Cómo Neda Amin llegó a Israel

Temiendo la deportación de Turquía, posiblemente de regreso a Irán, una blogger persa del Times of Israel pidió que Israel la dejara entrar. La respuesta de nuestro país fue admirable

Apenas conocía el nombre de Neda Amin antes de finales del mes pasado. Una periodista de origen iraní, blogger y activista de derechos humanos que era crítica del régimen, había dejado Irán por Turquía en 2014, y había escrito una sola pieza independiente para The Times of Israel el año pasado desde ahí. Nunca la había conocido. Ni siquiera había hablado con ella.

Pero entonces ella nos contactó, y nos dijo que su vida estaba en peligro. Había estado escribiendo frecuentemente en The Times of Israel Persian, uno de nuestros sitios de lenguas extranjeras. Y su escritura para un sitio de noticias israelí, junto con su otra escritura en otras partes, había hecho que la vida sea difícil para ella en Turquía.

Ella nos dijo – por escrito, y en algunas conversaciones telefónicas muy cortas – que su vida estaba en peligro. Había sido interrogada repetidamente por la policía turca, y ahora se le había dicho que se enfrentaba a ser expulsada del país. Además, si ningún país la aceptaba, dijo que le habían dicho que la enviarían de regreso a Irán, donde lo peor podría pasar.

Ella dijo que se suponía que tenía protección de la ONU, pero no creía que eso la mantuviera a salvo. No había escrito contra las autoridades en Turquía, pero le habían dejado en claro que sus críticas públicas al régimen iraní y su escritura para un sitio israelí no eran tolerables.

También se puso en contacto con las autoridades israelíes e hizo una petición para que se le permitiera venir aquí.
Neda habla un poco de inglés. Fue suficiente para que ella pueda decirme, por teléfono, “Sr. Horovitz, por favor, sálvame.

Después de reunir más detalles, me puse en contacto con unas cuantas personas – israelíes y otros – que pensé que podrían asesorarme y ayudar a Neda.

Y lo hicieron. La disposición a ayudar fue bastante notable. Casi nadie me dijo que no había nada que pudieran hacer o nada que hacer.

Ella dijo que tiene ascendencia judía – que la madre de su difunto padre era judía. No sé si eso fue un factor en la respuesta israelí; tiendo a pensar que no.

No sé cuál de las personas a quienes recurrí desempeñó los papeles críticos. (Y yo no era el único que actuaba en su nombre: la ONG UN Watch comenzó una petición por ella, y la Asociación de Periodistas de Jerusalén escribió directamente al ministro del Interior Aryeh Deri). Lo que sé es que muy poco después de compartir detalles del caso de Neda, las autoridades israelíes entraron en acción. Los controles que se necesitaban hacer, se hicieron, evidentemente. Cualquier decisión que se debía tomar, fue tomada, evidentemente.

En el consulado israelí de Estambul, el cónsul general Shai Cohen y Yaffa Olivitski, que se encarga de los asuntos consulares, establecieron contacto con Neda e hicieron más de lo esperado por ayudarla. El papeleo fue organizado.

Y me dijeron que a Neda se le permitiría volar a Israel, con una visa apropiada.

Había sentido que, puesto que Israel en general, y el Times of Israel en particular, eran unos factores por los que su vida estaba en peligro, teníamos la obligación de tratar de asegurarnos de que no le ocurriera nada. El Estado de Israel claramente sentía lo mismo.

Su partida tuvo algunos problemas. Cuando tenía previsto volar a Tel Aviv, y fue al aeropuerto, resultó que le faltaba un formulario que necesitaba ser emitido por la policía turca. No se le permitía volar sin aquel papel. Por desgracia, su teléfono móvil estaba descargado en ese momento, y ella no pudo avisarnos. Estuvo sin contactarnos durante unas horas, y alguien en algún lugar sumó dos y dos para llegar a cinco, y filtró a los medios de comunicación hebreos que había sido arrestada.

No fue así. No lo estaba. Y dos días después – en las primeras horas del jueves – volvió al aeropuerto, formulario en mano, y pudo abordar su vuelo a Tel Aviv. Con su perro, debo añadir – un Pastor Alemán de 27 kilos llamado Chica que es el amor de su vida.

Pasé parte del jueves con Neda, escuchando más de su historia.

Según ella, el pasado año y medio ha sido entre difícil y aterrador. Dice que fue llamada a ser interrogada por las autoridades turcas de seguridad no menos de seis veces, acusada de espía, le ofrecieron grandes sumas de dinero para trabajar para ellos y la amenazaron con la deportación a Irán.

En una sesión, les preguntó: “¿Es ilegal escribir para los medios de comunicación israelíes?” No, le dijeron. “Entonces, ¿por qué todas las investigaciones?” Porque, fue la respuesta, “no nos gusta trabajar con Israel, y no nos gusta que trabajes con Israel”.

Ella dijo que ingresaron a su apartamento recientemente; ella piensa que Chica asustó a quién lo hizo. Durante las últimas semanas, no había estado durmiendo en casa, demasiado asustada para hacerlo.

Neda Amin, periodista de origen iraní en la oficina de The Times of Israel en Jerusalén, 10 de agosto de 2017 (Tamar Pileggi / TOI)

Le dijeron que se enfrentaría a la deportación el 5 de agosto o después, y estaba luchando contra esa orden en los tribunales turcos cuando Israel le abrió sus puertas.

Estoy seguro de que hay mucho más de su historia. No tengo ni idea de cómo va a continuar desde aquí.

Pero como periodista que frecuentemente critica mucho de lo que se hace aquí, que se preocupa por muchos aspectos de hacia dónde se dirige este país, hoy me siento orgulloso del Estado de Israel.

Creíamos que una vida estaba en peligro, y actuamos para asegurar que el peligro fuera evitado. Un pequeño episodio en la vida de nuestra nación. Un buen episodio.

 

Fuente: The Times of Israel
Traducción: Consulado General H. de Israel en Guayaquil