchos casos relacionados con jóvenes del área de Tayibe.

Fatina siempre quiso tener una hija pero tuvo cuatro hijos. Cada uno de los hermanos de Samer tiene tres hijos. Su hermano mayor, el profesor Saleem Haj Yahia, es un renombrado cirujano cardíaco internacional que vive en Escocia donde dirige el programa nacional de trasplante de corazón. Su hermano menor, Rani Haj Yehia, quien también vive en Tayibe, es un abogado de finanzas que dirige el proyecto de la Zona Franca y el Parque Industrial del Ingreso a Jordania.

El cuarto hermano, Saji, estudió ingeniería en el Technion – Instituto de Tecnología de Israel. Murió en un accidente automovilístico en la entrada de Tayibe en 1998. Samer Haj Yehia le puso su nombre a su primogénito.

Entre las muchas llamadas de felicitación que Haj Yehia recibió luego de su nominación se encuentran algunos familiares a los que les va bien en el extranjero, incluido un profesor de farmacología de la Universidad de Carolina del Sur y un funcionario de alto nivel de la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura.

Haj Yehia y su esposa, Eden, son padres de cuatro hijos, el menor de los cuales nació hace tres meses. Sus dos hijos mayores, Saji y Bassel, asisten al programa de estudiantes dotados en la Escuela Internacional del Mediterráneo Oriental en el centro de Israel, y no sería un gran riesgo suponer que ellos también serán exitosos, tal vez incluso rompiendo más barreras innecesarias a medida que avanzan. Pero a menos que ocurran algunos cambios fundamentales en Israel, también es probable que terminen casándose con maestras.

«Todos son genios. El hijo de Samer no tiene ni dos años y lee en inglés a un nivel de 10 años», dijo su tía Jabareh. «Es realmente extraordinario. Puede leer todo el alfabeto inglés y habla árabe e inglés».

2. Es mejor nacer rico

Al igual que el punto1, este también es obvio. Esto también tiene más que ver con el destino y la suerte, y si bien puede que no garantice el éxito, diferentes circunstancias claramente dificultan el camino hacia el éxito.

La familia Haj Yehia no es solo la familia más grande de Tayibe – el clan completo cuenta con 6.000 personas y más – sino que además es una de sus familias más ricas.

«Son una familia rica, muy rica», dijo Jabareh. “Tienen tierra, mucha tierra. El abuelo paterno de Samar era un hombre muy rico, y dejó a sus hijos una propiedad considerable. Samer creció como un niño en Kfar Shmaryahu [un próspero barrio de Tel Aviv]. Viajó y fue mimado. Nunca le faltó nada.

«Su vida era otra cosa, algo muy diferente de otros niños en Tayibe», continuó, refiriéndose a Samer y sus hermanos. «En Tayibe, cuando un niño quiere un juguete, no siempre lo consigue. Ellos siempre obtuvieron lo que querían. Bueno, tal vez no todo el tiempo, pero si pedían algo razonable, lo obtenían.

Una mujer árabe israelí emite su voto durante las elecciones para el parlamento el 9 de abril de 2019, en un centro de votación en la ciudad norteña de Tayibe. (Ahmad Gharabli / AFP)

«Realmente no les faltaba nada. Crecieron en la misma forma en que los niños crecen ahora: tienen todo excepto buena educación. A Samer no le faltó nada y recibió una excelente educación. Una vez dijo que tenía el privilegio de poder enseñar a otros niños, y eso lo ha hecho muy bien», dijo su tía.

3. Una familia cálida y solidaria lo es todo

Esta es la primera lección en nuestro viaje para derribar barreras que está algo bajo nuestro control. No hay duda de que estar financieramente seguros ayuda a mantener a una familia unida, pero no somos ajenos a las historias de familias ricas cuyos miembros buscan abatirse unos a otros en lugar de elevarse mutuamente, algo que siempre es un grave error.

La familia Haj Yehia presenta un modelo diferente. No es una coincidencia que Samer y su familia aún vivan en la casa de la familia en Tayibe, con su madre. Es difícil creer que haya otro presidente de un gran banco en cualquier otra parte del mundo, que aún viva en su hogar de la infancia.

«Son una familia ideal», dijo Jabareh. “Los hermanos están muy unidos uno al otro y pegados a su madre. También eran muy cercanos a su padre. Realmente son una familia muy unida, siempre se apoyan mutuamente. Siempre se animan, ‘Sí, adelante, no tengas miedo, hazlo’. Y a todos les ayudó mucho llegar a donde están hoy».

El padre de Haj Yehia murió de un derrame cerebral hace un año.

 Tayibe. (Moshe Shai/Flash90)

“Samer estuvo a cargo de su cuidado hasta su último día. Él [el padre] murió en el Hospital Meir [en el centro de Israel] y Samer fue el único a su lado», agregó. «Le dije a Samer: ‘Sabías que tu padre se estaba muriendo, ¿por qué no le dijiste a nadie?’ Y él dijo: «Porque quería hablar con él. El me podía oír. Tenía muchas cosas que quería decirle antes de que muriera». No sabemos lo que dijo. Amaba mucho a su padre».

Jabareh dijo que cuando todos eran niños, ella solía envidiar a los hermanos.

«Los mimaban constantemente. Mi padre, el abuelo de Samer, siempre le daba un trato especial. Incluso cuando cayó enfermo, preguntó por Samer. «Traigan a Samer, quiero ver a Samer». Él siempre se sentía mejor después de verlo. Samer también era muy pegado a su abuelo. Lo amaba mucho», dijo Jabareh.

“Hubo una vez que su madre estaba sola en casa. Los cuatro hijos estaban en internados fuera de Tayibe, y ella preparaba comida para todos y se las llevaba. Ella trabajaba, trabajaba toda la semana e iba a casa solo para cocinar para los niños y luego viajar a sus internados para llevarles comida.

«Cuando Samer estudiaba en la universidad en Jerusalén, no iba a casa a Tayibe todos los fines de semana, prefería quedarse y estudiar en la biblioteca. No tenía un compañero de cuarto porque quería poder estudiar en paz. Su madre iba a Jerusalén para llevarle comida. Así era siempre», dijo Jabareh.

4. Mantente firme ante la presión de tu entorno

Incluso con el apoyo de la familia, tu entorno puede detenerte. El padre de Samer, quien como oficial de libertad condicional supervisó a muchos delincuentes en libertad condicional en el área de Tayibe, estaba familiarizado con los peligros que representaban los alrededores de sus hijos y se aseguró de que los cuatro asistieran a un internado fuera de la ciudad, enviándolos a la Escuela Secundaria Cristiana Al Mutran en Nazaret.

«Era una muy buena escuela, muy pocas familias pueden enviar a sus hijos allí», dijo Jabareh. “Samer y sus hermanos fueron excepcionales en Tayibe en todos los sentidos – en su comportamiento, en su educación, incluso en cómo se vestían. Ir a la escuela en Nazaret – nadie más iba ahí. Era caro y estaba muy lejos”.

Aun así, Haj Yehia demostró ser excepcional desde una edad muy temprana.

«Estaba claro que estaba dotado. Todos lo sabían, no solo nosotros. Sus maestros de jardín de infancia y maestros de escuela, también. Hace unos días me encontré con una de su maestra de tercer grado. Ella me dijo: «Sabía, incluso en tercer grado, que estaba destinado a hacer grandes cosas». Solía ​​darles problemas aritméticos [a los niños] y él los resolvería antes de que terminara de explicar a la clase qué hacer. Siempre fue así».

Es difícil distinguir entre los cumplidos retroactivos que les llueven las personas que obtienen logros profesionales y la realidad. En Tayibe, Haj Yehia es una superestrella, es tema de emocionantes conversaciones de bodas y publicaciones en las redes sociales. En su caso, todos saben que estos elogios se basan en la realidad, ya que siempre se ha destacado de la multitud, brillando más desde el primer día.

Isaac Herzog afuera del parlamento (Cortesìa)

Cuando cumplió 30 años, Haj Yehia tenía no menos de cinco títulos a su haber, incluso en derecho, economía y contabilidad. El actual director de la Agencia Judía y entonces socio en Herzog Fox Ne’eman, Isaac Herzog, lo asesoró durante su pasantía en una de las firmas de abogados más prestigiosas de Israel.

Haj Yehia se fue a los Estados Unidos, completó un doctorado en economía en el Instituto de Tecnología de Massachusetts (MIT) y se embarcó en una exitosa carrera en el mundo financiero. A la edad de 37 años fue nombrado vicepresidente de Fidelity Investments, con sede en Boston, una de las corporaciones multinacionales de servicios financieros más grandes del mundo. También fue profesor de economía en MIT y en la Universidad de Harvard.

Hace siete años, Haj Yehia extrañaba Israel y a su familia por lo que dejó su cómoda vida en Boston y regresó a Tayibe. También sintió que sus hijos mayores se estaban convirtiendo en estadounidenses y no le gustaba.

De regreso en Israel, inscribió a Saji y Bassel en una escuela local, para ayudarlos a reconectarse con su ciudad natal y el idioma árabe, y luego los envió a una escuela fuera de Taiybe, como lo hizo su padre con él.

Cuando regresó, muchos en Tayibe lo presionaron para ingresar a la política local.

Según Jabareh, «la gente aquí quería que fuera alcalde, pero él no quería. Muchas personas se enojaron con él por rechazar la oferta – lo veían como alguien que podía salvar a Tayibe de todos sus problemas financieros. Miembros muy importantes de la familia Haj Yehia, que están involucrados en la política local, lo presionaron al respecto, pero no mostró ningún interés. Yo le decía: ‘No entres en política en Tayibe. Es una locura. No lo hagas».

El alcalde de Tayibe Sha’a Mansour Massarwa (Dov Lieber / Times of Israel)

Tayibe es la única ciudad de Israel declarada insolvente dos veces, en 1999 y nuevamente en 2007, ya que años de mala administración municipal han acumulando casi 1.000 millones de NIS (aproximadamente $ 280 millones) en deuda. En 2013, seis años después de que se nombrara un administrador para supervisar las finanzas de la ciudad, se llegó a un acuerdo con sus acreedores por NIS 130 millones ($ 36 millones), el 14% de su deuda pendiente, que en ese momento ascendía a NIS 931 millones ($ 260 millones). Desde entonces, la ciudad se está recuperando lentamente de sus problemas financieros, pero su política sigue siendo agitada.

«Sé cómo es el municipio en Tayibe, el tipo de respeto que maneja el alcalde de Tayibe, y aun así no quería que Samer lo hiciera», dijo Jabareh.» Le dije: ‘Hay un montón de buenos trabajos para ti. No lo hagas [política]. Si lo haces, todos terminarán odiándote». Entonces rechazó la oferta y poco después, [el Banco Leumi] le ofreció un trabajo».

5. Esfuérzate más, mantente motivado, continúa aprendiendo y creciendo

Los padres de Haj Yehia animaban a sus hijos a estudiar y trabajar. Si hay una cosa que puede predecir el éxito en la vida, debe ser eso. Aparte de su carrera académica y práctica como criminólogo, su padre continuó trabajando en las cinco acres de tierra de la familia y exigió que sus hijos también trabajaran en la granja.

Esto no tenía una justificación financiera, solo educativa – enseñar el valor del trabajo duro. Rani, el hermano menor de Haj Yehia, reveló recientemente que él y sus hermanos todavía trabajan en la granja familiar los fines de semana.

Haj Yehia necesitaba poca motivación. Al crecer, solo tenía unos pocos amigos y prefería pasar el tiempo en casa, leyendo y escribiendo.

De niño, parecía tener una motivación innata, dijo Jabareh.

«Llegaba a casa de la escuela y se sentaba a hacer su tarea, sin que su mamá o su papá le dijeran que tenía que hacerlo. Nunca tuvieron que decírselo», dijo, recordando un incidente de la infancia que puede, quizás, ofrecer una visión de la naturaleza del nuevo presidente de Bank Leumi.

Imagen ilustrativa: Retirando dinero en Banco Leumi en la calle Dizengoff, Tel Aviv, 18 de enero de 2015. (Nati Shohat / Flash90)

“Un día fui a su casa y su padre estaba trabajando en ensayo universitario y estaba usando una de esas calculadoras anticuadas. Samer, que estaba en quinto o sexto grado, se acercó a él, tomó la calculadora de la mano de su padre y dijo: «Si la usas, tu mente dejará de funcionar. Bótala y solo usa tu cabeza». Así que sí, él siempre fue así desde la infancia».

Aun así, no se aventuraría a adivinar si Haj Yehia usará su nueva posición para combatir el racismo y la discriminación que sufren los árabes en la sociedad israelí.

«No sé sobre eso», dijo. «Sé poco sobre banca y economía, pero conociendo a Samer, tengo fe en que lo intentará. Es un idealista».

 

Fuente: The Times of Israel
Traducción: Consulado General H. de Israel en Guayaquil