Startup israelí garantiza privacidad en el creciente mundo del reconocimiento facial

Influenciados por no poder compartir fotos en las redes sociales durante su servicio militar debido a la delicada naturaleza de su trabajo, fundaron la compañía D-ID con sede en Tel Aviv en enero de 2017.

Olvídese de nombres de usuario, contraseñas, preguntas de seguridad y huellas dactilares: el reconocimiento facial se está convirtiendo cada vez más en nuestro único identificador.

Aunque originalmente se ha utilizado principalmente con fines de seguridad – se dice que el FBI tiene acceso a bases de datos de reconocimiento facial que contienen fotografías de aproximadamente la mitad de los adultos estadounidenses – el mercado de la tecnología está creciendo rápidamente y las preocupaciones sobre privacidad y seguridad están creciendo en tándem.

Los minoristas utilizan cada vez más la tecnología de reconocimiento facial para analizar nuestro comportamiento de compra, los profesionales del marketing para evaluar nuestra edad y sexo y los bancos para legitimar transacciones, además de desbloquear nuestros teléfonos y etiquetar a los amigos en las redes sociales.

Conscientes de los datos biométricos altamente sensibles que se pueden obtener a partir de fotos y videos a través del reconocimiento facial no autorizado, tres graduados de las Fuerzas Especiales y unidades de inteligencia de élite de la FDI han desarrollado una solución innovadora para restaurar la privacidad de nuestras fotos.
Influenciados por no poder compartir fotos en las redes sociales durante su servicio militar debido a la delicada naturaleza de su trabajo, el director ejecutivo Gil Perry, el director operativo Sella Blondheim y el director técnico Eliran Kuta fundaron la compañía D-ID con sede en Tel Aviv en enero de 2017.

El producto inicial de D-ID, lanzado esta semana en la Conferencia TechCrunch Disrupt 2018 en San Francisco, manipula digitalmente imágenes y videos para hacerlos ilegibles mediante herramientas de máquinas e inteligencia artificial, mientras que el ojo humano sigue siendo incapaz de detectar ninguna diferencia.

“Nuestras fotos contienen datos biométricos. Utilizándolos con reconocimiento facial, cualquiera puede rastrearlo, piratear sus dispositivos y robar su identidad. Es por eso que nuestras fotos deben estar protegidas”, dijo Perry. “Hemos avanzado demasiado rápido con el reconocimiento facial y ahora es una amenaza para nuestro fundamental derecho humano a la privacidad.

“Usamos procesamiento avanzado de imágenes y aprendizaje profundo para procesar la foto o el video de forma que se vea similar al ojo humano, pero las máquinas, IA, los clasificadores de reconocimiento facial no podrán reconocer al individuo”, agregó.

El producto de la compañía llegó en un momento oportuno con nuevas regulaciones de privacidad de datos, incluido el Reglamento General de Protección de Datos (GDPR por sus siglas en inglés) de la Unión Europea, que amenaza con importantes multas y demandas para compañías que no protejan la información personal, incluidas las imágenes faciales.

“La gente está consciente y preocupada por los riesgos de seguridad del reconocimiento facial. Ahora es el momento de proteger esta información, y estamos aquí para asegurarnos de que suceda”, dijo Perry.

Los clientes potenciales incluyen proveedores de almacenamiento en la nube, redes sociales, instituciones financieras, organizaciones de gestión de la salud y gobiernos que desean proteger sus bases de datos biométricas sensibles.

Su primer cliente, Cloudinary, es una plataforma de gestión de imágenes y videos que ayuda a más de 350,000 empresas a administrar más de 22 mil millones de artículos de medios.

D-ID es producto de los conocidos aceleradores EISP 8200 e Y Combinator, y fue reconocido en abril como uno de los cinco “Cool Vendors in Privacy Management (Vendedores chéveres en la gestión de Privacidad)” del Gartner Research Group.

La compañía ha recaudado hasta ahora $ 4 millones en fondos de capital de riesgo, liderados por Pitango Venture Capital con el apoyo de Y Combinator, Maverick Ventures, Foundation Capital y Fenox Venture Capital.

 

Fuente: The Jerusalem Post